EN LA CARNE O EN EL ESPIRITU

 



EN LA CARNE O EN EL ESPÍRITU

Por Jesús Vargas.

 Hoy vamos a hablar de  un tema que se las trae. Resulta que una gran mayoría de pastores evangélicos enseñan que andar conforme a la carne es andar pecando, y que andar conforme al Espíritu es andar libre de pecado.

 Su fundamento es Romanos 8:1 que dice literalmente: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

 Este versículo no dice que los que están en Cristo no pecan, porque  1 Juan 1:8 dice que “el que diga que no peca es un mentiroso”. Peca tanto el que anda conforme a la carne como el que anda conforme al  Espíritu. Así que no se trata de pecar o no pecar.

¿Entonces, cuál es la diferencia? 

 Entonces, contrario a lo que los religiosos creen, ANDAR CONFORME A LA CARNE no se refiere a los pecados. La "carne" representa al nacido de Adán (Génesis 6:3), mientras que el Espíritu representa al engendrado por el Espíritu Santo.

El que anda conforme a la carne vive confiando en sus propias capacidades. Por ejemplo, trata vencer el pecado y la tentación y obtener la salvación a través de su comportamiento. El motor de su existencia es El "yo", sin depender de Dios.

Por su parte, el que anda conforme al Espíritu vive por fe. Volvamos al mismo ejemplo. El que anda conforme al Espíritu no trata de  vencer el pecado y la tentación por sí mismo, sino que descansa y confía en que el Espíritu haga eso por él. Su  dependencia es Dios. ¿Puedes ver la diferencia?

 A eso se refiere Pablo en Gálatas 2:20 cuando dice: “con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

  ¿Cuándo fue crucificado? Cuando se bautizó (Romanos 6:3-5,) y a partir de ese momento dejó que Cristo viviera  por  él.  Ya no vive, está muerto ¿Y qué hace un muerto? Nada.

Ahora, el  que está en Cristo puede andar conforme a la carne, pero el que está en Adán no puede andar conforme al Espíritu porque no tiene el Espíritu.

Eso sí, cuando el que está en Cristo anda conforme al carne,  dependiendo de sí mismo, corre el riesgo de caer de la gracia. Así lo afirma Pablo en Gálatas 5:4: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

 Estos son los que tratan de ser justificados por su comportamiento, habiendo sido justificados ya el día de su bautismo.

 Para terminar, regresemos a Romanos 8.Allí se explica “el por qué” el que está en Cristo anda conforma al Espíritu. Dice el verso 2 que anda conforme al Espíritu “porque la ley del Espíritu de Vida en Cristo lo ha liberado de la ley del pecado y de la muerte”. Él no se ha liberado, lo ha liberado la ley del Espíritu de vida en Cristo. Es dependencia de Dios y por eso anda conforme al Espíritu, o sea dependiendo del Espíritu Santo.

El verso 3 dice:  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;”

 Lo que nos dice ese versículo es que el hombre por la debilidad de su carne no puede cumplir con los mandatos de  Dios, por eso Dios envió a su Hijo a condenar el pecado, o se a quitarle su poder de condenación. Nuevamente vemos que todo es obra de Dios, no obra del hombre.

 Y para cerrar, el verso 4 dice: “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

 Si tratamos de justificarnos por nosotros mismos, la justicia de Dios dejaría de cumplirse en nosotros, porque andaríamos conforma a la carne, renunciando a la  justicia divina, y caeríamos de la gracia, como ya lo mencionamos.

 

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