¿ESTÁ VIGENTE EL PAGO DEL DIEZMO?



¿ES EL DIEZMO PARA TODOS?

En la mayoría de las congregaciones cristianas se enseña, de conformidad con Malaquías 3:8-10, que los miembros de la congregación deben entregar el diezmo de todos sus ingresos. De no hacerlo, estarían robándole a Dios, lo que les traería gran maldición. Por el contrario, si diezman, se abrirán las ventanas de los cielos y traerán sobre si bendición sobreabundante. 

Lo que se dice en Malaquías no se puede discutir, pero, la pregunta del millón es si ese mandato es palabra LOGOS (para todos) o es palabra RHEMA (para una comunidad específica).


Si vamos a los  verso 6 y 7 de Malaquías 3,  podemos ver  que el mensaje está dirigido a los hijos de Jacob, o sea a los judíos o israelitas específicamente y no al resto de la humanidad. Lo cierto es que Dios le ordenó a Moisés que repartiera la tierra prometida entre 11 tribus de Israel y no entre 12 ya que la tribu de Leví sería apartada para el sacerdocio (Números 1:48-51). Dios le dijo que los levitas no tendrían tierra por heredad. Las 11 tribus se repartirían toda la tierra, pero, a cambio y en justa compensación, esas 11 tribus “darían el diezmo de la producción”, a la tribu de Leví, para su manutención. 


Allí nació la obligación del diezmo para los judíos exclusivamente.  Esto es como si yo le cediera a usted un edificio de apartamentos, con la condición que usted debe darme el diez por ciento de los alquileres.  Si usted no me da el diezmo de esos alquileres, me estaría robando. Resulta entonces que los judíos que se habían quedado con las tierras no estaban dando el diezmo a los levitas, razón por la cual, Dios les dice que le están robando y que los va a maldecir, pero si dan el diezmo, los va a bendecir.


Resumimos entonces que los SACERDOTES LEVITAS eran “los únicos” que recibían el diezmo, y los miembros de las 11 tribus de ISRAEL que recibieron tierras, eran “los únicos” que debían diezmar. El resto de la humanidad no forma parte de este compromiso.  Dios no le va a exigir ni a usted ni a mí, que demos un diezmo por dos razones: 1) no hemos recibido tierras y 2) ya no hay sacerdotes levitas que mantener. Además, el “sacerdocio levítico fue abolido” (Hebreos 7:17-18)  y ya no hay sacerdotes levitas que mantener, Y si no hay sacerdotes levitas, no hay diezmo ,alguno que dar.


¿DEBEMOS DIEZMAR PORQUE ABRAHAM LE DIOS LOS DIEZMOS A MELQUISEDEC? 


Los pastores que se enriquecen con el diezmo, argumentan que Abraham le dio los diezmos a Melquisedec, según se narra en Génesis 14:17-23, y  eso antes de que las tribus de Israel se repartieran las tierras y adquirieran la obligación de dar el diezmo a los levitas, por eso TODOS debemos diezmar. 


Nada más falso que eso. Melquisedec, en el Viejo Testamento, se menciona únicamente en Génesis 14 donde se dice que Abraham le dio los diezmos. Eso es cierto ¿Pero por qué Abraham hizo eso. En Hebreos 7:3, el apóstol  Pablo  nos dice  que Melquisedec  no tiene principio ni  tiene fin y permanece sacerdote para siempre. Y en Hebreos 5:6 Pablo aclara que ese sacerdote para siempre es Cristo. Más adelante en Hebreos 7;9 aclara lo de ese acontecimiento aislado. Dice que los sacerdotes levitas también debían darle el diezmo a un sacerdote superior, y ese sacerdote superior es Cristo, y Abraham hizo ese pago simbólico por adelantado a Melquisedec que es  Cristo. 

Vea usted que ese diezmo era de  los sacerdotes levitas para Cristo. Y ni usted ni yo somos sacerdotes y no tenemos que diezmar. Y si lo fuéramos, ya el diezmo lo pagó Abraham.

 

EL DIEZMO DE JACOB

Los defensores del diezmo toman un versículo aislado de caballo de batalla para decir que Jacob pagó los diezmos antes de que existiera el sacerdocio, con base en Génesis 28:20 al 22, el cual dice: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,  y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti

 

En este caso,  Jacob  hizo “un voto a Dios”, diciéndole que si lo  guardaba en el viaje y llegaba con bien a su destino, él le daría los diezmos y Dios sería su dios. El hecho de que Jacob, le haya  ofrecido el diez por ciento a Dios  es casualidad, le pudo ofrecer un quince o un veinte por ciento ¿Y a quién le daría esos diezmos Jacob? ¿A Dios en persona? Lo cierto es que nadie puede pactar con Dios, es Dios quien pacta con el hombre. Ese pacto no tiene ninguna validez.  Y las escrituras no dicen si Jacob pagó los diezmos. Ahora, no debemos olvidar, que la Biblia nos cuenta, que Jacob era un tramposo. Jacob le robó la primogenitura a su hermano y engañó a su padre que era ciego, haciéndose pasar por su hermano, para que lo bendijera. NO era ningún santo. Y si nos devolvemos al verso 15 vemos que Dios le dice a Jacob: “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. Vea usted que Dios prometió a Jacob protegerlo y llevarlo con bien a cambio de nada, por gracia, eso “antes”  de que Jacob hiciera ese voto. La promesa  de Dios está en el verso 15 y el voto de Jacob en los versos 20 a 22. Dios cumplió su promesa, porque “las promesas de Dios siempre son en él sí y en él amén”  dice 2 de Corintios 1:20, y no por lo que ofreció Jacob.

 

EL DIEZMO DE JESUSEl otro argumento, que usan los defensores del diezmo, es que  Jesús les dijo a los  escribas y fariseos en Mateo 23: 23 que debían hacer justicia, misericordia y fe, “sin dejar de diezmar”.  Si Jesús les dijo a ellos que debían diezmar, lógicamente nosotros también, argumentan. Pero ese argumento muestra una clara ignorancia o una mala interpretación con fines malévolos en la lectura de la palabra de Dios. Lo cierto, es que tanto los escribas y fariseos, como el mismo  Jesús, “debían diezmar”, ya que eran israelitas y  debían cumplir con el pago del diezmo para los sacerdotes levitas de su tiempo. El sacerdocio levítico  y el diezmo “fueron abolidos”  con la muerte y resurrección de Jesús, no antes. Mientras Jesús estuvo vivo, el diezmo estuvo vigente. No hay más que decir.


RESUMEN: En la era de la gracia, en la iglesia cristiana el diezmo no existe como tal. El sacerdocio y el diezmo fueron abolidos.  A nosotros, nadie nos ha dado terrenos que producir, para tener que dar el diezmo de esa producción. No le estamos robando a nadie.  En el nuevo Testamento no se nos exige un diezmo, ni se nos amenaza con maldición alguna por no diezmar. Jesús nos redimió de las maldiciones, Él se hizo maldito, para que nosotros fuésemos alcanzados por las bendiciones de Abraham (Gálatas 3:13 y 14).

No te dejes engañar mi querido hermano por los pastores de la falsa doctrina de la prosperidad, que lo único que buscan es enriquecerse con sus manipulaciones de la palabra de Dios. Que Dios te bendiga.

 

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