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MILAGROS Y APARICIONES





Desde que el hombre existe, se ha hablado de milagros y de apariciones; existen cientos de historias de personas que han visto siluetas transparentes o fantasmales o han sido testigos de algún suceso extraordinario. No hay ningún secreto, sin embargo la enseñanza de la Biblia con respecto a este tema ha sido oscurecida y pervertida en gran parte por el “Vaticano”, quien ha declarado que los muertos a los cuales declara “santos” pueden escucharnos, servir de intermediarios ante Dios y hasta hacer milagros.
Hace unos años, fui invitado como panelista a un evento,  en donde se hablaba de este tipo de sucesos: Uno de las panelistas explicó, que  se trataba de “karmas” de los muertos que quedaban por allí.  Otro panelista dijo que se trataba de los “espíritus de muertos”, que no se han dado cuenta que murieron y siguen rondando en sus hogares. Por su parte, en un programa de televisión llamado “Extra normal” se habla de “energías fantasmales” y se dan el lujo de clasificarlos en varias categorías.
No podemos negar que  fenómenos  paranormales suceden, pero,  tampoco podemos afirmar que se trata de los espíritus de los muertos, ni de energías o karmas porque eso es hablar sin fundamento bíblico. 

La Biblia nos revela  en Eclesiastés 12:7 que cuando el hombre muere, el cuerpo se muere se vuelve polvo y va a la tierra, mientras que el espíritu vuelve al lugar que Dios le tiene preparado.  Esto nos indica, sin lugar a dudas, que  una vez que el cuerpo muere, el espíritu ya no tiene ninguna participación en este mundo. 

Por su parte, el Señor Jesús, nos contó la historia de dos personas que fallecieron, el espíritu de una de ellas fue llevada al hades o infierno y la otra al paraíso de Dios (Lucas 16:22-30). Ninguno de los dos espíritus se quedó rondando por ahí. Una vez que dejamos el cuerpo, nuestro espíritu debe ir a uno de dos lugares. Mejor dicho, no va, sino que es llevado. Además de eso, Jesús dejó claro en esa historia, que a los muertos no se les autoriza a salir del lugar en que se encuentran.

Job 4:13 al 20 narra lo siguiente: "En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Me sobrevino un espanto y un temblor, Que estremeció todos mis huesos;  Y al pasar un espíritu por delante de mí, Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo.  Paróse delante de mis ojos un fantasma, Cuyo rostro yo no conocí, Y quedo, oí que decía:  ¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?  He aquí, en sus siervos no confía, Y notó necedad en sus ángeles;  ¡Cuánto más en los que habitan en casas de barro, Cuyos cimientos están en el polvo, Y que serán quebrantados por la polilla! De la mañana a la tarde son destruidos, Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello. 4:21 Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos? Y mueren sin haber adquirido sabiduría".

Algunos falsos maestros se fundamentan en  la anterior escritura para afirmar que los muertos se contactan con los vivos. Pero el pasaje no dice que Job vio un muerto, lo que dice es que Job vio una figura transparente. Esa Figuera no  era ningún muerto, era un ángel ministrador, lo sabemos por  el contenido de sus palabras con las cuales exhorta a Job.  
De hecho, la Biblia enseña, que los ángeles son espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:14).
Hay numerosos pasajes bíblicos que  hablan de apariciones de ángeles. Un ángel se le apareció a María, unos ángeles se aparecieron a los pastores el día del nacimiento de Jesús. Unos ángeles quemaron  Sodoma y Gomorra. Unos ángeles se le aparecieron a Abraham para anunciarle que sería padre. Jacob tuvo una lucha con un ángel. Un ángel anunció la resurrección del Señor.

1 Samuel 28:11-22 dice: "La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo:  ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. El le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer.  Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?  Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David.  Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.  Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan. Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino.

Este es otro de los pasajes que usan los falsos maestros para afirmar que los muertos se comunican con los vivos. En este pasaje el rey Saúl fue a consultar a una vidente sobre su futuro. La vidente vio varias figuras y el rey Saúl que fue a consultarla no vio nada. La vidente dijo ver a Samuel y cuando Saúl le preguntó que como era, ella dijo que era un “anciano con un manto”, pero no dio ningún detalle que lo identificara con Samuel. También vio las figuras y dijo que eran “dioses que subían de la tierra”.
Así como ala vidente afirmó que el anciano era Samuel, también afirmó que las figuras eran dioses. Sabemos que solamente hay un Dios así que ella no pudo ver varios dioses, lo que vio fueron ángeles. Tampoco pudo ver a Samuel porque Samuel estaba muerto, es posible que el anciano fuera Dios (Daniel 7:9) o el mismo Jesús quien se presenta en Apocalipsis con el cabello blanco (Apocalipsis 1:14).
Tome en cuenta que el anciano le revela a  Saúl que al día siguiente va a morir y que el ejército de Israel va a ser derrotado y eso solamente lo pudo decir Dios porque solamente Dios conoce el futuro.
Una vidente no es una persona que puede ver el futuro, hay muchas videntes, son personas que ven los espíritus que nosotros no vemos, tienen un don especial o “una antena que nosotros no tenemos”, para decirlo de otro modo.
Hay videntes que han tomado un mal camino y al igual que la del pasaje tratan de comunicarse con los muertos, se convierten en espiritistas porque con lo que se comunican es con el mundo espiritual invisible que nos rodea.
De acuerdo con la palabra de Dios, existe un mundo invisible, paralelo a este mundo visible. El hecho de que sea invisible, no significa que no existe; todas esas apariciones son parte de ese mundo invisible que puede hacerse visible. ¿Quiénes se mueven en ese mundo? Los ángeles de Dios, Satanás y sus ángeles y los demonios.
Los espiritistas afirman que si los muertos tienen conocimiento del cielo o del infierno ¿Por qué no habrían de venir a la tierra para prevenir a los suyos? Bueno, Jesús dio la respuesta: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

Satanás y los ángeles caídos se presentan como “espíritus de muertos  para engañar a los que no conocen la palabra de Dios.  Satanás puede tomar la apariencia de las personas fallecidas e imitar sus palabras con total exactitud.

Muchas personas se consuelan con la seguridad de que sus seres queridos están gozando de las delicias del cielo poniendo atención a “espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios.”

Satanás y sus ángeles se hacen pasar por los muertos, entonces asegura que es feliz en el cielo, “aunque haya muerto sin Cristo”,  porque las “misas los han sacado del falso purgatorio” para llevarlo al cielo. Utiliza a los “santos fallecidos” y a “las falsas vírgenes” del Catolicismo Romano para hacer señales y prodigios y con ello introducir “doctrinas papales” que llevan a las personas a la idolatría y con ello a su muerte espiritual. Las apariciones de la vírgenes y las manifestaciones de supuestos santos fallecidos no son sino una mentira del diablo.
La doctrina del purgatorio es una falsa doctrina que da esperanzas falsas, no existe un purgatorio y no hay ninguna misa ni ninguna indulgencia que pueda sacar a nadie del infierno. No hay muertos muy malos o menos malos, hay muertos salvos y muertos condenados.
La doctrina del sacerdocio católico junto con la confesión de pecados ante los curas pone a las personas al filo de la navaja porque esa doctrina “pisotea al hijo de Dios y tiene por inmunda la sangre del pacto en la cual fuimos santificados para siempre  y ofende al Espíritu Santo” (Hebreos 10:29), único pecado que no tiene perdón.

Mateo 24:24 dice: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

Pero no solamente usa al catolicismo romano y falsifica a los muertos, también usa a los vivos: a los falsos apóstoles y profetas de diferentes denominaciones cristianas que voluntariamente y  cegados por la vanidad de su mente (Efesios 4:17) se dejan utilizar.  
No solamente hace grandes señales y prodigios a través de sus apóstoles fraudulentos que se disfrazan de apóstoles de Cristo (2 Corintios 11:13) sino que les da falsas revelaciones para de igual manera pervertir el evangelio de Cristo.
Disfrazado de ángel de luz y sus ministros de ministros de justicia (2 Corintios 11:14) el gran rebelde continúa llevando adelante la guerra que empezó en el cielo y que se prosigue en la tierra desde hace unos seis mil años.
Muchos tratan de explicar las apariciones fantasmales atribuyéndolas a los muertos, otros al fraude de los médiums. Pero, la realidad es que todas esas apariciones son obra del diablo y sus ángeles.
Lo mismo sucede con las señales y prodigios, se las atribuyen a los santos, a las vírgenes y a los falsos apóstoles y profetas. Si bien es cierto, Dios hace milagros, porque él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, una gran mayoría de esas señales y prodigios no vienen de él.


La obra maestra de Satanás: no solamente grandes señales y hacer descender fuego del cielo, sino que una imagen que hable y ordene matar a quien no le rinda adoración (Apocalipsis 13:13-15).
Los hombres serán engañados por los milagros que los agentes de Satanás no sólo pretenderán hacer, sino que de hecho tendrán poder para realizar. El diablo siempre ha usado las imágenes para desviar al hombre de la adoración al único Dios verdadero. Por allí escuchamos que apareció una imagen aquí y otra por allá, imágenes que lloran y cosas semejantes.  Y los creyentes, engañados por la falsa religión caen en la trampa. No entienden que el diablo siempre ha querido la adoración para él. El que pudo aparecer ante Cristo para pedirle adoración a cambio de los goces de este mundo (Mateo 4:8-9), suele presentarse también a los hombres para ofrecerles milagros a cambio de la adoración a sus múltiples imágenes, no en vano la Biblia dice que detrás de cada imagen o ídolo hay un demonio (1 Corintios 10:19-22).
Satanás también induce a los hombres a enorgullecerse tanto de su propia sabiduría, ya sean Papas católicos o profetas evangélicos, que en el fondo de su corazón desprecian al Dios eterno con  doctrinas de hombres que sustituyen la palabra de Dios.
Pero nadie tiene por qué dejarse alucinar por los asertos engañosos del maligno. Dios ha dado a los hombres luz suficiente para que puedan descubrir la trampa.  Ya vimos que la Biblia declara que los muertos no tienen parte en nada de lo que sucede en el mundo de los vivos.

La biblia también revela que existe una guerra espiritual entre el bien y el mal (Efesios 6:12). Satanás y sus ángeles, no solamente tratarán de asustarnos y tentarnos, sino de matarnos, robarnos y destruirnos (Juan 10:10).  Por su parte, el Señor envía sus ángeles en nuestra defensa.
Hay principados, gobernadores de las tinieblas, huestes espirituales de maldad que no vemos pero que allí están. Estos ángeles caídos son dirigidos por Satanás, el Padre de la mentira, así que se aparecerán a algunas personas y las engañarán haciendo pasar por sus parientes muertos.
En Números 22:22-32 se narra que Dios envió un ángel para evitar que Balaam continuara su camino. El asna de Balaam se detuvo al ver al ángel. Balaam no lo podía ver, así que castigó al animal para que continuara. Entonces Dios hizo que el asna hablara a Balaam. Luego le abrió los ojos espirituales a Balaam para que viera el ángel.
Lo que podemos rescatar de ese pasaje, es que los animales, al igual que los videntes pueden ver cosas del mundo invisible que nosotros no vemos. A veces un perro ladra y ladra y no vemos a qué le ladra. Posiblemente le esté ladrando a un ángel caído. 
Los seres humanos nos mantenemos en una frecuencia, es como decir que andamos en A.M y los ángeles están en F.M. Tenemos que cambiar de frecuencia, para poderlos ver. Hay personas que sí pueden verlos, no sabemos el propósito, es como si tuvieran una antena que nosotros no tenemos. Entonces se asustan y sufren porque creen que las siluetas que ven son de demonios. Pero perfectamente podrían ser ángeles. No lo sabemos, lo cierto es que allí están.
Si Dios nos abriera los ojos como lo hizo con Balaam, nos asombraríamos al ver las calles y los techos de las casas,  llenos de ángeles buenos y malos.

El diablo fue expulsado del cielo y con él una tercera parte de los ángeles, los cuales están aquí para engañarnos (Apocalipsis 12:3).

Hemos hablado de los ángeles caídos y de los ángeles de Dios. Pero no hemos hablado de los demonios que poseen y atormentan a las personas. El Señor Jesús tuvo que liberar a varias personas de esos seres espirituales de maldad.
¿Quiénes son los demonios? Según el libro de Enoc, son los espíritus de los hijos que les nacieron a las mujeres que se mezclaron con los ángeles (Vea Génesis 6), pero, de eso hablaremos en otro estudio. 
Estamos rodeados de millones de ángeles caídos que procuran nuestro mal y de millones de ángeles de Dios, que están aquí para defendernos de esos ángeles caídos. Esos ángeles caídos engañan a los hombres con falsas profecías y milagros para desviarlos de la verdad. Y los demonios también hacen su parte, como no tienen cuerpo, procuran poseer a los seres humanos, para hacer sus fechorías. Ya lo sabes, no te dejes engañar, los muertos no tienen comunicación con los vivos y muchas de las apariciones, milagros y sucesos paranormales tienen que ver con los ángeles caídos y con los demonios. Es lo que enseña la palabra de Dios.






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