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PECADOS VOLUNTARIOS, INVOLUNTARIOS E IMPERDONABLES



Hace pocos días escuché a un pastor  enseñar que hay 2 clases de pecados: 1) los voluntarios y 2) los involuntarios, y afirmó que “los pecados voluntarios no tienen perdón”, y nos quitan la salvación. Su fundamento: Hebreos 10, versos 26 y 27. ¿Es eso cierto? Claro que no. De ser así, todos estaríamos condenados. 

Solamente existe un pecado que no tiene perdón y es la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mateo 12, versos 22 al 32). Jesús así lo manifestó cuando  expulsó varios demonios que habían poseído a una persona, y los fariseos dijeron que esa era obra de Belzebú, príncipe de los demonios. Fue entonces cuando Jesús dijo que “todo pecado sería perdonado a los hombres menos la blasfemia contra el Espíritu Santo” . 

¿En que consiste esa blasfemia? Hay 2 maneras de blasfemar contra el Espíritu Santo: 1) cuando El Espíritu Santo hace un milagro y decimos que ese milagro lo hizo otro, como en el caso de Jesús en Mateo 12. Y, 2) cuando “negamos la verdad” de la palabra de Dios (Hebreos 10:26 y 27).

Fue precisamente en Hebreos 10:26.27 en que se fundamentó el pastor para decir que si pecamos voluntariamente ya no hay perdón. 

El pasaje dice literalmente: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”.

Eso parece ser cierto cuando leemos ese pasaje de manera aislada y fuera de contexto. Pero  si leemos el contexto, nuestra conclusión es que el pasaje está hablando del único pecado  imperdonable llevado a cabo de manera voluntaria, y ese  pecado es la blasfemia contra el Espíritu Santo. 

Note usted que el texto no se refiere a cualquier pecado, sino que hace énfasis en un tipo especial de pecado: el pecado de “DESECHAR LA VERDAD que se ha recibido”.  ¿Y cuál es esa verdad?  Para saberlo debemos leer todo el capítulo y no tomar un texto aislado o fuera de contexto como hizo el pastor. 

Si leemos todo el capítulo de Hebreos 10, podemos ver claramente que el Espíritu Santo está hablando de las condiciones del Nuevo Pacto, y da testimonio que bajo ese Nuevo Pacto, "Dios pondrá sus leyes en nuestros corazones y las escribirá en nuestras mentes  y no se acordará nunca más de nuestros pecados, pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado (Vea los versos 17 y 18). Esa remisión o perdón de pecados eterno, lo hizo Jesús en la cruz, en ella, él pagó por todos nuestros pecados con su sangre. Jesús no hizo un abono, hizo un pago completo.

Esta es una verdad inmutable que nadie puede negar.  Es por ello, que al llegar a los VERSOS  26 y 27, nos advierte “que si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de esa verdad ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, porque se estaría cometiendo el pecado  imperdonable

En otras palabras, si yo afirmó que algún  pecado me condena, luego de conocer esta verdad de que Dios no se acordará nunca más de mis pecados, estaría tildando de mentiroso al Espíritu Santo y blasfemando contra Él. 

No es cualquier pecado voluntario el que me condenaría, sino el pecado de blasfemia contra el Espíritu al contradecir la verdad de la cual el Espíritu ha dado testimonio.

Vea lo que sigue diciendo Hebreos: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo"  (versos 29 y 30).

Vea usted que creer que cualquier pecado nos condena, es tener por inmunda la sangre de Cristo, es afirmar que la OBRA DE CRISTO no fue suficiente para lavarnos de todos los pecados, es negar la obra de Cristo y a la vez negar la obra de salvación  del Espíritu Santo en nosotros, tildándolo de mentiroso.  “Mía es la venganza” dice el Señor, ante aquella blasfemia.

Resumimos entonces que  el Espíritu Santo afirma que Dios no se acordará de nuestros pecados (HEBREOS 10, verso 17), pero ese pastor lo contradice, al afirmar que cualquier pecado voluntario nos condena, malentendiendo lo que dicen los versos 26 y 27, blasfemando él mismo contra el Espíritu Santo.

La promesa bíblica de que Dios nunca más se acordará de los pecados (Isaías 43:25, Hebreos 10:17) significa que, al perdonar a través de Jesús, Dios decide no tener en cuenta las transgresiones. No implica amnesia divina, sino una decisión soberana de no recordar, borrar la culpa y eliminar el registro de las faltas, tratándonos con gracia en lugar de merecimiento. 

  • Significado Teológico: Significa que el pecado ha sido eliminado de la consideración divina. Dios perdona completamente y "echa al mar" los pecados.
  • Base en Hebreos: El sacrificio de Jesús fue único y suficiente, por lo que no es necesario ofrecer más sacrificios para obtener el perdón.
  • Decisión Divina: Dios opta por no recordar, perdonando por amor a sí mismo.
  • Efecto en el Creyente: Produce libertad de culpa, ya que el creyente es limpiado y ya no se considera bajo la deuda del pecado. B

Esta frase subraya la profundidad del perdón de Dios, convirtiendo el "no recuerdo" en una forma de gracia renovada.

 No afirmes jamás que cualquier pecado voluntario te condena, porque estarías cometiendo el pecado imperdonable. Y no confíes en ninguna enseñanza que se fundamente en un texto aislado, como en el caso de ese pastor. Que el Espíritu Santo escriba estas verdades inmutables en tu mente y en tu corazón.




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