“Yo decreto que todos ustedes serán millonarios porque son hijos de Dios”, es lo que dijo un pastor en la Cadena ENLACE. ¿Puede alguien decretar algo así? Antes de contestar la pregunta, quiero mostrarles un ejemplo: En Facebook me encontré la siguiente declaración, (hecha en el año dos mil nueve por un pastor): “Yo decreto que a partir de este año ya no habrá más hambre en el mundo, no habrá más muertes violentas y reinará la paz”.
Ya pasaron muchos años y ese decreto no se cumplió. Sigue
habiendo hambre en el mundo, sigue abriendo muertes y no está reinando la paz.
¿Si el decretar es Bíblico, entonces por qué no se cumplió? Porque EL QUE
DECRETÓ tal cosa, NO TENÍA LA AUTORIDAD para hacerlo. Fue algo nacido de su
vanidad.
De acuerdo con el diccionario de la real academia española, “decretar” significa: “Dicho de la
persona que tiene autoridad o facultades para ello; resolver, decidir; un juez que decreta una sentencia o un
presidente que emite un decreto”.
Ningún pastor ni ningún creyente puede decretar
absolutamente nada porque no tienen autoridad para hacerlo. Cuando un juez
dicta una sentencia, ésta siempre se cumple. Cuando un presidente lo hace, de
igual manera, siempre se cumple. Los pastores decretan el futuro y nada de lo que decretan se cumple, porque
no tienen autoridad para hacerlo. El
único que puede decretar el futuro es DIOS, porque él es soberano, y tiene el
poder y la autoridad, para hacer que lo que diga se cumpla. Dios dijo: “Sea la
luz y fue la luz"(Génesis 1:3). “Después dijo Dios: “Produzca
la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto
según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así”,
(Génesis 1:11).
Esos falsos maestros enseñan que la autoridad de Dios les fue transferida, y le llaman la AUTORIDAD DEL CREYENTE. Ponen de ejemplo que un policía de tránsito puede impedir el paso de un vehículo porque tiene la autoridad transferida por el Estado. Y que así sucede con ellos, que tiene la autoridad transferida de Dios. Nada más falso que eso. Un policía de tránsito puede impedir el paso de un vehículo porque está cumpliendo con un decreto emitido por el Estado, pero el policía no está decretando absolutamente nada. Lo que ellos hacen es que lo decretado se lleve a cabo. De igual manera, nosotros podemos llevar a cabo lo que ya está decretado en la Palabra de Dios. Podemos echar fuera demonios, podemos hablar nuevas lenguas; tomar en las manos serpientes, y beber cosa mortífera (involuntariamente) sin que nos haga daño, podemos poner las manos sobre los enfermos para que sanen. Podemos hacer todo ellos porque así lo DECRETÓ nuestro Señor JESÚS. (Marcos 16:17-18). Nosotros, al hacer tales cosas no estamos decretando absolutamente nada, solo estamos cumpliendo con lo decretado por Jesús. Debemos entender, que si algo no está en el plan eterno de DIOS, aunque declaremos mil veces que va a suceder, no sucederá. Esas enseñanzas no vienen de Dios, son doctrinas de demonios. Declaremos lo que está escrito, lo que realmente ha salido de la palabra de Dios.
DECRETAR ES QUITAR A DIOS DE SU TRONO. Pongamos un ejemplo
bíblico. El apóstol Pablo tenía un aguijón en la carne (2 Corintios 12:7). Si se puede decretar, ¿Por qué Pablo, no
decretó que el aguijón que tenía en su carne debía irse. Ese aguijón era alguna
DEBILIDAD de su carne. Si Pablo viviese en esta época, es posible que alguien
hubiera decretado que esa debilidad debía irse, EN CONTRA DE LA VOLUNTAD DE
DIOS. Y es que la voluntad de Dios era mantener a Pablo con esa debilidad “para
que no se enalteciera sobremanera”. Dios DECRETÓ: “Bástate a mi gracia; porque
mi poder se perfecciona en la debilidad, (vea verso 9). ¿Quién puede decretar
lo contrario? Nadie, absolutamente nadie, porque la voluntad de Dios no puede
ser cambiada. Es Dios, quien decide lo
que sucede en nuestras vidas y nadie puede cambiar las circunstancias. Por eso,
Decretar es quitar a Dios de su trono y ocupar su lugar.
LA VANIDAD de esos pastores es lo que los hace caer en ese
engaño. “VIERON VANIDAD Y ADIVINACIÓN
MENTIROSA”, dice Jehová (Ezequiel 3:6-9). “Yo no los envié, yo no les hablé, han hablado
mentira, y estoy contra vosotros. Estará mi mano contra los profetas que ven
vanidad y adivinan mentira. No estarán en la congregación de mi pueblo ni serán
inscritos en el libro de la vida”
Vea usted que claro habla Dios, Él no los envió, Él no les
habló, no les dio ninguna profecía porque esos decretos son profecías, sí,
falsas profecías que no se cumplirán. Los nombres de estos falsos profetas no
serán inscritos en el libro de la vida porque la mano de Dios está contra
ellos.
En Santiago 4:13-16, se dice claramente
que nadie puede decir que mañana irá a algún lugar o que hará tal cosa, porque
no sabe si estará vivo. Eso es SOBERBIA, como soberbia es declararle a alguien
el futuro. Lo que debe decir es que SI
DIOS LO PERMITE, le irá bien, o hará esto o aquello. Estamos en las manos de
Dios, y es Dios quien decide, lo que sucederá mañana. Debemos tener mucho
cuidado de estas prácticas que enseñan estos falsos maestros.
MUCHAS personas no alcanzan la salvación, ya sea porque dejan de creer cuando los decretos no se cumplen, o porque creen en esos decretos mentirosos. Por ejemplo, hace unos años me entrevisté con uno de los líderes de la ALIANZA EVANGÉLICA para preguntarle ¿Por qué ellos enseñan que el BAUTISMO EN AGUA no es necesario para la salvación, si tanto nuestro Señor Jesús, como los apóstoles Pedro y Pablo, enseñaron la necesidad del bautismo para salvación (Marcos 16:16, Hechos 2:38, Hechos 22:16, Romanos 6:3-6.) El líder de esta ALIANZA me dijo que yo tenía razón, que la Biblia era muy clara en el sentido de que ERA NECESARIO el bautismo para salvación, PERO, el Espíritu Santo les había revelado que ya no era necesario. Le dije, el Espíritu Santo no les habló, fue el diablo el que les reveló esa mentira, porque el Espíritu Santo no se va a contradecir. Como podrán imaginar, me echó a gritos de su oficina. Desdichadamente, millones de cristianos mueren sin el bautismo para salvación por esa FALSA ENSEÑAN ZA de la Alianza Evangélica.
CONCLUSIÓN: Si algo
no está en el plan eterno de DIOS,
aunque declaremos mil veces que va a suceder, no sucederá. Esas
enseñanzas no vienen de Dios, son doctrinas de demonios. Desdichadamente, en
las iglesias se ha hecho costumbre que estos falsos maestros, día a día estén
decretando mentiras. Que el Señor se apiade de ellos.
