ES PECADO TATUARSE?
Por Jesús Vargas.
En la Ley de Moisés, Dios prohíbe claramente que tengamos otros dioses, nos inclinemos ante sus imágenes y les demos honra (Éxodo 20:3-4). Mucho menos va a permitir que nos hagamos tatuajes en honor de ellos.
No obstante, el Vaticano promueve esa costumbre de comunicarse con los muertos cuando pide que les demos honra, y nos inclinemos ante las imágenes de esos muertos que el mismo Vaticano ha declarado como santos.
El problema no es la imagen o el tatuaje. De hecho, Dios nunca prohibió que hiciéramos imágenes, lo que prohibió es que tengamos imágenes con el “propósito” de darles honra e inclinarnos ante ellas, como si fueran dioses y esa es la misma prohibición con respecto a los tatuajes, pero, tatuarse por verse diferente o por “otro motivo”, no es algo prohibido en la Ley de Dios.
Pongamos un ejemplo muy común para entenderlo. Nos es lícito tomar cerveza, pero no nos conviene tomar hasta emborracharnos, eso sería dejarnos dominar por la bebida.
Todo depende del “propósito”. Si voy a un bar con el propósito de emborracharme, eso estaría mal, pero si voy el propósito es compartir con amigos y pasarla bien, eso no está mal.
¿Puede un creyente hacerse un tatuaje? Un creyente puede hacerse los tatuajes que quiera, sin embargo, antes de hacérselos, debería considerar el “motivo” por el cual lo haría, que no sea algo que lo identifique con otros dioses o demonios, ni con prácticas ocultas.
Los que se oponen a los
tatuajes, se apoyan también en 1
Corintios 6:18-20, donde se dice que
nuestros cuerpos no son nuestros, que son de Dios y que debemos glorificarlos.
Y allí se dice “que cualquier pecado que
el hombre cometa está fuera del cuerpo, más el que fornica contra su propio
cuerpo peca”.
Lo que nos dice el
versículo es que todos los pecados excepto la fornicación son fuera del cuerpo.
A hora, resulta que las personas se tatúan en el exterior del cuerpo, no dentro
del cuerpo. Además, la biblia no dice que sea pecado tatuarse, a menos que sea con
“el propósito” de darle honra a los
muertos o dioses ajenos.
Los religiosos se oponen
radicalmente a que los creyentes se tatúen. Sin embargo, sus opiniones o
emociones, nunca deben reemplazar las enseñanzas escriturales, con relación a
nuestra libertad en Cristo, porque con ello crean divisiones. Por cosas así, es
que existen tantas denominaciones religiosas, “cada una jalando para su saco”.

Comentarios
Publicar un comentario