En esta ocasión podemos observar como ya están preparados los siete ángeles para dejar caer sobre la tierra las copas de la ira.
Todo está listo para la gran tribulación que se dará en la segunda mitad de la semana 70. Pero, antes de ello, se nos da una visión futura, se describe a un enorme grupo de personas, que morirán durante esa gran tribulación. Son todos aquellos creyentes que serán sacrificados porque no se dejaron sellar por el anticristo. Este grupo de mártires cantan dos cánticos, el cántico de Moisés (Éxodo 15), que entonaron los israelitas al ser liberados de Egipto y el cántico que darán los mártires que obtuvieron la victoria sobre al anticristo. Ambos cánticos son una descripción de cómo el pueblo de Dios es liberado por la sangre del Cordero. Note usted, que en este Cántico del Cordero no hay ni una sola palabra acerca de los propios logros de la gente, porque por todos fueron salvos por gracia, por medio de la fe, así que nadie puede gloriarse, toda la gloria es para el Padre y para el Hijo.
“Después de estas cosas, dice Juan, miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles” (Apocalipsis 15:5-8).
Se abre en el
cielo, el templo del tabernáculo y siete ángeles salen en fila llevando las
siete copas de la ira de Dios. Se dice que el templo se llenó de humo, lo que simboliza la gloria de Dios, de manera
que nadie puede entrar en él hasta que no se haya vaciado las siete copas de la
ira.
LA PRIMERA COPA: “El apóstol continúa diciendo: “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra, Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen” (Apocalipsis 16:1-2).
Se nos enseña que
este primer juicio recae sobre todos los que fueron sellados por el
anticristo, ninguno escapará, todos se verán contaminados con una úlcera
pestilente. Imagine lo que es una plaga pestilente por todo el planeta,
millones afectados con la misma enfermedad. Serán días terribles para los que
no se hayan ido en el arrebato, cosa terrible es traicionar a Dios.
LA SEGUNDA COPA: “El segundo ángel derramó su copa sobre el
mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que
había en el mar” (Apocalipsis 16:3).
Sucederá como en el Egipto de la época de Moisés. Las aguas del mar se convertirán en sangre y ningún ser que habite en el mar sobrevivirá. Una fuente de alimento se acabará, ya nadie podrá vivir de la pesca ni nadie podrá alimentarse de estos animales. La hambruna aumentará desmedidamente y muchos morirán.
LA TERCERA COPA: “El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos” (Apocalipsis 16:4-7).
Como no le creyeron a Dios y mataron a los santos y los profetas, Dios hará que las fuentes de los ríos y de las aguas se conviertan en sangre como de muerto para que beban de su propia medicina. Se oye entonces a un ángel decir desde el altar: “ciertamente Señor Dios eres todopoderoso y tus juicios son verdaderos y justos”.
LA CUARTA COPA: “El cuarto ángel derramó su copa sobre el
sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron
con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas
plagas, y no se arrepintieron para darle gloria” (Apocalipsis 16:8-9).
Ahora se nos dice que un ángel derrama su copa sobre el sol para que el calor del sol aumente, y sus rayos quemen a las personas. Este suceso ya lo pronosticó la Nasa, que ha manifestado que un tsunami solar nos alcanzará muy pronto. Y los que se quemaron, en lugar de arrepentirse, blasfemarán contra Dios. ¿Cómo entender a la humanidad?
LA QUINTA COPA: “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Apocalipsis 16:10-11).
La quinta copa se derramará sobre el trono de la bestia, o sea sobre la ciudad y el país donde tendrá la sede el nuevo orden mundial, que entendemos es ROMA.
“Unas tinieblas ocasionarán ulceras
dolorosas, sobre todos los habitantes
de esta ciudad.
Las tinieblas
también hacen alusión a la ceguera
espiritual, a la oscuridad interior que viven los que rechazan a Cristo y a
los que adoran imágenes. Recordemos que es en Roma donde se encuentra el Vaticano,
sede de la religión que impulsa la adoración de imágenes.
Dice Juan, que a pesar de que se mordían de dolor sus lenguas, en lugar de arrepentirse, continuaron blasfemando contra Dios.
LA SEXTA COPA: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran
río Eúfrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino
a los reyes del oriente” (Apocalipsis 16:12).
Esto está sucediendo, tal y como se profetizó. El río Eúfrates en Irak se ha ido secando como se observa en la foto. De esa manera, los ejércitos de los países que forman parte del nuevo orden mundial, podrán avanzar hacia Israel en busca de su destrucción.
“Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:13-14).
El diablo, el
anticristo y el falso profeta harán su máximo esfuerzo por llevar su palabra
engañosa, simbolizada por espíritus inmundos a manera de ranas, a las naciones,
para manipularlas y hacer que se unan para esa gran batalla contra la nación de
Israel.
“He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. Y los reunió en el Se nos revela que la gran batalla se concentrará en un lugar llamado “Armagedón” (Apocalipsis 16:15-16).
La batalla final
del anticristo y sus secuaces contra Israel será en Armagedón que es el Monte
del Megido, también llamado Valle de Jezreel o de Asdralón en el norte de
Israel.
LA SETIMA COPA: “El sétimo ángel derrama su copa y se oye la voz de Dios, diciendo “hecho está” y se escuchan relámpagos, voces y truenos, es el grito de guerra del cielo. Entonces se sucede el terremoto más grande de la historia, como nunca ha habido jamás” (Apocalipsis 16:17-18).
“La gran ciudad fue dividida en tres partes,
y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria
delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla
huyó, y los montes no fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un
enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra
Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande”,
dice Apocalipsis 16:19-20.
Vemos que antes de iniciar la batalla, un gran terremoto dividirá la GRAN CIUDAD de Jerusalén en tres partes. Dios manda ese terremoto para impedir el ingreso de las tropas enemigas y destruir sus carros de guerra. Aunque el epicentro del terremoto será sobre Jerusalén, otras ciudades también se verán afectadas Esto nos da una idea de la extensión y la vasta destrucción de este terremoto. Leemos que "toda isla huyó", lo que nos indica que todas las islas desaparecerán o cambiarán de lugar.
Y “cayeron granizos
de un talento, y los hombres blasfemaban contra Dios”. El peso de un talento es
como de 52 kilos. Es interesante recordar que en el libro de Josué hay una mención acerca del
granizo, en el capítulo 10, versículo
11, leemos: "Y mientras iban
huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el
cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que
murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a
espada."
Y Dios se acordará
de Babilonia, la gran ramera y seguidamente se relata lo que pasará con
ella.
CONTINÚE CON: "LA GRAN RAMERA"








