¿Cuál es el propósito del sacerdocio católico porque es un sacerdocio inventado por el Vaticano y no por Dios?
Dios le dio una ley a Moisés para el pueblo judío.
Esa ley no la componen únicamente los diez mandamientos, sino más de 600 mandamientos.
El pecado es infracción de la ley y la paga del pecado es la muerte (Romanos 3:23).
Como Dios sabía que los judíos no cumplirían la
Ley y debían morir, entonces le dijo a
Moisés que construyera un tabernáculo (Éxodo Capítulo 26). Ese tabernáculo
sería el lugar en donde Dios descendería para aceptar un sacrificio por el perdón de los pecados del pueblo.
El tabernáculo era una especie de tienda que
estaba compuesta de tres partes: el atrio,
el lugar santo y el lugar santísimo.
Con el tabernáculo se necesitaba un sacerdocio (Éxodo
Capítulo 28) y Dios le dijo a Moisés que lo estableciera. Al lugar santo, entraban los sacerdotes continuamente para cumplir
los oficios del culto, pero al lugar santísimo entraba únicamente el sumo sacerdote y lo hacía una vez al
año con la sangre del sacrificio (Hebreos 9:6-7).
Podemos ver que los sacerdotes tenían dos funciones: 1) ofrecer culto y 2)
ofrecer sacrificios a Dios para el perdón de los pecados. En esta segunda
función eran una especie de intermediarios
entre Dios y los hombres. Aarón el
hermano de Moisés fue el primer sacerdote.
Lo cierto del caso es que Dios estableció que para ser sacerdotes había que pertenecer a la tribu de Leví, por ello a este sacerdocio se le llama SACERDOCIO LEVÍTICO. Los levitas serían consagrados al sacerdocio y solamente ellos podrían ser sacerdotes. Ningún miembro de otra tribu podría intentar ser sacerdote porque moriría.
Los sumos sacerdotes, que tenían un rango superior al resto de los sacerdotes, debían sacrificar un animal y ofrecer su sangre para el perdón de los pecados. Como la paga del pecado es muerte, los hombres debían morir por sus pecados, pero Dios ideó que algunos animales murieran en sustitución del hombre. El sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar santísimo para encontrarse con Dios y le presentaba la sangre del animal sacrificado para que Dios otorgara el perdón. Todo eso sucedía bajo el Viejo Pacto.
EL FINAL DEL SACERDOCIO
El perdón que los sumos sacerdotes conseguían era momentáneo, por eso tenían que estar haciendo sacrificios todos los años. Pero nuestro Señor Jesús entró al lugar santísimo del tabernáculo celestial y ofreció su propia sangre por el perdón de los pecados y obtuvo eterna redención (Hebreos 9:11). De allí en adelante ya no se necesitan sacrificios ni sacerdotes terrenales mediadores porque el perdón otorgado por Jesús fue eterno.
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 2:6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1 Timoteo 2:5 ).
El sacerdocio levítico no conseguía la
justificación eterna. Por tal motivo Dios debió levantar un nuevo sacerdocio,
ese nuevo sacerdocio es de la orden de
Melquisedec, no es no de la orden de Leví. El sacerdocio levítico fue
cambiado por el sacerdocio de Melquisedec ¿Y quiénes pueden ser sacerdotes en
esta nueva orden sacerdotal? Únicamente
Jesús.
El sacerdocio levítico quedó abrogado (Hebreos 7:18) por causa de su debilidad e ineficacia. Ya no hay sacerdotes de la tribu de Leví. Jesús que no procede de la tribu de Leví es el único sacerdote según la nueva orden de Melquisedec. (Hebreos 7:17) Su sacerdocio no es terrenal, es un sacerdocio celestial, divino y eterno. ¿Quién es Melquisedec?
La Biblia no nos dice quién es Melquisedec. Lo que
nos dice es que se le apareció a Abraham, nos dice que es
Rey de Justicia, Rey de Paz, no tiene
principio ni fin. Eso nos sugiere que Melquisedec es el mismo Jesús (Hebreos 7:1-3).
Los sacerdotes terrenales fueron muchos porque morían y otros debían tomar su lugar. Pero el sacerdocio de Jesús es perpetuo porque Jesús es eterno. Y nos conviene porque Jesús es santo, sin mancha, inocente, sin pecado y no tiene necesidad de seguir ofreciendo sacrificios de animales, porque Jesús ofreció su sangre preciosa y ese sacrificio fue suficiente y para siempre. (Hebreos 7;23-27)
De acuerdo con este nuevo sacerdocio, tampoco necesitamos estar siendo perdonados constantemente por nuestros
pecados, porque nuestro Señor Jesús nos perdonó todos los pecados para siempre. Nos perdonó los que cometimos y los
que vamos a cometer. Eso sí, para ese
perdón se efectúa en nosotros, debemos bautizarnos:
¿ES BIBLICO EL SACERDOCIO CATÓLICO?
Tendríamos que preguntarnos ¿Ese sacerdocio es de la orden de Leví o de la orden de Melquisedec? La respuestas es que no es de la orden de Levi porque ese sacerdocio fue abrogado. Y si no hubiese sido abrogado, los sacerdotes tendrían que ser judíos y de la tribu de Leví. Tampoco es de la orden de Melquisedec porque ese sacerdocio puede ser ejercido únicamente por nuestro Señor Jesús.
Bajo el Nuevo Pacto solamente hay un sacerdote mediador entre Dios y los hombres y ese mediador es nuestro Señor Jesucristo (1 Timoteo 2:5-6).
La doctrina del catolicismo romano está de acuerdo
que el Sacerdocio Levítico llegó a su final y que el de Melquisedec es
exclusivo de Cristo – vea el catecismo católico,
numeral 1540 a 1546. Sin embargo luego se contradicen increíblemente y Veamos:
El
sacerdocio ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el
sacerdocio común de todos los fieles, aunque su diferencia es esencial y no
sólo en grado, están ordenados el uno al otro; ambos, en efecto, participan,
cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo. ¿En qué sentido? Mientras
el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia
bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el
sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al
desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de los medios
por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto
es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del Orden.
Catecismo católico numeral 1547.
En este punto dice que todos los fieles tienen un
sacerdocio en común, que se realiza en
la gracia bautismal, algo que no me queda claro. Pero que hay otro sacerdocio al que le llaman
sacerdocio ministerial que es el que
ejercen los obispos y presbíteros. Este nuevo que es para edificar a la
iglesia, es lo que llaman el sacramento del Orden. Entonces el sacerdocio
católico no es de Leví ni de Melquisedec, es un sacerdocio del Orden.
En virtud
del sacramento del Orden, los presbíteros participan de la universalidad de la
misión confiada por Cristo a los apóstoles. El don espiritual que recibieron en
la ordenación los prepara, no para una misión limitada y restringida,
"sino para una misión amplísima y universal de salvación `hasta los
extremos del mundo, dispuestos a predicar el evangelio por todas partes.
Catecismo católico numeral 1565
El catecismo continúa diciendo que los sacerdotes
ejercen una función como la de los apóstoles, en el sentido de que están para
predicar el evangelio e cualquier lugar
del mundo. Algo así como un ministerio de enseñanza, lo que parece bien. Lo
único que no parece correcto es que sus pastores se hagan llamar sacerdotes.
Pero eso tiene una explicación:
Cristo,
nuestro Dios y Señor, se ofreció a Dios Padre una vez por todas, muriendo como
intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos, los
hombres, una redención eterna. Sin
embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio (Hebreos 7,24.27),
en la última Cena, la noche en que fue entregado (1 Corintios 11,23), quiso
dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible, como lo reclama la
naturaleza humana, donde sería representado el sacrificio sangriento que iba a
realizarse una única vez en la cruz cuya memoria se perpetuaría hasta el fin de
los siglos y cuya virtud saludable se aplicaría a la redención de los pecados
que cometemos cada día. Catecismo numeral 1366
El catecismo católico llama sacerdotes a sus
pastores, porque según el Catecismo, el
sacerdocio no llegaría al final con la muerte de Cristo, sino que Cristo lo
perpetúo en la última cena. Para ello se fundamentan en Hebreos 7:24-27. Esta es una perversión del evangelio. Ya vimos que
el sacerdocio levítico llegó a su final. Cristo no le dio seguimiento al sacerdocio terrenal, sino que estableció un
nuevo sacerdocio según la orden de Melquisedec, del cual Jesús es el único sacerdote. Esa no es
una continuación del sacerdote terrenal, es un nuevo sacerdocio que ningún ser humano puede ejercer.
El catecismo católico sigue diciendo que Cristo
quiso dejar un sacrificio visible como
lo reclama la humanidad y para ello estableció la Santa Cena, para que en ella
se sacrifique a Cristo y se perdonen los
pecados que cometemos diariamente.
Esa es la razón del sacerdocio católico: que hay
que continuar ofreciendo sacrificios
para el perdón de los pecados, en este caso el sacrificio de Cristo.
Voy a repetirlo, esta es una perversión del
evangelio. Hebreos 9:12 dice que
Jesús obtuvo eterna redención. Si
Jesús obtuvo eterna redención, ya no hace falta ningún otro perdón. Ya no hay nada que ofrendar Hebreos 10:18, no hay ningún sacrificio
que llevar a cabo. Jesús se ofreció una
vez y para siempre (Hebreos 9:12).
El
sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único
sacrificio: Es una y la misma víctima, que se ofrece ahora por el ministerio de
los sacerdotes, que se ofreció a si misma entonces sobre la cruz. Sólo difiere
la manera de ofrecer. Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en
la Misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de
la cruz "se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento; este sacrificio es
verdaderamente propiciatorio. Catecismo católico numeral 1367.
El catecismo católico enseña que los sacerdotes ofrecen al mismo Cristo, que solo difieren en la manera de ofrecerlo,
y que es propiciatorio. Que engaño más grande. Jesús no nos dejó la santa para
que lo estemos sacrificando constantemente como enseña el Catolicismo romano.
1 Corintios
11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi
cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 11:25 Asimismo
tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo
pacto en mi sangre; haced esto todas las
veces que la bebiereis, en memoria de mí. 11:26 Así, pues, todas las veces que
comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta
que él venga.
Jesús nos dejó la santa cena con el único
propósito de que anunciáramos su muerte.
La santa cena es para que tomemos vino y partamos el pan como un recordatorio de su muerte, hasta que Jesús
venga. Jesús no dijo que lo sacrificáramos a él. El vino no se convierte en la
sangre de Cristo ni el pan en su cuerpo,
eso es un simbolismo. Jesús no
necesita ser sacrificado, ya fue sacrificado una sola vez para siempre.
Juan 6:47 De
cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 6:48 Yo soy el
pan de vida.
Jesús dijo que él era el pan de vida. Dijo que el
que se alimenta de ese pan obtendría la vida eterna. Cuando Jesús hablaba de
comerse el pan, se refería a creer en su
palabra.
Juan 3:18 El
que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
El que cree en Jesús, se alimenta del pan que da
vida eterna. El que no cree está condenado. Lo de comerse el pan simbolizaba
creer en las palabras de Jesús, de no ser así, los apóstoles debieron comerse a
Jesús para obtener la vida eterna. No hay que ser muy inteligente para
entenderlo. Sin embargo, esta aberración es lo que enseña el Vaticano y para
ello crearon su propio sacerdocio.
Entonces, la verdadera función de esta nueva orden
de sacerdotes, no está en predicar el evangelio, sino que se enfatiza hacia dos
propósitos: 1) en celebrar la comunión, según
la cual los sacerdotes sacrifican a
Cristo mediante el pan y el vino Y 2)
perdonar o retener los pecados de
los fieles.
De acuerdo al Catecismo, los fieles deben
confesarse ante los sacerdotes para que les perdonen los pecados antes de
participar de la comunión. Con ello están dando a entender que la sangre de Cristo no fue suficiente para
perdonarlos y deben acudir ante un sacerdote para que los perdone
constantemente. Al hacer esto, los fieles están negando el sacrificio de Cristo,
y cometiendo el pecado
imperdonable como ya lo señalamos unas líneas atrás. Eso es lo que quiere
el diablo y para eso usa a los sacerdotes católicos. Es duro decirlo, pero eso
es lo que nos enseña la palabra de Dios. Creo que no necesitamos ir más allá.
¿SOMOS
SACERDOTES?
Apocalipsis
1:6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e
imperio por los siglos de los siglos. Amén.
En el libro de Apocalipsis el apóstol Pablo dice
que Dios nos hizo reyes y sacerdotes. Ahora te pregunto. ¿Eres rey? ¿Cuál es tu
reinado? ¿Eres sacerdote? ¿Puedes ofrecerle un sacrificio a Dios para que
perdone a tu hermano? Claro que no.
No tienes ningún reinado ni ningún sacerdocio ¿O
sí? Todos somos sacerdotes en el sentido de que todos debemos rendir culto a Dios Padre y a nuestro Señor
Jesucristo, que era una de las funciones de los sacerdotes terrenales. Sin
embargo esa función se limitaba al lugar santo. Pero ninguno de nosotros somos
sacerdotes en la segunda función de intermediarios ante Dios, función que
ejercían los sumos sacerdotes en el lugar santísimo. Ni usted ni yo, ni ningún
sacerdote católico podemos ofrecer sacrificios para el perdón de pecados que ya
éstos fueron perdonados para siempre.
Apocalipsis
5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre
la tierra.
Este versículo debemos entenderlo futuramente. Ya
Dios ha conferido a muchos cristianos los títulos de reyes y sacerdotes, pero esos
títulos son para ejercerlos en el gobierno milenario de Cristo, no en la
actualidad. Y esto no es para todos. Pablo dijo que había que ganarse las
coronas.
Apocalipsis
2:26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad
sobre las naciones, 2:27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas
como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;
Dios le dará autoridad sobre las naciones al que
venciere. Sí tú no ganas un alma para Cristo ¿Crees que Dios te dará un
reinado? Los reinados que Cristo repartirá, serán para los vencedores que den
fruto.
1 Corintios
3:13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues
por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la
probará. 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá
recompensa. 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien
él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
Todo lo que hagas será probado por fuego. Si tu
obra permanece, recibirás recompensa y serás Rey y sacerdote para Cristo. Si tu
obra se quema, serás un ciudadano más del reino.
