Se acerca la semana santa y el catolicismo romano invita a los fieles católicos a confesarse para el perdón de sus pecados. Es lo que llaman el sacramento de la confesión. Yo quiero advertirte para que no lo hagas, porque si lo haces vas a obtener todo lo contrario, y voy a explicarte el por qué.
Dios prometió no acordarse nunca más de nuestros pecados (Hebreos 10:17-18) porque ya Cristo hizo el pago de todos ellos en la cruz. Más que un olvido literal de Dios, implica un compromiso de no traer a colación nuestros pecados, tratándonos como si nunca hubiésemos pecado. La palabra NUNCA significa que el perdón otorgado por Dios es ETERNO.
Ahora, ese perdón de pecados otorgado por Cristo en la cruz, se hace realidad en nosotros, en el momento de nuestro bautismo (Hechos 2:38, Hechos 22:16).
Desdichadamente, en el concilio de Trento, el Vaticano no solamente instituyó el “perdón de
pecados” en manos de los sacerdotes
católicos, sino que declaró que es un anatema
(maldito) todo aquel que se oponga a esa práctica. Vea usted de lo que es capaz la religión católica.
Y, no es de extrañar estas
amenazas de parte del Vaticano. En el pasado no solamente declaraban anatema a
todo aquel que se oponía a sus doctrinas anti-bíblicas, sino que los quemaban
en la hoguera.
El Vaticano fundamenta la práctica del perdón de los pecados en Juan 20:23 que dice: "A
quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los
retuviereis, les son retenidos".
Esto lo podemos entender en la conversión de
Pablo. Una vez que Pablo creyó, Ananías le dijo: “Ahora, pues, ¿por qué te
detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”
(Hechos 22:16). Si Pablo se bautizaba, sus pecados le serían
remitidos, pero si no se bautizaba, le serían retenidos. a eso se refirió Jesús.
Los apóstoles les ordenaban a los que creían el evangelio, que se bautizaran para el perdón, pero no se lo ordenaban a los que rechazaban el evangelio. Allí está la remisión o no de los pecados. No existe un solo pasaje en el la Biblia en donde se diga que los apóstoles confesaron a alguna persona y le perdonaron los pecados, porque ellos entendieron que esa remisión consistía en mandarlos a bautizarse para su perdón.
Hebreos 9:12 dice de Cristo: "no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención".
Note usted que la redención obtenida por Jesús no es provisional, es una redención eterna. Una vez que nos bautizamos, no tenemos que pedir perdón por nuestros pecados porque éstos fueron perdonados para siempre.
En una ocasión un pastor me dijo que en el bautismo se perdonan los pecados pasados pero no los futuros. Entonces yo le pregunte “¿Dónde estaba usted cuando Cristo murió” - Me contestó que no había nacido. Le dije: “entonces Jesús no perdonó sus pecados pasados sino sus pecados futuros, los que habría de cometer” - esa es la verdad.
EL PELIGRO DE LA CONFESIÓN
Hebreos 10:26-27 dice: "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios".
Esta es una advertencia del que peca voluntariamente después de conocer esa verdad. Aquí no está hablando de cualquier pecado, está hablando del pecado de negar la verdad de que "Dios no se acordara nunca más de nuestros pecados" proclamado en el versículo 17.
En Hebreos 10:28-30 se nos dice que el que viola la ley de Moisés debe morir. Y que mayor es el castigo al que pisotee al hijo de Dios y tenga por inmunda la sangre en la cual fue santificado ¿Cuándo sucede eso? Cuando creemos que la bendita sangre de Jesús no cubrió alguno de nuestros pecados, que no fuimos santificados totalmente. Al hacer esto, tenemos por inmunda la sangre de Jesús y blasfemamos contra el Espíritu Santo, cometiendo el único pecado imperdonable (Mateo 12:31).
Vea el peligro: si acudes a un cura para que te perdone los pecados, estás negando la verdad de Hebreos 10;17, de que Dios no se va a acordar de ellos, y vas a cometer el único pecado imperdonable. En lugar de que los pecados te sean perdonados,
saldrás condenado eternamente.
Pero no te preocupes. Si algunas veces fuiste ante un cura a que te perdonara los pecados, lo hiciste porque no conocías esa verdad, fue involuntario, y por ignorancia. Pero, ahora ya conoces la verdad, si vas a un cura a que te perdone los pecados, pecarías voluntariamente y con conocimiento de causa, y, ya no habrá perdón para ti.
Por eso, al inicio del tema dijimos que cuando una
persona acude ante un sacerdote católico para que le perdone los pecados, lo
que obtiene es todo lo contrario. Ese sacramento es un mandamiento del Vaticano, un mandamiento humano que no viene de Dios y contradice sus promesas.

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