Vea usted que El MENSAJE del EVANGELIO es un mensaje de AMOR de Dios hacia el mundo,
no un mensaje de odio. Es un mensaje de SALVACIÓN, no es un mensaje de
condenación, porque Jesús NO VINO A CONDENARNOS, él VINO A SALVARNOS.
Si quieres entender el MENSAJE DEL EVANGELIO,
debes tener en claro que ya no estamos bajo EL VIEJO PACTO, sino bajo un NUEVO
PACTO, el cual NO contiene NINGUNA LEY CONDENATORIA, porque la GRACIA del NUEVO PACTO vino a sustituir LA
LEY del VIEJO PACTO. Vea JUAN 1:17. Además, bajo el NUEVO
PACTO, el PECADO que nos condenaba ha sido QUITADO de en medio. Gracias a ello,
NO HAY NINGUNA CONDENACION. Ese es el
MENSAJE DEL EVANGELIO.
De acuerdo con la LEY DEL VIEJO PACTO, los hombres
debían morir por infringir esa ley. Entonces el sumo sacerdote levítico,
intercedía ante Dios, y sacrificaba un cordero para que ocupara el lugar del
pecador, y Dios perdonara de esa manera todos los PECADOS PASADOS de los
hombres. Pero el sacerdocio levítico fue ABROGADO a causa de su debilidad e
ineficacia. Vea HEBREOS, 7:18.
Ese sacerdocio era ineficaz, porque
ese perdón solo era de los pecados pasados, y al día siguiente el hombre volvía
a pecar y otra vez estaba bajo condenación. Pero estando ya presente Cristo,
sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto
tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de
becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar
Santísimo, habiendo obtenido ETERNA REDENCIÓN. Vea HEBREOS 9:11-12. El pagó por todos los pecados PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS. Él pagó
por todos los pecados que se cometieran en la ETERNIDAD. Jesús NO PAGÓ POR
NUESTROS PECADOS PASADOS, porque no habíamos nacido. Jesús PAGO POR LOS PECADOS
QUE ALGÚN DÍA LLEGÁRAMOS A COMETER, cuando viniéramos a este mundo. Si solo
hubiese pagado por los pecados pasados, entonces su SACRIFICIO sería tan
ineficaz como los sacrificios del VIEJO PACTO. Y Jesús tendría que estar siendo
sacrificado.
Además, con su sacrificio, Jesús CUMPLIÓ
con todos los requerimientos de la ley. ROMANOS 8:4, dice que
el sacrificio de Jesús fue “para que la justicia de la ley se cumpliese en
TODOS NOSOTROS que no andamos conforme a la CARNE SINO CONFORME AL ESPIRITU". En
otras palabras, Jesús hizo que FUÉSEMOS
JUSTIFICADOS ETERNAMENTE ante la ley. Por eso nosotros no tenemos que cumplir
NINGUNA LEY PARA SER JUSTIFICADOS, porque ya fuimos justificados ETERNAMENTE en
Cristo.
Esa es la razón de que El NUEVO PACTO no contenga
ninguna ley CONDENATORIA que CUMPLIR porque ya Jesús, CUMPLIÓ CON ELLA. ESA es
la GRACIA Y ese es el MENSAJE DEL EVANGELIO.
Es interesante notar que Romanos 8:4,
dice que esa JUSTIFICACIÓN DE LA LEY, es para los que NO ANDAMOS CONFORME A LA
CARNE SINO CONFORME AL ESPÍRITU. Y este
es un punto que debemos aclarar.
Para algunos predicadores andar en la CARNE es andar en pecado, y andar en el
Espíritu, es andar sin pecado. Pero eso no tiene nada que ver con el pecado
porque EL PECADO YA FUE QUITADO de entre nosotros. ROMANOS 8:1, dice claramente
que EL QUE ESTÁ EN CRISTO es el que ANDA CONFORME AL ESPIRITU y no conforme a
la CARNE. Vea usted que ANDAR en uno o en otro ES UNA
POSICIÓN. La verdad es, que “la carne”
hace referencia al hombre adámico, y el “Espíritu” se relaciona con el hombre
espiritual que es Cristo. Por lo tanto, ANDA EN LA CARNE EL QUE ESTÁ
EN ADÁN” y “ANDA EN EL ESPÍRITU EL QUE ESTÁ EN CRISTO”.
Ahora, ROMANOS 8:5-6 dice: “que los que son de la
carne, o sea los que están en Adán,
piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, o sea
de Cristo, piensan en las cosas del Espíritu”. ANDAR se relaciona CON PENSAR. Si
yo pienso como El ESPÍRITU, de acuerdo a la Palabra de Dios, entonces ando
conforme al Espíritu, pero si pienso como el hombre, entonces ando conforme a
la carne.
ROMANOS 8:8 dice: “Porque los designios de la
carne son enemistad contra Dios y los que viven según la carne no pueden
agradar a Dios”. Los designios, son los pensamientos, o propósitos de Dios, que
son distintos a los pensamientos o propósitos del hombre (Isaías 55:8).
Pongamos dos ejemplos para entenderlo. PRIMER EJEMPLO:1 de Juan 1:8 dice: “si decimos que no tenemos
pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Eso
quiere decir que si yo niego que soy pecador, estaría negando la Palabra de
Dios, y ANDARÍA CONFORME A LA CARNE. Pero, si acepto que soy un pecador, la
verdad está conmigo y ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU. SEGUNDO EJEMPLO: ROMANOS 8:1
dice que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el que está en Cristo. Si yo pienso
que algún pecado me condena, ANDARÍA CONFORME A LA CARNE, pero si pienso que
ningún pecado me condena, ANDARÍA
CONFORME AL ESPÍRITU.
Vea usted que
Andar conforme AL ESPÍRITU es ANDAR EN COMUNIÓN CON DIOS, o sea, DE
ACUERDO CON SU PALABRA. Y se supone que todo el que ESTÁ EN CRISTO, así lo
hace. Y esa COMUNIÓN, es lo que nos
garantiza que ESTAMOS EN CRISTO y SOMOS SALVOS. Lo otro, sería lo
contrario. Ese es el MENSAJE DEL
EVANGELIO.
Como dije anteriormente, en la LEY del VIEJO
PACTO, el PECADO nos ACUSABA Y NOS CONDENABA. Pero ya Jesús cumplió con la ley
por nosotros, y ésta no puede ni
acusarnos ni condenarnos. Además, Jesús
es el cordero de Dios que quitó el pecado del mundo (Juan 1:29). Por su parte, HEBREOS
9:26 dice que Jesús se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí
mismo para QUITAR de en medio el pecado. ROMANOS 8:3 dice que: “lo que era
imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su
Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, CONDENÓ AL PECADO en
la carne". Que Jesús haya CONDENADO EL
PECADO, significa que LE QUITO SU PODER DE CONDENACIÓN en la cruz. EL MENSAJE
DEL EVANGELIO confirma una y otra vez que EL PECADO HA SIDO QUITADO, en el
sentido de que YA NO PUEDE CONDENARNOS.
¿Por qué insisten en señalar que esto o aquello son PECADO si el pecado
ha sido quitado de en medio?
Dios envió a su hijo a CONDENAR el pecado, por la
DEBILIDAD de la carne, ya que por esa debilidad siempre vamos a pecar y siempre
estaríamos bajo condenación. EL PECADO es lo que nos hace cometer pecados. Por
eso, en ROMANOS 7:18-25, vemos al apóstol Pablo lamentándose de querer hacer el
bien, pero hace el mal, por el pecado que mora en él: “No hago el bien que
quiero sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo,
sino el pecado que mora en mí. Así que,
queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”.
El pecado MORA en mí, y ES UNA LEY, dice Pablo. Para entenderlo,
pongamos de ejemplo la LEY DE LA GRAVEDAD. Esa ley hace que todo lo que
soltemos caiga al suelo, aún contra nuestra voluntad. De igual manera, el pecado
es una ley que hace que pequemos aún contra nuestra voluntad. Entonces Pablo dice: “¡Miserable de mí!
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Pero, Pablo termina diciendo:
“Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la
mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”. Vea usted que la salida a su problema, Pablo
la encuentra en Jesucristo e inmediatamente exclama lo que le ha sido revelado:
que “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).
El MENSAJE de las buenas nuevas es que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el
que ESTÁ EN CRISTO, porque el PECADO ha sido quitado de en medio.
Para vencer la ley de la GRAVEDAD, se necesita una
ley que haga que lo que soltamos no vaya hacia abajo. Usted puede sostener una
piedra de 25 kilos por un rato y por ese rato vence a la ley de la gravedad.
Pero al pasar el tiempo, su mano ya no aguantará y dejará caer la piedra. La
ley de la gravedad terminará venciéndolo. De igual manera, nosotros no podemos
vencer a la ley del pecado, lo haremos por un rato, pero el pecado terminará
venciéndonos. Pero, gracias a Dios, que nos dio una ley que nos libra de esa ley
del pecado. Esa es LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO JESÚS (Romanos 8:2).
Usted no es salvo porque va más al culto que otros. Usted no es salvo porque
ore más que otros. Usted no es salvo porque ya no toma o no fuma. Usted NO es
salvo por su comportamiento, sino porque LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO,
lo ha liberado de la LEY DEL PECADO. Esa ley es la ley de GRACIA. Ese es el
MENSAJE DEL EVANGELIO” que muchos NO HAN
ENTENDIDO.