jueves, 10 de mayo de 2018

LA SALVACIÓN POR OBRAS, UNA MENTIRA DEL DIABLO


                                 

 "Cualquier pecado te condena, debes hacer buenas obras para poder conservar tu salvación", son algunas de las enseñanzas de muchos pastores cristianos ¿Es esto cierto?  Claro que no, es es una mentira del diablo. 

Estos pastores enseñan que somos salvos por  GRACIA, por medio de la fe, al creer en la obra de Cristo, no por obras para que nadie se gloríe, de acuerdo con Efesios 2, versos 8 y 9.  Pero, también enseñan que esa gracia acaba el día del bautismo ya que según ellos, tenemos que  hacer dos cosas para conservar la salvación: 1) buenas obras y 2) no pecar porque cualquier pecado nos condena. o sea que tenemos que ganarnos la salvación.
Vea usted que Efesios dice claramente que la GRACIA es lo que Dios nos da de manera gratuita  e  inmerecida, y no tiene que ver nada con nuestro comportamiento, sino únicamente "creer en el evangelio y  bautizarnos" (Marcos 16:16 , Hechos 2:38). 
Los defensores de esa mentira usan argumentos humanos o versículos aislados para sostener su doctrina. no me voy a referir a esos argumentos humanos, mejor voy a enseñar lo que dice el Evangelio de Cristo. 
En Hebreos 10:17.18, el  Espíritu Santo da testimonio de que Dios "nunca más se acordará de nuestros pecados y transgresiones porque los mismos fueron remitidos y ya no hay nada que ofrendar o pagar por ellos". No es que Dios no se va a acordar de nuestros pecados, la traducción correcta es que "no tomará en cuenta nuestros pecados  nunca más porque Cristo pagó por todos ellos en la cruz".
Con esta declaración del  Espíritu Santo, todo argumento humano de que cualquier pecado nos condena, queda invalidado. De hecho, el que crea que un pecado lo condena, comete el ´único pecado imperdonable, que es la blasfemia contra el Espíritu Santo, porque lo estaría tildando de mentiroso. 
Por su parte Romanos 8;1 dice que ya "no hay ninguna condenación para el que está en Cristo Jesús" (aquel que ha creído y se ha bautizado), y ninguna condenación es ninguna. 
En cuanto a las buenas obras, es cierto que tenemos que hacer las buenas obras que Dios nos ha preparado de antemano (Efesios 2:10), pero no para mantener nuestra salvación, sino para recibir un galardón en  un futuro, lo que está claramente explicado en el Capítulo 3 de la Primera de Corintios.  De eso hablaremos en otra ocasión.


martes, 8 de mayo de 2018

ESTAR EN CRISTO, UNA POSICIÓN


La Palabra de Dios nos dice que: 1) no hay ninguna condenación para el que “está en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). También dice que el día del arrebato, solamente los que “están en Cristo” volarán al cielo para estar siempre con Él”. así que es de suma importancia estar en Cristo, pero, ¿qué significa estar en Cristo?

Voy a ser directo. estar en Cristo, es ser parte de la familia de Cristo, es ser HIJO DE DIOS.  para entenderlo, vayamos a 1 de Corintios 15:45-48. Allí podemos ver que para Dios solamente existen “DOS HOMBRES”: 1)  ADÁN que es de la tierra, y  2) CRISTO que es del cielo. Y TODOS los seres humanos somos parte de uno de los dos. 

Yo siempre pongo de ejemplo lo que sucede cuando vamos a un supermercado. Allí podemos ver una caja de galletas y otra de confites. Si abriéramos la caja de confites, nos encontraríamos con una familia de confites y no veríamos ninguna diferencia entre un confite y otro. Lo mismo sucedería con la caja de galletas. Pues bien, Dios nos ve de esa manera, como si hubieran dos cajas, una sería la caja de ADÁN y la otra la caja de CRISTO. El que está en la caja de ADÁN está condenado pero el que está en la caja de CRISTO es salvo.

Podemos decir entonces que “ESTAR EN CRISTO” es una posición. Y es una posición muy ventajosa, porque “Si alguno está en Cristo nueva criatura es, todas cosas pasaron y son hechas nuevas” dice 2 Corintios 5:17”. Si alguno está en Cristo, ha sido adoptado como Hijo de Dios, no tiene pasado, y es sabio, justo, santificado y redimido (1 Corintios 1:30). Y aunque viva en la tierra, dejó de ser terrenal y ahora es celestial, ha sido bendecido con toda bendición espiritual (Efesios 1:3) y ha sido puesto en lugares celestiales junto a  Cristo (Efesios 2:6), es decir en un lugar de privilegio sobre todo principado y autoridad y poder y señorío. 

Lo cierto es que todos nacemos siendo parte de la familia de Adán, somos sus hijos y estamos condenados. Es necesario convertirnos en Hijos de Dios para salvarnos ¿Y cómo hacemos para lograrlo? El Señor Jesús nos dio la respuesta, Él le dijo a Nicodemo lo siguiente: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

Lo que eso significa es que hay que “morir y resucitar” para dejar ser hijo de Adán y convertirnos en Hijos de Dios, de esa manera dejamos de estar En Adán y pasamos a estar en Cristo.  Pero no tenemos que suicidarnos, porque nuestro proceso es en SEMEJANZA de muerte y resurrección a través del BAUTISMO EN AGUA.

El apóstol Pablo lo explica de la siguiente manera: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado”. (Romanos 6:3-6).

Pablo dice claramente, que al “ser bautizados”, somos sepultados con Jesús, y a la vez resucitados con Él, para andar en nueva vida. Al ingresar a las aguas del bautismo, le damos sepultura al nacido en la familia de Adán. Al emerger de las aguas, le damos vida a un nuevo miembro de la familia de Jesús.  Ya no nacemos de una mujer “sino del agua”. ¿De dónde sale un terrenal al nacer? Del vientre de su madre. ¿De dónde sale un celestial al nacer? De las aguas del bautismo.

Los terrenales somos engendrados por hombres. Mi padre engendró a mi madre y por eso yo nací. Los celestiales son engendrados por el Espíritu Santo, por eso Jesús dijo que el nuevo nacimiento es “a través del agua pero también a través del Espíritu Santo”. Los celestiales son engendrados por el Espíritu Santo porque en el momento del bautismo Dios deposita su espíritu dentro del espíritu de las personas que se bautizan. Eso está profetizado en Ezequiel 36:27 cuando Dios dice: “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”. Entonces los celestiales “no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:13).

Al sumergirnos en el agua le damos muerte al VIEJO HOMBRE (al nacido de Adán) y salimos del agua convertidos en NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO JESÚS  (nacido del Espíritu Santo).

Únicamente el que ha muerto y resucitado con Cristo a través del bautismo ha sido justificado del pecado (Romanos 6:7) porque en las aguas del bautismo se nos lavan todos los pecados (Hechos 22:16) No hay otra forma. Al sumergirnos en las aguas del bautismo, ingresamos a la sala de juicios y al emerger de ellas, salimos absueltos de toda culpa. Solo hay una verdad y esa verdad está en la Biblia. Si todos se apegaran a ella, no existirían.

lunes, 7 de mayo de 2018

¿QUÉ ES EL EVANGELIO, PARTE 1?



Por Jesús Vargas

Muchas personas viven en temor porque han sido enseñadas que el evangelio es un mensaje de condenación de Dios para el mundo. Pero, nada más falso que eso. La palabra EVANGELIO proviene del griego “EVANGHELION”, palabra compuesta por 2 vocablos: 1) “EV”, que significa “BIEN”, y 2) “ANGELOS”, que significa “MENSAJERO”, por lo tanto, el EVANGELIO es un mensaje de “BUENAS NUEVAS. Por eso, en JUAN 3:15-16, se nos dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna, porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

Vea usted que El MENSAJE del EVANGELIO  es un mensaje de AMOR de Dios hacia el mundo, no un mensaje de odio. Es un mensaje de SALVACIÓN, no es un mensaje de condenación, porque Jesús NO VINO A CONDENARNOS, él VINO A SALVARNOS.

Si quieres entender el MENSAJE DEL EVANGELIO, debes tener en claro que ya no estamos bajo EL VIEJO PACTO, sino bajo un NUEVO PACTO, el cual NO contiene NINGUNA LEY CONDENATORIA, porque  la GRACIA del NUEVO PACTO vino a sustituir LA LEY del VIEJO PACTO. Vea JUAN 1:17. Además, bajo el NUEVO PACTO, el PECADO que nos condenaba ha sido QUITADO de en medio. Gracias a ello, NO HAY NINGUNA CONDENACION.  Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO. 

De acuerdo con la LEY DEL VIEJO PACTO, los hombres debían morir por infringir esa ley. Entonces el sumo sacerdote levítico, intercedía ante Dios, y sacrificaba un cordero para que ocupara el lugar del pecador, y Dios perdonara de esa manera todos los PECADOS PASADOS de los hombres. Pero el sacerdocio levítico fue ABROGADO a causa de su debilidad e ineficacia. Vea HEBREOS, 7:18.  Ese sacerdocio  era ineficaz, porque ese perdón solo era de los pecados pasados, y al día siguiente el hombre volvía a pecar y otra vez estaba bajo condenación. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido ETERNA REDENCIÓN. Vea HEBREOS 9:11-12. El pagó por todos los pecados PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS. Él pagó por todos los pecados que se cometieran en la ETERNIDAD. Jesús NO PAGÓ POR NUESTROS PECADOS PASADOS, porque no habíamos nacido. Jesús PAGO POR LOS PECADOS QUE ALGÚN DÍA LLEGÁRAMOS A COMETER, cuando viniéramos a este mundo. Si solo hubiese pagado por los pecados pasados, entonces su SACRIFICIO sería tan ineficaz como los sacrificios del VIEJO PACTO. Y Jesús tendría que estar siendo sacrificado.

Además, con su sacrificio,  Jesús CUMPLIÓ con todos los requerimientos de la ley. ROMANOS 8:4, dice que el sacrificio de Jesús fue “para que la justicia de la ley se cumpliese en TODOS NOSOTROS que no andamos conforme a la CARNE SINO CONFORME AL ESPIRITU". En otras palabras,  Jesús hizo que FUÉSEMOS JUSTIFICADOS ETERNAMENTE ante la ley. Por eso nosotros no tenemos que cumplir NINGUNA LEY PARA SER JUSTIFICADOS, porque ya fuimos justificados ETERNAMENTE en Cristo.

Esa es la razón de que El NUEVO PACTO no contenga ninguna ley CONDENATORIA que CUMPLIR porque ya Jesús, CUMPLIÓ CON ELLA. ESA es la GRACIA Y ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.

Es interesante notar que Romanos 8:4, dice que esa JUSTIFICACIÓN DE LA LEY, es para los que NO ANDAMOS CONFORME A LA CARNE SINO CONFORME AL ESPÍRITU.  Y este es un punto que debemos aclarar.

Para algunos predicadores andar en la    CARNE es andar en pecado, y andar en el Espíritu, es andar sin pecado. Pero eso no tiene nada que ver con el pecado porque EL PECADO YA FUE QUITADO de entre nosotros. ROMANOS 8:1, dice claramente que EL QUE ESTÁ EN CRISTO es el que ANDA CONFORME AL ESPIRITU y no conforme a la  CARNE.   Vea usted que ANDAR en uno o en otro ES UNA POSICIÓN.  La verdad es, que “la carne” hace referencia al hombre adámico, y el “Espíritu” se relaciona con el hombre espiritual que es Cristo. Por lo tanto, ANDA EN LA CARNE EL QUE ESTÁ EN ADÁN” y “ANDA EN EL ESPÍRITU EL QUE ESTÁ EN CRISTO”.

Ahora, ROMANOS 8:5-6 dice: “que los que son de la carne, o sea los que están en Adán,  piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, o sea de Cristo, piensan en las cosas del Espíritu”. ANDAR se relaciona CON PENSAR. Si yo pienso como El ESPÍRITU, de acuerdo a la Palabra de Dios, entonces ando conforme al Espíritu, pero si pienso como el hombre, entonces ando conforme a la carne.

ROMANOS 8:8 dice: “Porque los designios de la carne son enemistad contra Dios y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. Los designios, son los pensamientos, o propósitos de Dios, que son distintos a los pensamientos o propósitos del hombre (Isaías 55:8).

Pongamos dos ejemplos para entenderlo.  PRIMER EJEMPLO:1 de  Juan 1:8 dice: “si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Eso quiere decir que si yo niego que soy pecador, estaría negando la Palabra de Dios, y ANDARÍA CONFORME A LA CARNE. Pero, si acepto que soy un pecador, la verdad está conmigo y ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU. SEGUNDO EJEMPLO: ROMANOS 8:1 dice que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el que está en Cristo. Si yo pienso que algún pecado me condena, ANDARÍA CONFORME A LA CARNE, pero si pienso que ningún pecado me condena,  ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU.

Vea usted que  Andar conforme AL ESPÍRITU es ANDAR EN COMUNIÓN CON DIOS, o sea, DE ACUERDO CON SU PALABRA. Y se supone que todo el que ESTÁ EN CRISTO, así lo hace. Y esa COMUNIÓN,  es lo que nos garantiza que ESTAMOS EN CRISTO y SOMOS SALVOS. Lo otro, sería lo contrario.  Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.

Como dije anteriormente, en la LEY del VIEJO PACTO, el PECADO nos ACUSABA Y NOS CONDENABA. Pero ya Jesús cumplió con la ley por nosotros, y  ésta no puede ni acusarnos ni condenarnos.  Además, Jesús es el cordero de Dios que quitó el pecado del mundo (Juan 1:29). Por su parte, HEBREOS 9:26 dice que Jesús se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para QUITAR de en medio el pecado. ROMANOS 8:3 dice que: “lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, CONDENÓ AL PECADO en la carne".  Que Jesús haya CONDENADO EL PECADO, significa que LE QUITO SU PODER DE CONDENACIÓN en la cruz. EL MENSAJE DEL EVANGELIO confirma una y otra vez que EL PECADO HA SIDO QUITADO, en el sentido de que YA NO PUEDE CONDENARNOS.  ¿Por qué insisten en señalar que esto o aquello son PECADO si el pecado ha sido quitado de en medio? 

Dios envió a su hijo a CONDENAR el pecado, por la DEBILIDAD de la carne, ya que por esa debilidad siempre vamos a pecar y siempre estaríamos bajo condenación. EL PECADO es lo que nos hace cometer pecados. Por eso, en ROMANOS 7:18-25, vemos al apóstol Pablo lamentándose de querer hacer el bien, pero hace el mal, por el pecado que mora en él: “No hago el bien que quiero sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. 

El pecado MORA en mí, y ES  UNA LEY, dice Pablo. Para entenderlo, pongamos de ejemplo la LEY DE LA GRAVEDAD. Esa ley hace que todo lo que soltemos caiga al suelo, aún contra nuestra voluntad. De igual manera, el pecado es una ley que hace que pequemos aún contra nuestra voluntad.  Entonces Pablo dice: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Pero, Pablo termina diciendo: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.  Vea usted que la salida a su problema, Pablo la encuentra en Jesucristo e inmediatamente exclama lo que le ha sido revelado: que “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). El MENSAJE de las buenas nuevas es que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el que ESTÁ EN CRISTO, porque el PECADO ha sido quitado de en medio.

Para vencer la ley de la GRAVEDAD, se necesita una ley que haga que lo que soltamos no vaya hacia abajo. Usted puede sostener una piedra de 25 kilos por un rato y por ese rato vence a la ley de la gravedad. Pero al pasar el tiempo, su mano ya no aguantará y dejará caer la piedra. La ley de la gravedad terminará venciéndolo. De igual manera, nosotros no podemos vencer a la ley del pecado, lo haremos por un rato, pero el pecado terminará venciéndonos. Pero, gracias a  Dios,  que nos dio una ley que nos libra de esa ley del pecado. Esa es LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO JESÚS (Romanos 8:2). Usted no es salvo porque va más al culto que otros. Usted no es salvo porque ore más que otros. Usted no es salvo porque ya no toma o no fuma. Usted NO es salvo por su comportamiento, sino porque LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO, lo ha liberado de la LEY DEL PECADO. Esa ley es la ley de GRACIA. Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO” que muchos  NO HAN ENTENDIDO.

domingo, 6 de mayo de 2018

¿QUÉ ES EL EVANGELIO? PARTE 2




Por Jesús Vargas

En el estudio anterior, vimos que ya no estamos BAJO EL VIEJO pacto, sino bajo UN NUEVO PACTO, el cual contiene algunas cosas que todos debemos conocer. Vayamos a EFESIOS 2:8-9. Allí leemos literalmente: “Porque POR GRACIA SOIS SALVOS, POR MEDIO DE LA FE; y esto NO  ES DE VOSOTROS, pues es DON DE DIOS;  NO POR OBRAS, para que nadie se gloríe”.

La religión nos ha metido en la cabeza que tenemos que ganarnos la salvación a través de nuestro comportamiento, ya sea cumpliendo la ley de Moisés y dejando de pecar, pero Dios nos dice que las cosas no son así, mas bien nos dice que: 1) “la salvación es por GRACIA”. ¿Y qué es la gracia? Lo que Dios hace por nosotros, no lo que nosotros hacemos por Dios. 2) “ES POR FE” que se obtiene, al creer en la obra de Cristo. 3) “No es de VOSOTROS”, o sea no es algo que nosotros podemos obtener de otra manera. 4) “ES DON DE DIOS”, es una donación o regalo. 5) “NO POR OBRAS para que nadie se gloríe”, es decir, no se puede obtener por medio de nuestro comportamiento. Teníamos que morir y ser condenados por nuestros pecados, pero Jesús murió por nosotros y pagó por todos nuestros pecados, por eso LA GLORIA es para Él.  Deje ya de tratar de ganarse la salvación, solo crea en la obra de Cristo.

Y, en el libro de HEBREOS se mencionan CUATRO características esenciales del NUEVO PACTO: 1) No hay OBRAS. 2) NO hay LEYES ESCRITAS. 3) Dios no se ACORDARÁ  de nuestros PECADOS, y 4) Tenemos LIBERTAD para ENTRAR AL LUGAR SANTÍSIMO, a la misma presencia de Dios.

1) NO HAY OBRAS: En primer lugar, bajo el NUEVO PACTO, Dios no quiere NI SE AGRADA de los sacrificios, ofrendas, holocaustos ni expiaciones por el pecado, porque todo eso fue  cambiado por el SACRIFICIO ÚNICO DE CRISTO, o sea por la OBRA DE CRISTO (HEBREOS 10: 8-10). Es decir, bajo el NUEVO pacto han sido eliminadas LAS OBRAS DE LA LEY. Ya no hay ningún sacrificio ni ofrenda, no hay nada que hacer para ser perdonado. Esto es así, porque eso fue cambiado por el ÚNICO Y ETERNO SACRIFICIO VOLUNTARIO DE CRISTO.  Y en esa voluntad somos SANTIFICADOS. Y note usted que esa PERFECCIÓN Y SANTIFICACIÓN ES PARA SIEMPRE. Las doctrinas de la santificación que se enseñan en algunas iglesias, NIEGAN la santificación eterna que hizo Cristo en la cruz. Hacer algo para ser  expiados del pecado, como lo exigía la ley, es NEGAR LA OBRA DE CRISTO. Es NEGAR LA GRACIA y es RENUNCIAR A ELLA, desligándose de Cristo (GÁLATAS 5:4). Lo único que tenemos que hacer es TENER FE en LA OBRA DE CRISTO. Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.

2) NO HAY LEYES ESCRITAS: De acuerdo con el Nuevo Pacto, no hay leyes escritas que obedecer, sino que Dios pone sus leyes en nuestras mentes y en nuestro corazón. Lo que eso significa es que Dios nos guiará a través del ESPÍRITU SANTO y nos hará andar en comunión con Él.  “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra, dice EZEQUIEL 36:26-27.  Esa profecía se cumple en nosotros el día que recibimos el Espíritu Santo mediante el BAUTISMO. A partir de ese momento dejamos de andar en la carne, porque es el Espíritu el que va a hacer que andemos en los estatutos de  Dios. En el Viejo Pacto, el hombre DEPENDÍA DE SUS OBRAS, debía cumplir con los estatutos de  Dios por sí mismo, para ser bendecido, sino sería maldecido. Vea DEUTERONOMIO, capítulo 28. Pero, bajo el Nuevo Pacto, nosotros NO DEPENDEMOS DE NUESTRAS OBRAS, sino de la OBRA DEL ESPÍRITU SANTO. Eso es lo que es ANDAR CONFORME AL  ESPÍRITU, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu no es de Cristo, en otras palabras NO ESTÁ EN CRISTO, y no puede andar CONFORME AL ESPÍRITU (ROMANOS 8:9).  ¿Y cómo se recibe el Espíritu de Dios? El apóstol Pedro dice en HECHOS 2:38 que el Espíritu se recibe en el momento en que nos BAUTIZAMOS. Desdichadamente en el 90 % de las iglesias evangélicas enseñan que el bautismo no es necesario para salvación ni para recibir el Espíritu, sino que es una simple ordenanza. Eso implica que millones de creyentes no tienen el Espíritu, y el Espíritu no puede guiarlos. Y si no tienen el Espíritu, no son de Cristo y NO SON SALVOS. No lo digo yo, lo dice la Palabra de Dios. Si no te has bautizado, te diré lo que le dijo Ananías a Pablo: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre (HECHOS 22:16).   Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.

3) DIOS NO SE ACORDARÁ DE NUESTROS PECADOS: En HEBREOS 10:17-18, el Espíritu Santo da testimonio de que Dios no se acordará nunca más de nuestros pecados. NUNCA es por TODA LA ETERNIDAD. Lo que quiere decir es que Dios NO TOMARÁ EN CUENTA nuestros pecados, porque nuestro Señor Jesús hizo el pago de todos ellos.   

4) Ya NO HAY MÁS OFRENDA POR EL PECADO. La única ofrenda perfecta fue la sangre de Jesús. Lo único que necesitamos es TENER FE en la OBRA perfecta de Jesús. Cuando el diablo te acuse de pecador, a través de alguien; tienes que contestarle: es cierto,  soy un pecador, pero bendito Dios que no me tomará en cuenta mis pecados, porque Cristo pagó por todos ellos. Por eso ROMANOS 8:1  dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús." Ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.  Si alguien afirma que un pecado lo condena, estaría negando el mensaje del Evangelio y estaría poniendo en DUDA su estadía en Cristo, y su salvación. Recordemos que el PECADO FUE CONDENADO. Así que no hay un solo pecado que te condene.

5) ENTRADA LIBRE AL LUGAR SANTÍSIMO: Bajo el Viejo pacto, nadie podía entrar al lugar santísimo a encontrarse con el PADRE ETERNO, excepto el SUMO SACERDOTE una vez al AÑO, con un sacrificio de sangre previo, y para pedir perdón momentáneo por los pecados del pueblo. Era necesario un SACERDOTE INTERMEDIARIO. Pero, bajo el NUEVO PACTO, tenemos  libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del VELO, esto es, de su carne (HEBREOS 10:20). Podemos hablar directamente con el Padre Celestial, porque gracias a ese sacrificio de Cristo, estamos limpios de todo pecado, hemos sido SANTIFICADOS en Cristo Jesús.  Ese es el NUEVO PACTO, y ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.


jueves, 3 de mayo de 2018

¿QUÉ ES EL EVANGELIO? PARTE 3





Por Jesús Vargas

El apóstol Pablo dijo. “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:8-9).

Pues bien, resulta que algunos hermanos evangélicos están enseñando un EVANGELIO DIFERENTE, un mensaje de MALAS NUEVAS,  de SEÑALAMIENTOS, de ACUSACIONES, de PROHIBICIONES, DE CONDENACIÓN y de IMPOSICIÓN DE CARGAS, en lugar del verdadero MENSAJE DEL EVANGELIO, que es un mensaje de AMOR,  DE PERDÓN Y DE SALVACIÓN ETERNA, donde no existen normas condenatorias, ni la necesidad de OBRAS HUMANAS, para ser salvos ni para mantenernos salvos. No pongamos atención a esos mensajes para no ser anatemas  (malditos o maldecidos) como los que los enseñan, y, esa maldición incluye la condenación eterna, como veremos adelante.

Ese evangelio diferente dice que el perdón otorgado por Cristo en la cruz, es HASTA el día de nuestro bautismo. Aceptan que vamos a seguir pecando pero los pecados que cometemos luego del bautismo NO ESTÁN PERDONADOS.

Nuevamente voy a recordar que existen dos pactos, el VIEJO y EL NUEVO pacto. Al viejo pacto le fue agregada la LEY DE MOISÉS, que condenaba de muerte al que no la cumplía. Entonces Dios estableció un sistema de perdón  que consistía en que un cordero muriera en lugar de los pecadores. Por ello, el sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar Santísimo del Tabernáculo a encontrarse con Dios y le mostraba la sangre del cordero para que Dios perdonara todos los pecados PASADOS cometidos por el sacerdote y el pueblo. Pero, sucedía que al día siguiente volvían a pecar y otra vez estaban bajo condenación. Por eso, la misma palabra de Dios dice que el Viejo pacto era DEFECTUOSO: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo” (Hebreos 8:7). Y era defectuoso porque no lograba un perdón eterno, sino un perdón temporal.

Gracias a Dios,  eso fue corregido con el NUEVO pacto, ya que Jesucristo entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido ETERNA REDENCIÓN (Hebreos 9:12). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;  y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado" (Hebreos 9:24-26).

¿Qué más claro que esto? Jesús entro una vez para siempre en el lugar santísimo y obtuvo una redención eterna, si no fuera eterna, entonces el Nuevo Pacto no lograría su propósito. Y dice la palabra de Dios que Cristo QUITÓ de en medio el PECADO, o sea nos liberó de la ley del pecado que nos condenaba, mediante una nueva ley: LA LEY DE VIDA EN CRISTO JESÚS, condenando al pecado  (Romanos 8:2-3), o sea quitándole el poder de condenación. Por eso Romanos 8:1 dice que ya no hay NINGUNA CONDENACION para el que está en  Cristo y Hebreos 10:17 dice que Bajo el Nuevo Pacto, Dios prometió no ACORDARSE NUNCA DE NUESTROS PECADOS.

Vea usted que toda doctrina que diga que un pecado nos condena, o que Dios se acordará de nuestros pecados es un EVANGELIO DIFERENTE que contradice la palabra de Dios y niega el NUEVO PACTO. El que crea en ello, estaría  cometiendo voluntariamente un pecado  imperdonable (Hebreos 10:26), porque estaría pisoteando  al Hijo de Dios, y teniendo por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, y haciéndole una afrenta al Espíritu de gracia (Hebreos 10:29).

Estos hermanos fundamentan su doctrina en 1 de JUAN 1:8-9, que dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

El verbo CONFESAR es el que causa esta confusión porque está siendo entendido como LA CONFESIÓN que hacen constantemente los católicos. Recordemos que  Los “sacerdotes” católicos confiesan a las personas y luego sacrifican a  Cristo todas las semanas en la MISA, para que ese perdón se otorgue, negando el perdón eterno de Cristo.  Es lo mismo que creen estos hermanos evangélicos.

CONFESAR, según Romanos 10:9, es DECIR con la boca, algo que se CREE con el corazón. Se CONFIESA ALGO cuando ACEPTAMOS ese algo. De tal manera que lo que dice ese versículo es que si aceptamos que cometemos pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos, pero si negamos que cometemos pecados, somos unos mentirosos que NO ANDAMOS EN LA VERDAD. Si nos devolvemos al verso 7, vemos que dice: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. ¿Qué necesitamos para que la sangre de Cristo nos limpie constantemente de nuestros pecados? Andar en la luz, que significa andar en la verdad. Eso se aplica también al verso 9. No tenemos que hacer otra cosa que no sea andar en la verdad para que la sangre de Cristo haga su limpieza constante de nuestros pecados. Si decimos que tenemos que hacer algo para que la sangre de Cristo haga su efecto, estaríamos andando en la oscuridad y no en la verdad del evangelio.

Lo que nos quita la salvación no es dejar de confesar un pecado, lo que nos quita la salvación es CREER que ALGÚN PECADO NOS CONDENA. Y repito, si tenemos que confesar un pecado para que Dios lo perdone como si el mismo no hubiera sido perdonado, entonces Cristo tendría que estar siendo sacrificado. Eso es lo que entienden los hermanos católicos, y ahora también algunos hermanos evangélicos. Eso es negar EL VERDADERO EVANGELIO y decir que no hay un NUEVO PACTO, y es rechazar la salvación de Gracia que Dios nos da. 



  


miércoles, 2 de mayo de 2018

CUIDADO COMETES EL PECADO IMPERDONABLE


Por Jesús Vargas

En los anteriores estudios hablamos del MENSAJE DEL EVANGELIO. También hablamos de otros MENSAJES diferentes al EVANGELIO que enseñan otros hermanos evangélicos, de los cuales hay que tener mucho cuidado. Y no es una competencia para ver quien tiene la razón, sino para evitar que perdamos la salvación que hemos recibido por GRACIA. 

Quiero hacerles ver que nuestro Señor Jesús dijo en MATEO 12:32 que solamente hay un pecado que no tiene perdón y ese pecado es la BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO. Jesús se refirió a ese pecado imperdonable, luego de que liberara a un endemoniado de varios demonios y los fariseos dijeron que eso era obra de Beelzebú, el príncipe de los demonios, NEGANDO con ello, LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.

De acuerdo con el diccionario, la BLASFEMIA es una ofensa o insulto, que contiene implícitamente UNA MENTIRA o UNA NEGACIÓN DE LA VERDAD.  Y mi temor, es que cualquier persona podría estar cayendo en ese error. Lo digo, porque el capítulo 10 del libro de HEBREOS, está dedicado a enseñarnos los alcances del NUEVO PACTO.

Allí se nos dice que ya no se necesitan los sacrificios, las ofrendas ni los holocaustos continuos que se hacían por el PERDON MOMENTÁNEO de  pecados que se hacían bajo el viejo pacto. También se dice que Cristo entró una vez para siempre al lugar santísimo y ofreció su propia sangre para nuestro perdón. Y, con esa ofrenda hizo perfectos para siempre a los creyentes santificados.  Vea los VERSOS 1  al 14. Si Jesús los HIZO PERFECTOS PARA SIEMPRE A LOS SANTIFICADOS”,  ya no hace falta nada para obtener la redención ni la santificación, ya todo está obtenido porque la sangre de Jesús fue suficiente.

En los VERSOS 17 Y 18, se dice que Dios prometió NO ACORDARSE NUNCA DE NUESTROS PECADOS. La razón es que LA SANGRE DE CRISTO derramada en la cruz FUE SUFICIENTE para  cubrirlos TODOS. Ese es el MENSAJE principal. Y esa es UNA VERDAD INMUTABLE y ETERNA. Por eso NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN PARA EL QUE ESTÁ EN CRISTO, otra VERDAD  INMUTABLE Y ETERNA.

Al llegar a los VERSOS 26 y 27, se dice: “porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”. ¿Cuál verdad? La hermosa verdad de la cual viene hablando, de  que DIOS NO SE ACORDARÁ NUNCA MÁS DE NUESTROS PECADOS. es decir, si yo he leído HEBREOS, y he conocido esa verdad, y me atrevo a decir que ALGÚN PECADO ME CONDENA, estaría negando esa verdad y cometiendo el pecado que no tiene perdón.

Los VERSOS 28 al 31 dicen que “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?.

Tremendo castigo para que el que pisoteare a Jesús, teniendo por inmunda su sangre. Y esa pisoteada la haríamos al afirmar que ALGUN PECADO NOS CONDENA. Estaríamos diciendo que su sangre no fue suficiente o que no tiene el valor suficiente para perdonarnos todos los pecados. Pero lo peor de todo, es que con ello afrentamos al Espíritu Santo, quien viene dando testimonio de que Dios no se acordará de nuestros pecados, y cometeríamos el pecado imperdonable. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo.

Vean lo  peligroso que  es afirmar que algún pecado nos condena, porque eso es tener por inmunda la sangre de Jesús, es negar su efectividad, al creer que esa preciosa sangre es insuficiente para perdonar todos los pecados. También tienen por inmunda la sangre de Cristo, todos aquellos que intentan justificarse o santificarse cuando en realidad ya lo fueron en Cristo.  Al hacer eso, niegan la obra de santidad del Espíritu Santo en sus vidas y terminan ofendiéndolo y cometiendo el pecado imperdonable. Esto les quitaría la salvación y la esperanza de la vida eterna, así que queridos hermanos, tengan mucho cuidado.