POR QUE DIOS NO SE DEJA VER?
¿Por qué Dios no se deja ver? Durante siglos
esta pregunta ha sido un quebradero de cabeza. Hay muchas respuestas humanas,
pero ¿Que dice el propio Dios? Él dijo:
“Guardad,
pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló
con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para
vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura
de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele
por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de
pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. No sea que alces tus ojos
al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del
cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu
Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos” (Deuteronomio 4:15-19).
Vea usted que Dios dice de manera clara que no se deja ver para que no hagan ninguna
imagen de él y se corrompan dándole adoración. “Guarden sus almas y no se inclinen ante las imágenes ni les sirvan, no
se corrompan”, ha dicho Dios.
Las imágenes de Jesús, de María, de Mateo, de
Lucas, de Juan y de todos los apóstoles salieron de la imaginación de pintores que no los
conocieron ¿Quién puede decir que eran como los pintaron? Esa debe ser la razón por la cual Jesús vino
en una época en que no había la tecnología de
hoy, porque Dios no quería que se
hiciera ninguna imagen de él.
La palabra de Dios dice que “las imágenes tienen boca y no hablan, tienen
ojos y no ven, tienes orejas y no oyen, narices y no huelen, manos y no palpan.
E igual a las imágenes sin vida son los que las hacen y los que confían en
ellas (Salmo 115:4-7). Una imagen no puede escucharte, no puede hacerte
ningún milagro, no puede bendecirte. Una imagen no es nada, es algo inanimado.
¿Cómo es posible que te inclines ante ella y le des honra? Lo que puedes lograr
es el enojo de Dios, como veremos más adelante.

Dios le dijo al pueblo de Israel que su tierra
estaba llena de ídolos ante los cuales se arrodillaban y se humillaban y que ese pecado él no lo perdona, que eso es
altivez, eso es soberbia y que él vendría
al final de los tiempos sobre todo aquel idólatra enaltecido para abatirlo
(Isaías 2:8-12).
Lo cierto es que Dios emitió un decreto: “inclinarse ante una imagen y darle honra es
una maldad que tendrá consecuencias hasta por cuatro generaciones” (Éxodo 20:4-5). ¿Quieres ser parte de
esas consecuencias?
Hogares destruidos, hijos drogadictos, nada sale
bien, todo ello puede ser el pago por inclinarse ante las imágenes y darles honra.
Algunos afirman que María y los santos católicos son intermediarios ante Dios, por eso les hacen peticiones. Sin embargo la palabra de Dios dice clara mente “que solo hay un mediador entre Dios y los hombres y éste es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos los hombres” (1 Timoteo 2:5-6).
Jesús no dijo que pidiéramos a María ni a ningún
santo, dijo que le pidiéramos al Padre en su nombre, y él lo concedería, para
que el Padre fuese glorificado (Juan 14:13). Ese es el camino
correcto.
La palabra de Dios dice en Isaías 44:18-20 “que los que se inclinan ante las imágenes para darles honra, no ven, porque sus ojos espirituales están cerrados para ver la verdad, y su corazón está cerrado para entender. No hay entendimiento para darse cuenta que el dios ante el cual se inclinan es un pedazo de la misma madera con la cual quemaron fuego y asaron carne. Es una imagen inútil”.
¿Te inclinarías ante un árbol o ante un pedazo
metal? ¿Les harías peticiones? Es posible que me digas que no estás loco para
hacer eso. Sin embargo, eso es lo que haces cuando te inclinas ante una imagen
de madera o de cualquier metal, porque esa imagen es parte del árbol o del
metal.
Bueno, ya sabes la razón por la cual Dios no se deja ver. Está en ti creerle a Dios o creerle a las religiones humanas. Y ya sabes las consecuencias de ello.




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