LA HERENCIA DE LA MALDAD
Muchas personas reciben herencias materiales y cosas buenas de sus padres, sin embargo hay una herencia inconveniente que millones de personas reciben en todo el mundo, me refiero a LA HERENCIA DE LA MALDAD. ¿En que consiste? Vayamos a las Santas Escrituras para que lo entiendas.
El primero de los diez mandamientos de la ley de Moisés dice: "no tendrás dioses ajenos delante de mí." (Éxodo 20:3), o sea que prohíbe la idolatría.
Un dios es aquel al que le rindes culto y le haces peticiones porque crees que puede hacer milagros. Pero la Palabra de Dios declara que solamente existe un Dios. El mandato es claro, NO TENGAN DIOSES AJENOS. Sin embargo, millones de personas violan ese mandato divino, rindiendo culto y haciéndole peticiones a los muertos que el Vaticano ha declarado como "santos" y la Virgen María, invalidando el mandamiento de Dios con una tradición, tal y como lo hicieron los religiosos judíos al desobedecer el sexto mandamiento de la Ley de Moisés de honrar a los padres con ayuda material para que esa ayuda se convirtiera en una ofrenda a Dios, (Mateo 15:3) que ellos llevaban a sus arcas.
Repito, millones de personas le hacen diariamente peticiones a los "santos " y a María inútilmente pues ellos no pueden hacer milagros y ni siquiera interceder por nosotros. Es una tradición católica que invalida el primer mandamiento de la ley de Moisés. De hecho, el Papa León XIV ha declarado que ningún santo ni María hacen milagros ni son intercesores ante Dios, lo que ha dejado a los católicos y a extraños con la boca abierta, admitiendo que es una tradición que contradice el mandamiento divino.
El segundo de los mandamientos de la ley de Moisés dice: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos" (Éxodo 20:4-5
Vea usted que el primer mandamiento prohíbe tener otros dioses. El segundo mandamiento prohíbe que el hombre haga imagen alguna de lo que esté en el cielo, en la tierra o en las aguas que están debajo de la tierra, se incline ante ellas y les dé honra. El mandamiento no prohíbe hacer imágenes, lo sabemos porque el mismo Dios mandó a Moisés hacer algunas imágenes. Lo que prohíbe es 1) inclinarse ante ellas y 2) honrarlas.
Entonces, lo que el segundo mandamiento prohíbe es que nos inclinemos y les demos honra a las imágenes de otros dioses. Y , Dios no quiere que se haga ni siquiera una imagen de Él. Pon mucha atención a lo que Dios dice: "Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos" (Deuteronomio 4:15-19).
“Guardad vuestras almas” dice Dios, pues ninguna figura vio Moisés el día que Él le habló de en medio del fuego. Dios no se dejó ver, para que Moisés no hiciera alguna imagen suya y se corrompiera. ¿Qué más claro que esto? Dios prohíbe tajantemente que se haga una imagen, inclusive de él, ante la cual se inclinen y le den honra. Para Dios esto es corrupción. Lógicamente esta prohibición es extensiva con todo tipo de imagen.
“No sea que alces tus ojos al cielo y viendo la luna, las estrellas, seas impulsado y te inclines a ellos y les sirvas”, dice Dios. El problema no es lo que vemos, el problema es hacer imágenes de lo que vemos y nos impulsemos a inclinarnos ante ellas y servirles como a dioses.
Sin embargo, ante esa prohibición clara que viene de Dios, el catolicismo romano impulsa la veneración de imágenes, dicen que no adoran imágenes, sino que las veneran, al igual que se hace con la estatua de un héroe de guerra. Y qué dice el mandamiento de Dios: " que no se inclinen ni le den honra a una imagen, eso es venerar. Nadie se inclina ante una estatua de un héroe, no le prende velas, no le da gracias ni le hace peticiones. En cambio, muchos lo hacen ante la imagen de los santos católicos y de la virgen María.
Estos muchos podrán decir que las peticiones y la honra no son para las imágenes, sino para lo que la imágenes representan. De una o de otra forma, están invalidando el segundo y el primer mandamiento, por una tradición.
El problema de todo esto, es que cuando nos inclinamos ante una imagen y le damos honra o le hacemos alguna petición a la imagen o a lo que está representa, Dios se enemista con nosotros y emite un decreto, que va a afectar no solamente nuestra vida espiritual, sino también la de nuestros descendientes, es la herencia de la maldad. Esas personas creen que recibirán bendiciones, pero lo que logran es que Dios visite la maldad sobre ellos y sobre sus descendientes hasta por cuatro generaciones. En otras palabras, “que Dios castigue la maldad en ellos y en sus descendientes”. Esta es la herencia de la maldad. Y quede claro, para Dios, si alguien venera una imagen es porque lo aborrece a Él. No lo digo yo, lo dice Dios mismo.
Dice la Palabra de Dios en Éxodo 34:14: "Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es" ¿Cómo es el nombre de Dios? El nombre de Dios es celoso, porque Él no soportará que nos inclinemos ante ninguna imagen, sea de quien sea.
La pregunta que sigue es ¿De que manera castigará Dios esa maldad? La respuesta la encontramos en Romanos 1:18 que dice lo siguiente: "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad". ¿Cuál verdad es detenida con injusticia? La verdad que habiendo conocido a Dios a través de la creación, el hombre no lo ha glorificado, sino que en su lugar glorifica a las imágenes de los hombres y de los animales creados. “Cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible”, dice la palabra de Dios. El hombre que hace esto, se cree sabio, pero es un necio, dice Dios (Romanos 1:20-23).
Y viene la reacción de Dios: "Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío" (Romanos 1:24-27).
Cuando alguien se inclina ante las imágenes y les da honra, está encendiendo la ira de Dios y corriendo el riesgo de que tanto esa persona como sus descendientes sean extraviados sexualmente. Muchas personas nacen homosexuales, es la herencia de la maldad que han recibido de sus antecesores, los cuales se inclinaron ante las imágenes y les dieron honra. No lo digo yo, lo dice la Palabra de Dios. Pero hay más:
"Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" (Romanos 1:28-32).
Además del homosexualismo, se nos habla de todo tipo de maldad. Dios castigará la maldad de venerar imágenes con más maldad. Hijos, nietos, bisnietos o tataranietos pueden nacer perversos, soberbios, desleales, sin afecto natural, sin misericordia, es como si Dios dijera: “Quieren ser malos, aquí les mando más maldad”.
Muchos defienden la veneración de imágenes, aduciendo que son un recordatorio de aquellos que merecen honra, “es como tener la foto de mi madre” me dijo un sacerdote católico. Pero Dios nos dice en su palabra, que es algo más que un recordatorio, es un pacto. “¿No habré de castigar?”, dice Dios, a aquellos que ponen su fe en los ídolos. “Porque a otro recuerdan y no a mí. Hiciste pacto con ellos” (Isaías 57:6-8).
Cuando las personas, tienen en sus dormitorios la imagen de algún santo católico o de María, para Dios, están pactando con esas imágenes, y con ello atrayendo su ira. Esto es poner celoso al CELOSO. Dios quiere que nos acordemos de él y no de otro. ¿Estaría de acuerdo su esposa (o) en que usted tenga una foto de una ex novia (o) o de una amiga (o) en su dormitorio para recordarla (o)? Imagino que no. Dios tampoco.
"En aquel día, cuando clames a mí, no te escucharé, que te libren tus ídolos" dice Dios, "aunque a ellos se los llevará el viento, un soplo los arrebatará" (Isaías 57:13).
Millones venera imágenes y les hacen peticiones creyendo que recibirán un bien de Dios, pero Dios no los escuchará, que los escuchen sus ídolos dice Dios, pero a ellos se los lleva el viento, son ídolos mudos, que nos extravían de la fe (1 Corintios 12:2), porque ponemos la fe en esas imágenes o en lo que ellas representan y no en Dios.
"las imágenes o ídolos son obra de hombres, tienen boca y no hablan, ojos y no ven, orejas y no oyen. Además no tienen aliento en sus bocas. Y “así son quienes las hacen y quienes confían en ellas” (Salmo 135:15-18 ). Yo no confío en ellas. ¿Y usted?
A pesar de las advertencias divinas, el Vaticano promueve la veneración a las imágenes, imponiendo su tradición sobre los mandamientos de Dios. Observa lo que dice el Catecismo católico:
"Las imágenes sagradas, presentes en nuestras iglesias y en nuestras casas, están destinadas a despertar y alimentar nuestra fe en el Misterio de Cristo. A través del icono de Cristo y de sus obras de salvación, es a El a quien adoramos. A través de las sagradas imágenes de la Santísima Madre de Dios, de los ángeles y de los santos, veneramos a quienes en ellas son representados" (Catecismo católico, numerales 344-345, 1192).
El Catecismo requiere que todo católico "venere" estatuas o imágenes de Cristo, de la virgen María y de los santos, contradiciendo totalmente la voluntad de Dios, provocando con ello la ira de Dios y llevando la herencia de la maldad sobre muchas generaciones.
Ya sabes la verdad, estás advertido. Dios prohíbe inclinarse ante las imágenes y darles honra. Si lo haces, no podrás entrar al cielo, no podrás obtener la salvación. Y además de ello, estarás dejándoles a tus descendientes de hasta cuatro generaciones la herencia de la maldad.
Pido al
Espíritu Santo que te libere de todo prejuicio y de toda tradición religiosa
para que puedas ver la verdad.

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