QUÉ ES PECADO?
Por Jesús Vargas
Resulta que una gran mayoría de creyentes legalistas ven pecado en todo lo que sucede a su alrededor. Para ellos, tomarse una cerveza, bailar, o cantar, por ejemplo, eso es pecado. Por esa razón, viven amargados y en temor, acusados por sus conciencias y señalando a los que no son como ellos.
Pero ¿Qué es pecado realmente? La palabra de Dios señala dos cosas como pecado: 1) “toda injusticia”, y 2) “infracción de la ley de Dios”, (1 Juan 3:4, 5:17).
¿Qué es toda injusticia? Se resume en
hacerle un daño al prójimo. En las leyes penales de los hombres, para que
exista un delito tiene que haber dolo, y dolo es la intención de hacer daño. Lo
mismo es en cuanto al pecado, tiene que existir la intención de hacer daño para que exista el pecado ¿Qué daño le
hago yo al prójimo cuando canto, o cuanto bailo o cuando me tomo una cerveza? A
menos, que al tomarme la cerveza, me dé “guaro vaquero”.
¿Qué es infracción de la ley de Dios? Es desobedecer sus mandamientos, los cuales eran muchos en el Viejo Pacto. Sin embargo, en el Nuevo Pacto no hay leyes escritas que obedecer sino que Dios pone sus leyes en nuestros corazones, y las escribe en nuestras mentes. Además, Dios prometió no acordarse nunca más de nuestros pecados (o sea por toda la eternidad), pues éstos fueron remitidos, (Hebreos 10:16-18).
El punto es que “la paga del pecado es muerte” (Romanos
6:23), y nosotros teníamos que morir eternamente por nuestros pecados, pero
Cristo vino y murió por nosotros y pagó
la deuda total de nuestros pecados. Él no hizo un abono, él pagó toda la
deuda.
Remisión no es abonar, es cancelar de manera total. Esa es la razón por la cual Dios no puede tomar en cuenta nuestros pecados, si lo hiciera estaría cobrando una deuda ya pagada.
Por otro lado, cuando Jesús hizo la remisión, condenó al pecado en su carne (Romanos 8:3), o sea que le quitó al pecado el poder de condenación, lo que significa que ningún pecado puede condenarnos. Por eso, Romanos 8:1 dice que no hay ninguna condenación para el que está en Cristo Jesús.
No solo eso, los que estamos en Cristo, hemos muerto en el bautismo y “el que ha muerto, ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:3-6), ya no vivimos ahora vive Cristo en nosotros (Gálatas 2:20).
Sin embargo, los legalistas viven resucitando al
muerto, y dan por un hecho, que cualquier pecado nos desliga de Cristo y nos
condena. Creen que la gracia tiene plazo de caducidad y que ese plazo es el
bautismo. Dan por un hecho que Cristo pagó solamente por nuestros pecados
pasados, o sea que hizo un abono, no el pago total de la deuda.
El gran problema es que después de haber recibido el conocimiento de la verdad (de que Dios no tomará en cuenta sus pecados, insisten en creer que un pecado los condena, con ello, están pisoteando al Hijo de Dios al tener por inmunda la sangre del pacto, y blasfemando contra el Espíritu Santo, y cometiendo el único pecado imperdonable (Hebreos 10:26, 29). Que Dios se apiade de ellos.
Para terminar, quiero recordarles que el apóstol Pablo dijo en Colosenses 2:20-23: “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos, tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” ¿Qué más claro que esto?
La palabra de Dios no te vive condenando, contrariamente dice que todo nos es lícito, solo que nos cuidemos de hacer algo que no nos conviene ni nos edifica ” (1 Corintios 10:12).
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