EL PECADO FUE CONDENADO EN LA CRUZ


Hoy quiero compartir una verdad bíblica que les va a reventar la cabeza, porque quizás nadie les ha hablado de ella. Esa verdad se encuentra en Romanos 8, verso 2, y dice que "lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en una naturaleza semejante a  la del hombre y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne".


En este pasaje se menciona una noticia buena  y una mala. La noticia mala es que por la debilidad de la carne, al hombre le es imposible cumplir la ley ¿Cual Ley? La ley de Dios. Y es que hay en el hombre otra ley que mora en él y que lo hace pecar y rebelarse contra la ley de Dios.  Desdichadamente, el hombre no puede hacerle frente por la debilidad de su carne (Romanos 7, versos 20 al 23).  


Esa ley que mora en el hombre es la ley del pecado
Y no confundamos pecados con pecado, ya que el pecado es lo que nos impulsa a cometer pecados. 

Entonces, así como la ley de la gravedad hace que todo vaya hacia abajo contra nueva voluntad, la ley del pecado hace que pecamos en muchos casos contra nuestra voluntad.

La noticia buena es que Dios envió a su Hijo para que en su carne condenara al pecado.

La pregunta del millón es ¿Que significa que el pecado fue condenado? La respuesta es que Dios le quitó el poder de condenación, por eso el verso 1 de Romanos 8  dice que "ya no hay ninguna condenación para el que está en Cristo" y en Hebreos 10, verso 17, dice que "Dios no nos tomará en cuenta nuestros pecados nunca más", o sea por toda la eternidad ¿Por qué? Porque Cristo pagó por todos ellos. Si ya no hay pecado que condenar, la ley del pecado quedó sin poder de condenación.

Vea usted que Dios No le quitó al pecado el poder de hacernos pecar pues aún seguimos pecando y, "el que diga que no peca es un mentiroso", no lo digo yo, lo dice la palabra de Dios en  la primera carta de Juan 1, verso 8. Lo que le quitó al pecado fue el poder de condenar, estableciendo una nueva ley que se opone a la ley del pecado. Esa ley es la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús, que nos libra de la ley del pecado y de la muerte, según se aclara en el verso 8 de Romanos 8.

Espero que puedas ver esta gran verdad, y no escuches aquellos predicadores que viven diciendo que te vas condenar por esto o por aquello, porque esa es una mentira que contradice la palara de Dios



  

 


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