ESTORBE A SUS HIJOS
Por Jesús Vargas
A veces, las bendiciones se alejan de tu casa, en su lugar llegan los problemas financieros, enfermedades, otras cosas negativas y hasta la muerte. Y te preguntas “¿Padre qué sucede, yo te sirvo y te soy fiel?” El Señor te dirá: “Es cierto, eres fiel pero no estorbas a tus hijos y con ello le abres la puerta al depredador y yo no puedo hacer nada”.
Y es que muchas veces, por amor a nuestros hijos, o para no reñir con ellos, o por conveniencia, alcahueteamos algunas situaciones, y nos olvidamos que la Palabra de Dios nos manda a disciplinarlos para que no sufran las consecuencias. Por ejemplo; “El novio de mi hija se queda a dormir en mi casa con ella” o mi hijo consume sustancias prohibidas, pero es mayor de edad, ¿Pero yo qué puedo hacer si es mayor de edad?". La respuesta es ESTORBARLOS.
El hecho de no castigar a nuestros hijos mientras hay esperanza, es apresurar la destrucción de su alma dice Proverbios 19:18.
En Ezequiel 3:18-19, dijo Dios que si no amonestamos a los impíos que andan en su mal camino a fin de que vivan, entonces morirán por su maldad, y su sangre la demandará en nosotros, pero si los amonestamos y ellos insisten en su maldad, ellos morirán, pero nosotros libramos nuestras almas.
Los impíos pueden ser nuestros propios hijos. Ellos pueden hacer cosas a nuestras espaldas sin que lo sepamos, pero si lo hacen en nuestras narices y lo permitimos sin amonestarlos y estorbarlos, recibiremos el pago sangriento por nuestro silencio.
En 1 Samuel capítulo 2 se cuenta que Dios hizo morir a los hijos de Elí porque éste no los estorbó. De acuerdo con el diccionario, el verbo “estorbar” significa “acción que dificulte hacer algo o le impida realizarlo cómodamente”. Podríamos decir que lo contrario a estorbar es alcahuetear.
Cuando usted examina la vida de Elí, usted observa que era impecable como sacerdote y como juez. Sin embargo, tenía dos hijos Ofni y Finees, quienes también eran sacerdotes en el Tabernáculo, pero a diferencia de su padre, ellos eran hombres impíos que tenían un total menosprecio por la ley de Dios, que se convertía en un grave pecado, pero además de ello, fornicaban en el templo con las que velaban la puerta del tabernáculo. Y no escuchaban las palabras de su padre que los amonestaba "suavemente". Por lo tanto Dios los hizo morir, luego de advertir a Elí, por medio de un profeta que eso sucedería. Elí? Siguió hablando suavemente a sus hijos, no los estorbó, no tomó medidas fuertes, medidas sanas. Lo que consiguió fue la muerte de sus hijos.
Cuando no estorbamos a nuestros hijos, cuando no los enfrentamos debidamente en su mal camino, sino que los alcahueteamos, lo que estamos haciendo es prepararlos para el infierno. Es cierto que son mayores de edad y no podemos obligarlos a que dejen de practicar el pecado, pero no tenemos que alcahuetearlos. Nuestra obligación es estorbarlos. Si lo permitimos, estamos cavando sus tumbas.
Veamos el caso de Job. Sus hijos hacían quién sabe qué clase de bacanales a menudo. En lugar de estorbarlos, Job ofrecía holocaustos a Dios para el perdón de los pecados de sus hijos. Y esa no es la idea, eso es como decir “el que peca y reza empata”.
Job abrió la puerta para que el diablo hiciera de las suyas ¿Qué paso? El diablo alteró la atmosfera, provocó un gran viento que azotó las cuatro esquinas de la casa en la que estaban todos sus hijos y ellos murieron. Y Dios lo permitió porque Job no los estorbó, Job permitió la muerte de sus hijos (Job 1:4-19).
Atienda este mensaje, pese los hechos y tome su responsabilidad seriamente. No escuchar y no tomar seriamente los avisos de Dios, es tirar la familia por un despeñadero.
Elí estaba agudamente consciente del problema, pero escogió no hacer nada. Convenientemente cerró sus oídos e inventó excusas para sus hijos, prefirió quedar bien con sus hijos y no con Dios y la pagó caro.
Permitirme recordarle que las expectativas de Dios no han cambiado. No permitamos que se olvide la importancia de la integridad en la jefatura de nuestra familia y en la iglesia.
¿Estás encarando problemas serios con tus hijos por el estilo de vida que llevan? Quizás lo permites porque son tu sustento económico, o porque los amas demasiado, pues bien, lo que le sucedido a Elí y a Enoc te puede suceder a ti.”.
¿Qué dice la palabra de Dios? "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mateo 10:37-38).
En el caso de Elí, la sangre fue más fuerte que la fidelidad a Dios ¿Sucede así contigo? ¿Prefieres la aprobación y el afecto de tus hijos más que la aprobación y afecto de Dios? ¿Quiere usted que sus hijos mueran o estén en manos del diablo por conveniencia, o por no tener riñas con ellos? Entonces no los estorbes y pagarás con tu sangre tu desobediencia a Dios.
Pero si los estorbas, Dios no te va a abandonar y tú habrás librado tu alma, y de esa manera quizás les evites un final fatal, y además serás digno servidor de Dios.






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