EL PECADO IMPERDONABLE
Nuestro
Señor Jesús dijo: “Todo pecado y
blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no
les será perdonada” (MATEO 12:31).
Jesús
dijo eso luego de que expulsara varios demonios que estaban dentro de una
persona, y los fariseos dijeron que eso era obra del príncipe de los demonios.
En
el contexto podemos ver claramente que blasfemar contra el Espíritu Santo es “negar la obra del Espíritu Santo” para
atribuírsela a otro que no sea Dios.
Este
pecado, grave e imperdonable se comete quizás todos los días, cuando alguien le
atribuye un milagro a un santo católico o la virgen María, en lugar de al
Espíritu Santo, único hacedor de milagros. Y es que todos los milagros, incluso los que hizo Jesús, según sus propias
palabras, fueron obra del Espíritu Santo.
Pero,
esa blasfemia no solamente se comete al atribuir los milagros del Espíritu a
otro, sino también al contradecir la Palabra de Dios
escrita.
¿Cómo
es eso? Muy sencillo. La segunda carta
de Timoteo 3:16 dice que "Toda
la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia,". Y, 2 Pedro 1:21, dice “que nunca
la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Si
conectamos ambos versículos, nos queda claro que las Santas Escrituras son obra
del Espíritu Santo, y contradecirlas u oponerse a ellas, es tildar de mentiroso
al Espíritu Santo, blasfemando contra Él, y con ello cometiendo el único pecado
imperdonable.
La
palabra de Dios nos da un ejemplo en el capítulo 10 de Hebreos 10. En ese capítulo el Espíritu Santo mismo da
testimonio de los alcances del NUEVO PACTO y en los versos 17 y 18 afirma que “Dios
nunca más se acordará de nuestros pecados y transgresiones. Pues donde hay
remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”.
La
afirmación del Espíritu Santo es muy clara, Dios no se acordará nunca más (por
toda la eternidad) de nuestros pecados porque fueron remitidos, y ya no hay
nada que pagar. La remisión se da cuando un tercero cancela totalmente una
deuda que tenemos. En este caso la deuda son nuestros pecados y transgresiones,
y ese tercero que pagó, fue el Señor Jesucristo. Lo hizo con su sangre
preciosa.
Esa
es una verdad inmutable y eterna. Por eso “no
hay ninguna condenación para el que está en Cristo Jesús”, dice Romanos 8:1.
Entonces,
si alguien a firma que "algún pecado nos condena", está tildando de mentiroso al Espíritu Santo
y blasfemando contra Él. Por eso al llegar a los VERSOS 26 y 27 de
Hebreos 10, se dice: “porque si pecáremos voluntariamente después de
haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los
pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha
de devorar a los adversarios”.
¿Cuál
verdad? La hermosa verdad de que Dios no se acordará nunca más de nuestros
pecados. Es decir, si yo he leído Hebreos
10 y he conocido esa verdad, y me atrevo a decir que algún pecado me condena, estaría cometiendo el pecado de blasfemia contra el
Espíritu Santo, que no tiene perdón.
Los VERSOS
28 al 31 de Hebreos 10 lo
confirman cuando dicen que “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio
de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis
que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre
del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?.
Tremendo
castigo para que el que pisoteare a Cristo, teniendo por inmunda su sangre. Y
esa pisoteada se da al afirmar que algún pecado nos condena, dando a entender
que la sangre de Cristo no fue suficiente, tachándola de inmunda.
Ese
pecado de blasfemia se da también al negar cualquier verdad absoluta de la
Palabra de Dios, como por ejemplo, negar
que el bautismo es necesario para la Salvación, tal y como se afirma
en Hechos 2:38, Hechos 22:16 y Marcos
16:16 entre otros.
Así
que ya lo sabes, mucho cuidado con lo que afirmas, podrías estar blasfemando
contra el Espíritu Santo

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