YA NO HAY DONES, O SÍ?

 





Por Jesús Vargas.

En  la  denominación religiosa llamada  la “Iglesia de Cristo”, niegan la vigencia de los dones del Espíritu Santo, argumentando que los dones eran únicamente para los apóstoles de Cristo.  Se fundamentan en 1 Corintios 13:8-10 que dice: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.

Vea usted que este versículo dice que “cuando venga lo perfecto”, algunos dones se acabarán. Y resulta que un maestro de esa congregación se le ocurrió afirmar que “lo perfecto es la Biblia” y por ello ya no hay dones. Argumentó que si lo perfecto fuera Cristo, entonces la escritura diría: “cuando venga el perfecto”.


Lamento mucho decirle a mis hermanos de la “Iglesia de Cristo”, que esa doctrina no tiene ningún apoyo bíblico y se sustenta sobre una interpretación humana, no bíblica.

Apocalipsis 21:1-4 dice que habrá “nuevo cielo y nueva tierra y ya no habrá muerte ni dolor”, eso es lo perfecto, con Dios viviendo entre nosotros. La versión Nacar Colunga de la Biblia, de ese texto dice: “cuando llegue el fin desaparecerá lo que es imperfecto”. De acuerdo a esta versión clarificada, cuando llegue el fin, desaparecerá lo imperfecto para dar cabida a lo perfecto.  Lo perfecto será establecido cuando llegue el fin, no antes.  Si bien es cierto, la palabra de Dios se completó a fines del primer siglo después de Cristo, no significó el fin de los dones del Espíritu. No existe ninguna otra razón salvo “la presunción humana” para afirmar que lo perfecto es la Biblia o el canon de las escrituras.

Si lo perfecto fuera la Biblia, por qué el apóstol Pablo dedica todo el Capítulo 12 de Romanos para hablar sobre la importancia de los dones,  Y  en 1 Corintios 2:1 el mismo apóstol Pablo nos dice que “no ignoremos los dones espirituales”, pues son necesarios en el comportamiento del cuerpo de Cristo.

Desdichadamente, en la Iglesia de Cristo niegan los dones del Espíritu y con ello la obra del Espíritu Santo en el creyente. Niegan que han muerto en Cristo y que ya no viven ellos, sino que vive Cristo en ellos (Gálatas 2:20), dejando todo en manos del hombre.

De acuerdo con la palabra de Dios, cuando creemos el evangelio y  nos bautizamos somos lavados de todos nuestros pecados y recibimos el Espíritu Santo  (Hechos 2:38, 22:16) y dice la palabra de Dios “que el que no tiene el Espíritu no es de Cristo” (Romanos 8:9).

Yo pregunto ¿Cómo puede tener el Espíritu el que niega las verdades del evangelio? Me refiero a que en esas congregaciones niegan que “Dios no se acordará de nuestros pecados para siempre (Hebreos 10:17, y siempre es por toda la eternidad. Niegan que ya no hay ninguna condenación para el que está en Cristo (Romanos 8:1), y ninguna es ninguna. Niegan que el pecado fue condenado en Cristo,  o sea que ya no tiene poder de condenación (Romanos 8:3). Niegan que la ley del Espíritu de Vida en Cristo nos libró de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2). Niegan que hemos sido santificados para siempre (Hebreos 10:10), y para siempre es para siempre,. Niegan que con una sola ofrenda Dios hizo perfectos para siempre a los santificados (Hebreos 10:14), y para siempre es para siempre.  Niegan la obra del Espíritu Santo en nosotros (Ezequiel 36:27)

¿Cuándo hacen eso? Cuando por ejemplo, afirman que cualquier pecado nos condena y nos desliga de Cristo. Estas son palabras muy duras, que no pretenden una crítica, sino quitar la venda que les impide ver la verdad. y es que con esa argumentación humana que reemplaza la palabra de Dos, están haciendo dos cosas: 1) evitar que el Espíritu Santo pueda repartir dones en la congregación, y 2) hacer que andemos en los estatutos de Dios y guardemos sus preceptos, o sea que andemos en su verdad, y  la pongamos por obra (Ezequiel 36:27): Recuerden queridos hermanos que negar la obra del Espíritu Santo es cometer el pecado imperdonable de blasfemia contra El Espíritu Santo.


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