jueves, 3 de mayo de 2018

¿QUÉ ES EL EVANGELIO? PARTE 3





Por Jesús Vargas

El apóstol Pablo dijo. “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:8-9).

Pues bien, resulta que algunos hermanos evangélicos están enseñando un EVANGELIO DIFERENTE, un mensaje de MALAS NUEVAS,  de SEÑALAMIENTOS, de ACUSACIONES, de PROHIBICIONES, DE CONDENACIÓN y de IMPOSICIÓN DE CARGAS, en lugar del verdadero MENSAJE DEL EVANGELIO, que es un mensaje de AMOR,  DE PERDÓN Y DE SALVACIÓN ETERNA, donde no existen normas condenatorias, ni la necesidad de OBRAS HUMANAS, para ser salvos ni para mantenernos salvos. No pongamos atención a esos mensajes para no ser anatemas  (malditos o maldecidos) como los que los enseñan, y, esa maldición incluye la condenación eterna, como veremos adelante.

Ese evangelio diferente dice que el perdón otorgado por Cristo en la cruz, es HASTA el día de nuestro bautismo. Aceptan que vamos a seguir pecando pero los pecados que cometemos luego del bautismo NO ESTÁN PERDONADOS.

Nuevamente voy a recordar que existen dos pactos, el VIEJO y EL NUEVO pacto. Al viejo pacto le fue agregada la LEY DE MOISÉS, que condenaba de muerte al que no la cumplía. Entonces Dios estableció un sistema de perdón  que consistía en que un cordero muriera en lugar de los pecadores. Por ello, el sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar Santísimo del Tabernáculo a encontrarse con Dios y le mostraba la sangre del cordero para que Dios perdonara todos los pecados PASADOS cometidos por el sacerdote y el pueblo. Pero, sucedía que al día siguiente volvían a pecar y otra vez estaban bajo condenación. Por eso, la misma palabra de Dios dice que el Viejo pacto era DEFECTUOSO: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo” (Hebreos 8:7). Y era defectuoso porque no lograba un perdón eterno, sino un perdón temporal.

Gracias a Dios,  eso fue corregido con el NUEVO pacto, ya que Jesucristo entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido ETERNA REDENCIÓN (Hebreos 9:12). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;  y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado" (Hebreos 9:24-26).

¿Qué más claro que esto? Jesús entro una vez para siempre en el lugar santísimo y obtuvo una redención eterna, si no fuera eterna, entonces el Nuevo Pacto no lograría su propósito. Y dice la palabra de Dios que Cristo QUITÓ de en medio el PECADO, o sea nos liberó de la ley del pecado que nos condenaba, mediante una nueva ley: LA LEY DE VIDA EN CRISTO JESÚS, condenando al pecado  (Romanos 8:2-3), o sea quitándole el poder de condenación. Por eso Romanos 8:1 dice que ya no hay NINGUNA CONDENACION para el que está en  Cristo y Hebreos 10:17 dice que Bajo el Nuevo Pacto, Dios prometió no ACORDARSE NUNCA DE NUESTROS PECADOS.

Vea usted que toda doctrina que diga que un pecado nos condena, o que Dios se acordará de nuestros pecados es un EVANGELIO DIFERENTE que contradice la palabra de Dios y niega el NUEVO PACTO. El que crea en ello, estaría  cometiendo voluntariamente un pecado  imperdonable (Hebreos 10:26), porque estaría pisoteando  al Hijo de Dios, y teniendo por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, y haciéndole una afrenta al Espíritu de gracia (Hebreos 10:29).

Estos hermanos fundamentan su doctrina en 1 de JUAN 1:8-9, que dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

El verbo CONFESAR es el que causa esta confusión porque está siendo entendido como LA CONFESIÓN que hacen constantemente los católicos. Recordemos que  Los “sacerdotes” católicos confiesan a las personas y luego sacrifican a  Cristo todas las semanas en la MISA, para que ese perdón se otorgue, negando el perdón eterno de Cristo.  Es lo mismo que creen estos hermanos evangélicos.

CONFESAR, según Romanos 10:9, es DECIR con la boca, algo que se CREE con el corazón. Se CONFIESA ALGO cuando ACEPTAMOS ese algo. De tal manera que lo que dice ese versículo es que si aceptamos que cometemos pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos, pero si negamos que cometemos pecados, somos unos mentirosos que NO ANDAMOS EN LA VERDAD. Si nos devolvemos al verso 7, vemos que dice: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. ¿Qué necesitamos para que la sangre de Cristo nos limpie constantemente de nuestros pecados? Andar en la luz, que significa andar en la verdad. Eso se aplica también al verso 9. No tenemos que hacer otra cosa que no sea andar en la verdad para que la sangre de Cristo haga su limpieza constante de nuestros pecados. Si decimos que tenemos que hacer algo para que la sangre de Cristo haga su efecto, estaríamos andando en la oscuridad y no en la verdad del evangelio.

Lo que nos quita la salvación no es dejar de confesar un pecado, lo que nos quita la salvación es CREER que ALGÚN PECADO NOS CONDENA. Y repito, si tenemos que confesar un pecado para que Dios lo perdone como si el mismo no hubiera sido perdonado, entonces Cristo tendría que estar siendo sacrificado. Eso es lo que entienden los hermanos católicos, y ahora también algunos hermanos evangélicos. Eso es negar EL VERDADERO EVANGELIO y decir que no hay un NUEVO PACTO, y es rechazar la salvación de Gracia que Dios nos da. 



  


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