lunes, 30 de abril de 2018

EL FALSO EVANGELIO DEL "YO"



Por Jesús Vargas.

 Miles de creyentes, incluyendo pastores viven en temor, no tienen paz porque han sido enseñados  bajo la doctrina del “evangelio del yo”. ¿En  qué consiste esa doctrina? En que tienes que esforzarte por mantenerte salvo por ti mismo,  porque según esa doctrina el mínimo pecado te quita la salvación. 

Usted los escucha diciendo: “Ya yo no fumo, ya yo no tomo, ya yo no bailo,  ya yo no comparto con amigos”. Vea usted que se gozan, según ellos de sus logros espirituales, negando totalmente la gracia de Dios.  Es un mensaje que pone al creyente en el trono en que solo el creador puede estar. Viven sirviendo a su propia imagen y comparándose con los demás, para ver cuál es más espiritual, pero en realidad son analfabetas espirituales.

 Estas personas viven repitiendo Romanos 3:23 que dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Y allí se detienen y no leen el versículo 24 que dice: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. 

Si bien es cierto, que todos estábamos destituidos de la gloria de Dios, también es cierto que  hemos sido justificados de todos nuestros pecados, gratuitamente, por la gracia o regalo de Dios, no por nuestro comportamiento. Y esa justificación no es temporal, no se pierde por nuestros pecados, es una justificación eterna. 

El Espíritu Santo da testimonio en Hebreos 10:17 que Dios prometió “no acordarse nunca más de nuestros pecados”, lo que se traduce a que Dios no nos tomará nunca más en cuenta nuestros pecados, y “nunca más” significa “ por toda la eternidad”, no por un tiempo limitado. Y Dios hace esa promesa porque el verso 18 afirma que esos pecados “fueron remitidos”

Por si no lo saben, una de las formas de que una deuda sea cancelada es la “remisión”, que consiste en que alguien haga el pago de mi deuda. Y eso fue exactamente lo que hizo Cristo en la cruz, él pagó con su sangre por todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. La deuda está cancelada y “no hay más ofrenda” por el pecado dice ese versículo 18, o sea que no hay nada que pagar. Ese es el “Evangelio de Cristo” que nos enseña la Biblia. 

Si yo trato con mi comportamiento y esfuerzo de mantenerme salvo, estaría bajo el “evangelio del yo”, estaría pisoteando al Hijo de Dios y teniendo por inmunda la sangre del pacto en la cual he sido santificado, (Hebreos 10:29), entonces por demás murió Cristo, y yo le estaría diciendo adiós a mi salvación, porque estaría cometiendo el único pecado imperdonable que consiste en blasfemar contra el Espíritu Santo, tildándolo de mentiroso, pues el Espíritu ha dado testimonio que Dios no nos tomará nunca más en cuenta todos nuestros pecados, algo que yo estaría contradiciendo.

 La Biblia nos enseña el Evangelio de Cristo, no el Evangelio del Yo.  No pongas atención a esas doctrinas engañosas que te desvían del camino.

viernes, 27 de abril de 2018

¿ESTÁ VIGENTE EL PAGO DEL DIEZMO?




Por Jesús Vargas.

 

En la mayoría de las denominaciones cristianas, se enseña que los miembros de la congregación deben entregar el diezmo de todos sus ingresos. No hacerlo, es robarle a Dios, lo que conlleva la maldición del altísimo. Por el contrario, para el que diezma, se abrirán las ventanas de los cielos y traerá sobre si bendición sobreabundante. 


La base bíblica de esta enseñanza se encuentra en Malaquías 3:8-10, que dice literalmente: "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

La escritura es clarísima, pero debemos preguntarnos: ¿A quién está dirigida esa advertencia”. ¿Quién o quiénes le están robando a Dios?   

Debemos tener en claro que en las Santas Escrituras existe la palabra rhema y la palabra logos.  Mientras el logos es la Palabra de Dios para todos, rhema es una palabra específica, personalizada y aplicada a una necesidad actual. En este caso, tenemos que ver qué tipo de palabra es para entender si tenemos o no que pagar diezmos.

Devolvámonos a los verso 6 y 7 de Malaquías 3: Allí se dice literalmente: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?” y  Dios les contesta en el verso 8:¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”.

Vea usted que el mensaje está dirigido exclusivamente a los “hijos de Jacob”, o sea a los “israelitas”. Dios trata de ladrones a los israelitas, no a los gentiles. Eran los judíos y no el resto de la humanidad, los que debían diezmar. 

El punto es que Dios les dio a los judíos la ley de Moisés, sabedor de que no la iban a cumplir, y que se iban a condenar; entonces, además de la ley, les dio el “sacerdocio”. Los sacerdotes debían ofrecer sacrificios por los pecados de los judíos. Eran intermediarios entre ellos y Dios. Y Dios estableció, que de las 12 tribus de Israel, la tribu de Leví en exclusiva, sería consagrada para el sacerdocio. Los levitas no harían otra cosa, que no fuera servir a Dios. Vea números 1: 48 al 51. Ahora, en Números 18:20 y 21, Dios le dijo a Moisés que hiciera un censo de los israelitas, para repartir la tierra prometida, pero le dijo, que “no tomara en cuenta a los levitas”, porque éstos estaban apartados para el sacerdocio.  Dios dijo, que los levitas no tendrían tierra por heredad. La tierra de los levitas seria repartida entre las otras 11 tribus de Israel. Esas once tribus, se quedarían con las tierras que eran de la tribu de Leví. Pero, a cambio, trabajarían las tierras,  las explotarían y en justa compensación, “darían el diezmo de la producción”, a la tribu de Leví, para su manutención. La obligación de dar el diezmo era exclusivamente para las 11 tribus de Israel que se repartirían la tierra prometida. Allí nació la obligación del diezmo para los judíos.  Esto es como si yo le cediera a usted un edificio de apartamentos, con la condición que usted debe darme el diez por ciento de los alquileres.  Si usted no me da el diezmo de esos alquileres, me estaría robando. Algo así fue lo que sucedió con el diezmo de los judíos, y es  la razón por la cual Dios les dice a los hijos de Jacob que le estaban robando, porque no le estaban dando los diezmos a los levitas. El diezmo no era de ellos, era de los levitas, al dejárselo, era un robo para con Dios.

Resumimos hasta aquí que los SACERDOTES LEVITAS eran “los únicos” que recibían el diezmo, y los JUDIOS de las 11 tribus de ISRAEL que recibieron tierras, eran “los únicos” que debían diezmar. El resto de la humanidad no forma parte de este compromiso.

Dios no le va a exigir ni a usted ni a mí, que demos un diezmo por dos razones: 1) no hemos recibido tierras y 2) ya no hay sacerdotes levitas que mantener. En Hebreos 7:17 y 18 se dice claramente que el “sacerdocio levítico fue abolido” y que ahora existe un único sacerdote, y ese sacerdote es Cristo Jesús.  Ahora solamente   “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,  el cual se dio a sí mismo en rescate por todos”, (1 Timoteo 2:5 y 6), de tal manera que ya no se necesitan los sacerdotes levitas. Y si no hay sacerdotes levitas, no hay diezmo que dar.

EL DIEZMO DE ABRAHAM: Los que se enriquecen con el diezmo, argumentan que Abraham le dio los diezmos a Melquisedec, según se narra en Génesis 14:17 al 23, y  eso antes de que existieran las tribus de Israel y los sacerdotes levitas, por eso debemos diezmar. En este caso, como en todos, la Biblia nos da la respuesta. Dice Hebreos 7:6 al 10 lo siguiente: “Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.  Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro”.

 

Melquisedec se menciona únicamente en Génesis 14 y en Hebreos 7. En Hebreos 7:3 nos da a entender que Melquisedec es Cristo, ya que no tiene principio ni  tiene fin y permanece sacerdote para siempre. En realidad, lo que Abraham hizo, fue hacerle un pago adelantado a Cristo en nombre de los levitas. En Abraham, pagó Leví, que recibe los diezmos, a un sacerdote superior y para siempre que es Cristo Jesús, dice Hebreos 7:9.  La explicación es que los sacerdotes levitas también debían darle el diezmo a un sacerdote superior que es Cristo, y Abraham hizo ese pago simbólico por adelantado a Melquisedec que es Cristo. Eso es lo que nos revela la escritura.

 

EL DIEZMO DE JACOB: Los defensores del diezmo también aducen, que Jacob pagó los diezmos antes de que existiera el sacerdocio, con base en Génesis 28:20 al 22, el cual dice: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,  y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti

 

En este caso,  Jacob  hizo “un voto a Dios”, diciéndole que si lo  guardaba en el viaje y llegaba con bien a su destino, él le daría los diezmos y Dios sería su dios. El hecho de que Jacob, le haya  ofrecido el diez por ciento a Dios  es casualidad, le pudo ofrecer un quince o un veinte por ciento ¿Y a quién le daría esos diezmos Jacob? ¿A Dios en persona? Lo cierto es que nadie puede pactar con Dios, es Dios quien pacta con el hombre. Ese pacto no tiene ninguna validez.  Y las escrituras no dicen si Jacob pagó los diezmos. Ahora, no debemos olvidar, que la Biblia nos cuenta, que Jacob era un tramposo. Jacob le robó la primogenitura a su hermano y engañó a su padre que era ciego, haciéndose pasar por su hermano, para que lo bendijera. NO era ningún santo. Y si nos devolvemos al verso 15 vemos que Dios le dice a Jacob: “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. Vea usted que Dios prometió a Jacob protegerlo y llevarlo con bien a cambio de nada, por gracia, eso “antes”  de que Jacob hiciera ese voto. La promesa  de Dios está en el verso 15 y el voto de Jacob en los versos 20 a 22. Dios cumplió su promesa, porque “las promesas de Dios siempre son en él sí y en él amén”  dice 2 de Corintios 1:20, y no por lo que ofreció Jacob.

 

EL DIEZMO DE JESUSEl otro argumento, que usan los defensores del diezmo, es que  Jesús les dijo a los  escribas y fariseos en Mateo 23: 23 que debían hacer justicia, misericordia y fe, “sin dejar de diezmar”.  Si Jesús les dijo a ellos que debían diezmar, lógicamente nosotros también, argumentan. Pero ese argumento muestra una clara ignorancia o una mala interpretación con fines malévolos en la lectura de la palabra de Dios. Lo cierto, es que tanto los escribas y fariseos, como el mismo  Jesús, “debían diezmar”, ya que eran israelitas y  debían cumplir con el pago del diezmo para los sacerdotes levitas de su tiempo. El sacerdocio levítico  y el diezmo “fueron abolidos”  con la muerte y resurrección de Jesús, no antes. Mientras Jesús estuvo vivo, el diezmo estuvo vigente. No hay más que decir.


RESUMEN: En la era de la gracia, en la iglesia cristiana el diezmo no existe como tal. El sacerdocio y el diezmo fueron abolidos.  A nosotros, nadie nos ha dado terrenos que producir, para tener que dar el diezmo de esa producción. No le estamos robando a nadie.  En el nuevo Testamento no se nos exige un diezmo, ni se nos amenaza con maldición alguna por no diezmar. Jesús nos redimió de las maldiciones, Él se hizo maldito, para que nosotros fuésemos alcanzados por las bendiciones de Abraham (Gálatas 3:13 y 14).

No te dejes engañar mi querido hermano por los pastores de la falsa doctrina de la prosperidad, que lo único que buscan es enriquecerse con sus manipulaciones de la palabra de Dios. Que Dios te bendiga.

 

martes, 24 de abril de 2018

LA VIDA CRISTIANA NORMAL













                                                              
                                          


Por Jesús Vargas. 

¿Qué es la vida cristiana normal? Me refiero a la vida del creyente que está en Cristo Jesús.  De acuerdo a la religión esa sería una vida donde habría que abstenerse de beber y de comer esto y aquello. Es una vida donde divertirse y  relacionarse con los que no están en Cristo es pecado. Es una vida aburrida y de mucho sacrificio. Con ese concepto a cuestas, hay millones de creyentes que viven frustrados porque no pueden vivir esa vida. Otros muchos viven una vida fingida, llena de hipocresía por el qué dirán. Y los que no están en Cristo, no quieren estarlo, porque no quieren esa vida.   

Romanos 7:22-24 dice: "Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se  rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

Este es el lamento de muchos creyentes que quieren llevar una vida cristiana normal de acuerdo al concepto religioso, pero fracasan una y otra vez. Y siempre fracasarán. ¿Por qué? Porque esa vida cristiana religiosa no la puede vivir nadie en este mundo. ¿Por qué? Por la debilidad de la carne (Romanos 8:3-4). 

Gálatas 2:20 define lo que es la vida cristiana normal cuando dice: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. 

El cristiano no puede vivir una vida cristiana normal, es Cristo el que la vive por él. Lo cierto es que se necesitan ciertos requisitos para vivir una vida cristiana normal.

CUATRO REQUISITOS PARA VIVIR UNA VIDA CRISTIANA NORMAL 

Dios no nos exige imitar la vida de Cristo, Dios no nos pide imposibles; lo que nos pide es que permitamos que Cristo viva por nosotros. Para ello debemos dar cuatro simples pasos: saber, considerarse, consagrarse y andar conforme al Espíritu.

 SABER 

Romanos 6:6-7 dice: "sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado".

Para que Cristo pueda vivir por nosotros, debemos saber que hemos muerto en el bautismo. Si no lo sabemos, hasta aquí llegamos.

CONSIDERARSE 

Romanos 6:11 dice: "así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro".

El segundo paso consiste en considerarnos  muertos. Ya sabemos que estamos muertos ¿Qué hacemos? Comportarnos como tales. ¿Qué hace un muerto? Nada, no se mueve. Los creyentes no tenemos que hacer nada contra el pecado o la tentación. Si tratamos de vencer el pecado y la tentación por nosotros mismos, seremos un estorbo para Cristo. Esto es lo que casi nadie ha entendido. 

Pongamos de ejemplo una persona que se está ahogando. Eso somos nosotros, nos estamos ahogando en nuestros problemas y pecados. Pues bien, mientras una persona esté aleteando, el salvavidas no se mete a salvarla porque puede terminar ahogándose con esa persona. Entonces espera que la persona ya no tenga fuerzas y deje de aletear para poder rescatarla. 

Así es como actúa Cristo con nosotros. Mientras nos esforcemos para no ahogarnos en nuestros pecados, él no actúa. Cuando nos consideremos muertos y no hagamos nada, es entonces cuando Cristo puede rescatarnos y cambiar nuestra vida de pecado en una vida sin pecado. Ese es el evangelio.

CONSAGRACIÓN 

Romanos 6:12-13 dice: "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; sino presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia"

 Sabemos que estamos muertos, entonces nos comportamos como tales. A eso hay que agregarle un tercer paso que consiste en entregarle a Dios nuestra cuerpo. Es lo que se conoce como “consagración”. Al darnos cuenta que estamos muertos,  le entregamos nuestro cuerpo al que ocupa nuestro espíritu,, o sea a Cristo.  

ANDAR CONFORME AL ESPÍRITU 

Romanos 8:1 dice: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" .

El último paso es andar conforme al Espíritu. No hay condenación para el que está en Cristo, el cual anda  conforme a al Espíritu, o sea que no lucha por sí mismo contra el pecado y la tentación porque está muerto, y deja que Cristo lo haga por él. 

En segundo lugar anda en comunión con Dios, o sea de acuerdo a su palabra.  Pongamos dos ejemplos para entenderlo.  

PRIMER EJEMPLO: 1 Juan 1:8 dice: “si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Eso quiere decir que si yo niego que soy pecador, estaría negando la Palabra de Dios, y ANDARÍA CONFORME A LA CARNE. Pero, si acepto que soy un pecador, la verdad está conmigo y ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU. S

EGUNDO EJEMPLO: ROMANOS 8:1 dice que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el que está en Cristo. Si yo pienso que algún pecado me condena, ANDARÍA CONFORME A LA CARNE, pero si pienso que ningún pecado me condena,  ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU.

Ya conoces los cuatro pasos para  poder vivir una vida cristiana normal que se resume en REPOSAR EN CRISTO. Amen.