ADONDE VAN LOS MUERTOS?

Por Jesús Vargas

Para morir, el único requisito es estar vivo, la muerte, puede visitarnos en cualquier momento. Ahora, ¿Ha pensado usted, adónde irían sus parientes, amigos, conocidos, o usted mismo, si muriera  en este momento? 

Algunos opinan que todo acaba con  la muerte. Que el cielo y el infierno son una metáfora  ¿Cuál es la verdad? Lo primero que tenemos que saber es lo que es el hombre Y qué es el hombre? La palabra de Dios nos enseña que el hombre es “espíritu, alma y cuerpo” (1 Tesalonicenses 5:23).

Vea usted que el hombre es  “un espíritu”.  Ahora ese espíritu posee un alma (sentimientos y voluntad) y mora en un cuerpo físico que es su morada terrenal.

 


El espíritu nunca muere, lo que muere es el cuerpo. Y cuando el cuerpo muere vuelve al polvo donde fue tomado. El espíritu, al quedarse sin morada terrenal, vuelve  al lugar que Dios le tiene preparado (Eclesiastés 12:7) ¿Y cuál es ese  lugar? La autoridad para decirlo es el Hijo de Dios, y él dijo: “No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed” (Lucas 12:4-5).

Vea usted que Jesús dijo que no tuviéramos miedo de la muerte del cuerpo, sino que tuviéramos miedo, de que al morir nuestros espíritus fueran enviados al infierno”. Por lo tanto, tenemos 2 opciones: 1) ir al infierno, o 2) o ser parte del reino del Hijo de Dios  (Colosenses 1:13).

La primera opción, la del ir al infierno,  es para los que “no están en Cristo”, porque para los que están en Cristo “no hay ninguna condenación”,  dice la Palabra de Dios en Romanos 8:1.



La pregunta del millón, es ¿Cómo estar en Cristo para no ir al infierno al morir? Voy a ir directo al grano. Jesús dijo que para ser salvos de la condenación debíamos “creer y bautizarnos (Marcos 16:16). No lo digo yo, lo dijo el Hijo de Dios. Y  si lo dijo el Hijo de  Dios, no se discute.

Él dijo claramente que el primer requisito para no ir al infierno es creer ¿Creer  qué? Creer en que Él es el hijo de Dios que vino a dar su vida por nuestra salvación. El segundo requisito es bautizarse.  

El apóstol Pedro confirmo las palabras de Jesús cuando en su primer discurso acusó a los judíos de matar al Hijo de Dios. Los que creyeron que Jesús era el Hijo de Dios, muy compungidos dijeron; “¿Que haremos?” Y Pedro les respondió:Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

 Pedro confirmó las palabras de Jesús y dejó en claro que al bautizarnos sucedes 2 cosas: 1) recibimos el perdón de pecados otorgado por Cristo en la cruz, y 2) recibimos el Espíritu Santo.

El verso 41 dice: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.” ¿Adónde fueron añadidos? A la lista de los que son “librados de la potestad de las tinieblas, y trasladados al reino del amado Hijo de Dios” (Colosenses 1:13, 2:12-13),

 


Ahora, veamos el caso de la conversión de Pablo. Ananías  le dijo: “Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando Su nombre” (Hechos 22:16).

Pablo ya había creído, pero al creer no le fueron lavados los pecados. Tuvo que vivir la experiencia del bautismo para ser perdonado de todos sus pecados. Como puedes ver, las Escrituras son consistentes en cuanto a sus principios.

 Es interesante ver que Pablo dijo en Romanos 8:9: “…Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. O sea que “para estar en Cristo” y ser salvo de la condenación hay que “tener el  Espíritu Santo” en nuestro espíritu. ¿Y cómo se obtiene? Al bautizarnos, así lo dijo el apóstol Pedro.

 He escuchado a algunos católicos decir que son salvos porque  fueron bautizados de niños y por lo tanto están en Cristo. A ellos debo decirles, que el primer requisito para estar en Cristo es creer. Y les pregunto ¿Qué creyeron ustedes cuando los bautizaron siendo bebés? Los que  creyeron fueron nuestros padres, de tal manera que ese bautismo  no vale porque la salvación es personal. Conozco ateos que fueron bautizados de niños y no creen en Cristo ¿Cree usted que son salvos porque los bautizaron de niños?

Por otro lado, miles de  pastores evangélicos, enseñan que el bautismo no es necesario para estar en Cristo y ser salvos, contradiciendo totalmente la palabra de Dios. Por eso Jesús dijo de ellos: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7: 22-23).  Sí, los que niegan el bautismo para salvación, son hacedores de maldad porque evitan que muchos sean salvos.

 

 

 


 

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