Después, el apóstol Juan “vio
descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris
sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de
fuego. Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar,
y el izquierdo sobre la tierra; y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando
hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos
hubieron emitido sus voces, Juan iba a escribir; pero oyó una voz del cielo que
le decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas”
(Apocalipsis 10:1-4).
Podemos deducir que la nube, se relaciona con la nación de Israel y el ángel con Jesús, porque cuando el pueblo de Israel marchaba por el desierto, luego que Moisés los sacó de Egipto, iba precedido por una nube de día y por una columna de fuego de noche, y esa columna era nuestro Señor Jesús envuelto en una nube (1 Corintios 10:1-3), de tal manera que este poderoso ángel es nuestro Señor Jesucristo. El arco iris sobre su cabeza hace referencia al pacto de Dios de no enviar nunca más un diluvio sobre la tierra(Génesis 9:11-17).
Vemos entonces, que
Jesús pone un pie sobre la tierra y otro sobre el mar, lo que simboliza que la
salvación de Jesús y su autoridad, es tanto para el pueblo de Israel (la tierra), como para los gentiles (el mar). Entonces siete
truenos salen de Jesús y estos siete truenos son voces que revelan un misterio.
Juan se dispuso a escribir sus palabras, pero se le dice que selle esas
palabras y no las escriba. Este es el misterio de Dios, las únicas palabras de
Jesús, que no han sido reveladas.
“Y el ángel que Juan vio en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas”. (Apocalipsis 10:5-7).
Jesús jura por Dios Padre, que se acabó el tiempo y que al sonar la última trompeta, el misterio de Dios será consumado como Dios lo anunció a través de los profetas.
La voz que “Juan oyó del cielo habló otra vez con él y le dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y Juan fue al ángel, diciéndole que le diese el librito. Y él le dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces Juan tomo el librito de la mano del ángel, y lo comió; y era dulce en su boca como la miel, pero cuando lo hubo comido, amargó su vientre. Y él le dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes” (Apocalipsis 10:8-11).
Juan se comió el librito que contiene la profecía, lo que simboliza que la palabra de Dios ha sido creída y asimilada por él. Podemos notar que esa palabra es dulce al principio porque tiene como fin evitar el castigo de Dios. Toda profecía ha sido eso, una advertencia de Dios para evitarnos el mal, lo que es dulce. Pero la profecía se vuelve amarga para los que no quieren oír (Ezequiel 3:1-7), lo que simboliza el enorme castigo que vendrá sobre ellos. Así que el libro del Apocalipsis es un libro dulce para aquellos que se librarán del castigo, pero será un trago amargo para aquellos que ignoren la advertencia de Dios y reciban ese castigo.
“Entonces, al apóstol Juan le fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se le dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses”. (Apocalipsis 11:1-2)
¿Por qué se le dice a Juan que mida el templo? La respuesta es que llegó la hora de que el Templo de Salomón sea reconstruido para que los judíos celebren sus sacrificios sacerdotales.
Note usted que la
parte de afuera del templo no será medida porque será tomada por el anticristo
y los gentiles, quienes hollarán Jerusalén durante 42 meses, los últimos tres
años y medio de la semana 70.
Ya dijimos antes que los judíos esperan al Mesías para que: 1) consiga la paz, 2) para que reconstruya el templo y 3) para que se reinicien los sacrificios. Y recordemos que los 7 años del Apocalipsis se inician con la firma del tratado de paz. A estas alturas del partido ya el anticristo habría mediado para conseguir la firma de paz. Los demonios que fueron liberados ya habrían levantado a través de los líderes religiosos toda una campaña a favor de la única y nueva religión que señala al anticristo como el salvador del mundo. Los judíos estarían con la duda de si ese señor será o no será el Mesías, pero de pronto el anticristo anuncia que se ha ordenado la reconstrucción del templo, lo que los termina de convencer que ese hombre verdaderamente es el Mesías, ganando su admiración, respeto y apoyo.
CONTINÚE CON "LOS DOS TESTIGOS"



