EL REGALO DE LA SALVACION (por Jesús Vargas)



 Algunos pastores evangélicos enseñan que la salvación es un regalo Divino, que se obtiene por gracia, mediante la fe, al creer en la obra de Cristo, no por obras para que nadie se gloríe, como dice Efesios 2, 8, 9. Ese regalo lo obtenemos al creer el Evangelio y bautizarnos (Marcos 16:16, Hechos 2:38, Hechos 22:16
Sin embargo, luego enseñan que a partir del día de nuestro bautismo hay que hacer dos cosas para mantenernos salvos: 1) hacer buenas obras, y 2) no pecar. Según ellos, si no cumplimos con esos requisitos, Dios nos arrebata la salvación, o sea, nos quita el regalo, dando a entender que ese regalo  tiene fecha de caducidad.
Esa falsa enseñanza de mezclar las obras con la Gracia de  Dios, hizo que el apóstol Pablo escribiera lo siguiente a los religiosos galos de su época: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema . Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo" (Efesios 1:6-10)

El que enseñe un evangelio diferente es un anatema (Maldito) dice Pablo, y ni siquiera a un ángel le crean ese engaño. 
Es doloroso pensar que hay pastores anatemas, que contradicen el Evangelio de Cristo, haciendo que muchas personas vivan esclavas del temor, pensando que en cualquier momento pierden su salvación. 

En Hebreos 10: 17, 18, el Espíritu Santo da testimonio de Dios diciendo: "nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado".

Vea usted que la escritura dice dos cosas: 1) Que Dios prometió no acordarse nunca más de nuestros pecados pues fueron remitidos y 2) que no hay más ofrenda por el pecado.

En cuanto al primer punto, no es que a  Dios le dio amnesia, lo que significa es que Dios no nos va a tomar en cuenta nuestros pecados nunca más, y nunca mas, es por toda la eternidad.  Y Dios no nos va a tomar en cuenta nuestros pecados nunca más  porque fueron remitidos, lo que significa que alguien pagó por ellos. Ese alguien es nuestro Señor Jesús que pagó por todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros en la cruz del calvario. Por eso el segundo punto dice que no hay nada que ofrendar, o sea nada que hacer o pagar porque ya el pago fue hecho ¿Qué más claro que esto?

Esto invalida cualquier enseñanza que diga que un pecado nos condena. O que diga que tenemos ofrendar o hacer algo para que no se nos tome en cuenta nuestros pecados. 

De hecho, el que enseñe que algún pecado nos condena, o que tenemos que ofrendar para mantenernos salvos, está contradiciendo al Espíritu Santo y cometiendo el único pecado imperdonable, que es la BLASFEMIA CONTRA EL ESPIRITU SANTO, pues lo estaría tildando de mentiroso.

Romanos 8:1 confirma lo dicho en Hebreos 17, cuando dice que "para el que está en Cristo Jesús no hay ninguna condenación".  Ninguna significa ninguna, sin excepciones. 

Respecto a las buenas obras, que Dios ha preparado de antemano para nosotros (Efesios 2: 10), es cierto que debemos hacerlas, pero, no para mantener nuestra salvación, sino para recibir una recompensa futura, como lo explica claramente 1 Corintios 3. Este tema se tratará en otra ocasión.

Que el Espíritu Santo te permita ver que la salvación es  un regalo Divino y eterno. 








Comentarios

Entradas más populares de este blog

LLEVÓ CAUTIVA LA CAUTIVIDAD

EL ESPIRITU DE ESAU