martes, 24 de abril de 2018

LA VIDA CRISTIANA NORMAL













                                                              
                                          


Por Jesús Vargas. 

¿Qué es la vida cristiana normal? Me refiero a la vida del creyente que está en Cristo Jesús.  De acuerdo a la religión esa sería una vida donde habría que abstenerse de beber y de comer esto y aquello. Es una vida donde divertirse y  relacionarse con los que no están en Cristo es pecado. Es una vida aburrida y de mucho sacrificio. Con ese concepto a cuestas, hay millones de creyentes que viven frustrados porque no pueden vivir esa vida. Otros muchos viven una vida fingida, llena de hipocresía por el qué dirán. Y los que no están en Cristo, no quieren estarlo, porque no quieren esa vida.   

Romanos 7:22-24 dice: "Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se  rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

Este es el lamento de muchos creyentes que quieren llevar una vida cristiana normal de acuerdo al concepto religioso, pero fracasan una y otra vez. Y siempre fracasarán. ¿Por qué? Porque esa vida cristiana religiosa no la puede vivir nadie en este mundo. ¿Por qué? Por la debilidad de la carne (Romanos 8:3-4). 

Gálatas 2:20 define lo que es la vida cristiana normal cuando dice: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. 

El cristiano no puede vivir una vida cristiana normal, es Cristo el que la vive por él. Lo cierto es que se necesitan ciertos requisitos para vivir una vida cristiana normal.

CUATRO REQUISITOS PARA VIVIR UNA VIDA CRISTIANA NORMAL 

Dios no nos exige imitar la vida de Cristo, Dios no nos pide imposibles; lo que nos pide es que permitamos que Cristo viva por nosotros. Para ello debemos dar cuatro simples pasos: saber, considerarse, consagrarse y andar conforme al Espíritu.

 SABER 

Romanos 6:6-7 dice: "sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado".

Para que Cristo pueda vivir por nosotros, debemos saber que hemos muerto en el bautismo. Si no lo sabemos, hasta aquí llegamos.

CONSIDERARSE 

Romanos 6:11 dice: "así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro".

El segundo paso consiste en considerarnos  muertos. Ya sabemos que estamos muertos ¿Qué hacemos? Comportarnos como tales. ¿Qué hace un muerto? Nada, no se mueve. Los creyentes no tenemos que hacer nada contra el pecado o la tentación. Si tratamos de vencer el pecado y la tentación por nosotros mismos, seremos un estorbo para Cristo. Esto es lo que casi nadie ha entendido. 

Pongamos de ejemplo una persona que se está ahogando. Eso somos nosotros, nos estamos ahogando en nuestros problemas y pecados. Pues bien, mientras una persona esté aleteando, el salvavidas no se mete a salvarla porque puede terminar ahogándose con esa persona. Entonces espera que la persona ya no tenga fuerzas y deje de aletear para poder rescatarla. 

Así es como actúa Cristo con nosotros. Mientras nos esforcemos para no ahogarnos en nuestros pecados, él no actúa. Cuando nos consideremos muertos y no hagamos nada, es entonces cuando Cristo puede rescatarnos y cambiar nuestra vida de pecado en una vida sin pecado. Ese es el evangelio.

CONSAGRACIÓN 

Romanos 6:12-13 dice: "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; sino presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia"

 Sabemos que estamos muertos, entonces nos comportamos como tales. A eso hay que agregarle un tercer paso que consiste en entregarle a Dios nuestra cuerpo. Es lo que se conoce como “consagración”. Al darnos cuenta que estamos muertos,  le entregamos nuestro cuerpo al que ocupa nuestro espíritu,, o sea a Cristo.  

ANDAR CONFORME AL ESPÍRITU 

Romanos 8:1 dice: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" .

El último paso es andar conforme al Espíritu. No hay condenación para el que está en Cristo, el cual anda  conforme a al Espíritu, o sea que no lucha por sí mismo contra el pecado y la tentación porque está muerto, y deja que Cristo lo haga por él. 

En segundo lugar anda en comunión con Dios, o sea de acuerdo a su palabra.  Pongamos dos ejemplos para entenderlo.  

PRIMER EJEMPLO: 1 Juan 1:8 dice: “si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Eso quiere decir que si yo niego que soy pecador, estaría negando la Palabra de Dios, y ANDARÍA CONFORME A LA CARNE. Pero, si acepto que soy un pecador, la verdad está conmigo y ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU. S

EGUNDO EJEMPLO: ROMANOS 8:1 dice que YA NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para el que está en Cristo. Si yo pienso que algún pecado me condena, ANDARÍA CONFORME A LA CARNE, pero si pienso que ningún pecado me condena,  ANDARÍA CONFORME AL ESPÍRITU.

Ya conoces los cuatro pasos para  poder vivir una vida cristiana normal que se resume en REPOSAR EN CRISTO. Amen.







No hay comentarios.:

Publicar un comentario