Por Jesús Vargas
En Mateo 16:19 podemos leer que Jesús
le dijo a Pedro que le daría las llaves del reino de los cielos. No son las
llaves para inaugurar ningún templo material, ni una nueva religión, son las llaves
para poder ingresar al reino de los Cielos o reino de Dios y ser parte del mismo. Jesús lo dijo claramente. ¿Cuáles son esas
llaves? Lo cierto es que todos los seres humanos, por causa del pecado de Adán
y Eva, pertenecemos al reino de este
mundo, cuyo príncipe es Satanás (Juan 12:31) y estamos condenados. Si queremos
ser salvos, debemos ser trasladados al reino de Dios (Colosenses 1:13).
Vayamos ahora a Marcos 16:15-16. Allí podemos enterarnos
que las últimas palabras de Jesús dirigidas a los apóstoles antes de ascender a
los cielos fueron: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio, el que
no creyere está condenado, pero el que creyere y se bautizare será salvo”. O
sea que el que creyere el evangelio de Cristo y se bautizare sería traslado al Reino
de Dios. Esa verdad absoluta
que Jesús le confió a los apóstoles es la llave que abre el reino de los Cielos y fue usada por primera vez por Pedro
el día de Pentecostés, tal y como Jesús lo predijo.
Ese día, el apóstol
Pedro, lleno del Espíritu Santo acusó a los judíos de darle muerte el Mesías, y
les predicó el evangelio de Cristo por primera vez. Y, los que creyeron el evangelio,
muy compungidos le dijeron: ¿Qué haremos? Pedro usó la llave que Jesús le dio,
y les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”
(Hechos 2:37-38).
“Así que, los que
recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil
personas” (Hechos 2:41).
¿Añadidas adónde? Al reino de los Cielos. Más de tres mil personas hicieron su
ingreso al reino del amado hijo de Dios.
Jesús también le dijo a
Pedro: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré
mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).
Pedro edificaría la
iglesia de Cristo, no una religión, porque la iglesia de Cristo no es una
religión, es la parte del Reino de Dios en la tierra, y la conforman
todos los que creen el evangelio y se bautizan. Y las puertas del infierno no
prevalecerían contra la iglesia, no pueden impedir que las personas dejen el
reino de este mundo para ir al reino de Dios al creer y bautizarse. Por eso Satanás ha trabajado duro para que en muchas
congregaciones cristianas se enseñe que el bautismo no es necesario para
salvación ¿Usted a quién le cree, a los pastores o a Cristo? Yo le creo a
Cristo. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus
pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).
