“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los
que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa
del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a
la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en
sus manos; y
vivieron y reinaron con Cristo
mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron
mil años. Esta es la primera resurrección” (Apocalipsis 20:4-5).
Todos aquellos que fueron decapitados por el anticristo durante la gran tribulación, porque no lo adoraron a él ni a su imagen, serán resucitados para que también desciendan a la tierra a gobernar con Cristo por un periodo de mil años.
Se dice que esta es la “primera resurrección” y nos preguntamos ¿No es cierto que hubo una primera resurrección el día del arrebato? Claro que sí, aquella fue “la primera resurrección de los muertos en Cristo antes de la gran tribulación” y ésta es “la primera resurrección de los muertos en Cristo durante la gran tribulación”.
La palabra de Dios le llama “primera resurrección” a la resurrección “de los que están en Cristo” y le llama “segunda resurrección” a la resurrección de los incrédulos, porque habrá una “segunda resurrección” después del gobierno milenario de Cristo, pero ésta segunda resurrección es exclusiva para los muertos que no están en Cristo.Mientras tanto, esos muertos continuarán en sus tumbas.
“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6).
Es bienaventurado
el que tiene parte en la primera resurrección porque ya no morirá nunca jamás
sino que reinará con Cristo por mil años.
La pregunta que muchos se hacen es si lo de los “mil años” es literal o es simbólico. Algunas sectas como los “adventistas del sétimo día” afirman que ese periodo de mil años es simbólico y que se refiere a la era de la gracia en la que estamos actualmente, y que el diablo ha sido atado con ese objetivo ¿Si la palabra de Dios dice que Cristo reinará en la tierra, el milenio no es la era de la gracia sino un evento futuro ¿No es cierto?
Hay algo que debe
quedar claro para los que dudan y es que hay mucho simbolismo en la Palabra de
Dios, pero los números siempre son literales, o sea reales. Por ejemplo, en Apocalipsis 5:6 vemos un Cordero con 7
ojos y 7 cuernos, la figura del Cordero es simbólica, se refiere a Jesús pero
los 7 cuernos y los 7 0jos son literales, son 7 los espíritus de Dios enviados
sobre la tierra. Cuando Apocalipsis 17:3
describe a una gran ramera sentada sobre una bestia, eso es simbólico y se
refiere a la iglesia ramera. El dragón y la serpiente de Apocalipsis 12 son
simbólicos, se refieren a Satanás. Cuando Apocalipsis
19 dice que de la boca de Jesús sale una espada aguda, eso también es
simbólico, está hablando de la palabra de Dios. Pero, cuando el Apocalipsis
habla de 7 sellos, de 7 trompetas y de 7 copas de la ira, esos números son
literales. No hay 8 ni 9 sellos, no hay 10 trompetas ni 40 copas, son 7 de
manera literal. Cuando el Apocalipsis dice que el anticristo gobernará 42
meses, eso es literal, el anticristo no va a gobernar por 7 años ni por 20
años, lo hará por solo 42 meses. Los 1260 días también es una cifra literal,
los 24 ancianos también es una cifra literal, los 144.000 sellados también
hablan de algo literal. Las 70 semanas de años de Daniel son 490 años y eso
también es literal y está probado, ni un día menos, ni un día más. Los sucesos
del Apocalipsis se darán durante siete años, no durante 30 años. Cuando el
Apocalipsis habla de los 2 testigos, son 2 testigos, no son 3 ni 7. Por lo
tanto los mil años del Apocalipsis también son literales.
Repito, en la Biblia, algunas figuras de las profecías son simbólicas, pero sus números siempre son literales. El no tener en cuenta que todos los números del Apocalipsis son literales, ha llevado a las más ridículas y falsas interpretaciones. El texto de Apocalipsis 20:1-7 repite por seis veces mil años, para dejar claro que es algo literal.
2 Pedro 3:8 dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.
Muchos toman este
versículo para afirmar que un año pueden ser mil años, o que los números
bíblicos son simbólicos. Los que afirman tal cosa tienen una pésima lectura de
la palabra de Dios. Leamos el contexto: el verso
9 dice: “El Señor no retarda su
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento”.
Lo que apóstol
Pedro está diciendo es que “para Dios”, no para usted ni para mí, “en su
paciencia”, un día puede ser como mil años. Pedro dice esto porque muchos
afirmaban que la segunda venida de Cristo anunciada era una falsedad porque no
ocurría inmediatamente. Si para Dios en su paciencia, un día no fuera como mil
años, hace tiempo hubiera acabado con la humanidad que lo rechaza, pero él es
paciente porque quiere que todos procedan al arrepentimiento.
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que nuestro Señor Jesús reinará en la tierra por mil años. Eso no significa que al cumplirse los mil años dejará de reinar, Jesús reinará con su iglesia por los siglos de los siglos (Apocalipsis 22:5). Lo que sucede es que al cumplirse mil años, cambiarán algunas cosas.
Recordemos que
durante el milenio, vivirán dos grupos de personas: el primer grupo lo
compondrán los creyentes salvos que fueron arrebatados y resucitados en la
primera resurrección. Este grupo de personas gobernarán con Cristo por siempre
y ya han sido probados en su fe y en su fidelidad, pues en vida fueron tentados
muchas veces por Satanás. Este grupo de personas tendrán cuerpos inmortales (1 Corintios 15:52- 54) y no morirán
nunca jamás.
El segundo grupo de personas lo componen los creyentes que fueron salvos durante el gobierno del anticristo y a pesar de la persecución religiosa lograron sobrevivir. Serán simples mortales pero tendrán una calidad de vida muy superior a la que tenemos actualmente y es posible que vivan tantos años como los primeros habitantes de la tierra. Estos son los que se reproducirán en el planeta durante el mileno y ni ellos ni sus hijos serán tentados porque Satanás estará atado.
Dice la Palabra de Dios que el Señor Jesús gobernará con sabiduría e inteligencia, porque el Espíritu Santo estará sobre él. Tendrá el espíritu de consejo, de poder, de conocimiento y de temor de Dios. Su justicia serán una justicia verdadera y no como la justicia de los hombres, pero gobernará con vara de hierro y ejecutará a todos los impíos (Isaías 11:1-5).
También
dice que durante su gobierno “Morará el
lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el
león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y
la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá
paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado
extenderá su mano sobre la caverna de la víbora” (Isaías 11:6-8).
Y, es que lo que Dios hizo al principio, todo era así de bueno. Los animales eran domésticos y las rosas no tenían espinas. Y Dios le dio el señorío de la creación al hombre. Pero el hombre pecó y le entregó toda potestad y toda la gloria de los reinos de la tierra a Satanás (Lucas 4:6) y Satanás se convirtió en el príncipe de este mundo (Juan 12:31). Y por culpa de Satanás las rosas echaron espinas, algunos animales se volvieron furiosos y agresivos, otros comenzaron a producir veneno para defenderse, y todo se convirtió en caos y se dio origen a la ley de la selva en donde prevalece el más fuerte. Todo lo bueno dejó de ser bueno.
Con el hombre sucedió lo mismo, primero Caín mató a su hermano Abel, por envidia. La humanidad se reprodujo y desechó a Dios para adorar imágenes, cambiaron la gloria de Dios para darle gloria a las imágenes (Romanos 1:23-25). Dejaron el uso natural para estar hombre con hombre y se llenaron de toda perversión e injusticia, fornicación, avaricia, envidia, contiendas, homicidios y toda maldad (Romanos 1:27-29). Como resultado, la creación se convirtió en el reino de las tinieblas y del terror. El hombre ha contaminado los mares, ha envenado el ambiente. Y se hizo ambicioso, quiso ser dueño de lo que le pertenece a otros. Todo lo que era bueno, ya no lo es. Pero, gracias a Dios, en el milenio todo volverá a ser bueno. Todo será como en el Edén, no habrá animales depredadores porque no serán carnívoros sino que se alimentarán de paja. El león jugará con el becerro y un niño los pastoreará. Y el niño de pecho jugará con las serpientes sin temor alguno. Ya no habrá matanza de animales, ya nadie les hará daño, y los leones se volverán tan domésticos como los perros.
Nadie dañara el santo Monte porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová. El remanente de Israel que aún quede en otras naciones será recobrado por el Señor, reunido de nuevo y sus enemigos serán sus amigos y en toda la tierra Jesús serán su pendón (bandera); no existirá la envida y los filisteos levantarán a los judíos en sus hombros y otros pueblos los obedecerán (Isaías 11:9-14).
“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será
suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro
ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el
número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de
la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios
descendió fuego del cielo, y los consumió” (Apocalipsis 20:7-9).
Se nos dice que al cumplirse los mil años, Satanás será suelto de su prisión y aunque parezca mentira, volverá a engañar a la humanidad, consiguiendo que millones de personas desde los cuatro ángulos de la tierra se unan a él, para ir a combatir a Jesús y quitarlo de su trono en la ciudad Santa de Jerusalén. Serán tantos como lo es la arena del mar, pero Dios enviará fuego del cielo y los consumirá a todos.
“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”, dice Apocalipsis 20:10.
Ahora sí, el diablo ya no será atado, sino que será lanzado al lago de fuego y azufre para ser atormentado día y noche por los siglos de los siglos en compañía de la bestia y el falso profeta.
CONTINÚE CON: "EL JUICIO ANTE EL GRAN TRONO BLANCO"




