lunes, 25 de julio de 2016

RETANDO A LA MUERTE

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Se relata en la Biblia, que Jonatán, hijo del Rey Saúl, se fue con su escudero a enfrentar al ejército de los filisteos, solamente ellos dos ¿Se volvió loco Jonatán? ¿Quiso ser héroe? Nada de eso, simplemente confiaba en las promesas que Dios le había hecho a su pueblo: “no temas que yo estaré contigo”.  
Si estás pasando por alguna situación que te parece imposible de superar, este mensaje es para ti.
Samuel 4:1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre. 14:2 Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres.14:3 Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, levaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.
Los filisteos eran vecinos de los Israelitas, a quienes amenazaban con destruirlos y con apoderarse de sus territorios y de sus bienes. Saúl que era su rey, no se atrevió a enfrentarlos porque solamente contaba con seiscientos hombres, suma muy inferior a la del ejército enemigo. Pero sucedió, que su hijo Jonathan, sin que el rey lo supiera, tomó la decisión de ir con su escudero a enfrentar a los filisteos.
Jonatán no le hizo saber a su padre acerca de sus intenciones porque Saúl creía en Dios, pero no creía en la palabra de Dios.  Eso es lo que le sucede a la gran mayoría de cristianos. Creen que existe un Dios verdadero, creen en su hijo Jesucristo, pero no creen en su palabra.
Por ejemplo: Dios ha dicho “busquen el reino de Dios y su justicia y yo cubriré todas sus necesidades” (Mateo 6:33). Sin embargo los creyentes no buscan el reino de Dios ni su justicia que es por fe (Romanos 1:17), sino que tratan de buscar y cubrir todas sus necesidades haciendo su propia justicia. Lo hacen porque no creen en la palabra de Dios y viven en un estrés constante.
Ejemplo: Dios ha dicho: “pongan las manos sobre los enfermos y éstos sanarán” (Marcos 16:18) ¿Pero qué hacemos cuando alguien está enfermo? Lo llevamos inmediatamente al médico porque no creemos que Jesús puede sanarlo y las enfermedades nunca faltan.
Ejemplo: Hablando de las ofrendas, Dios ha dicho: “el que siembra generosamente, también segará generosamente. No den por necesidad ni por tristeza porque soy poderoso para que abunde toda gracia en el dador alegre” (2 Corintios 9:6-8). Sin embargo, no ofrendamos generosamente porque no creemos que Dios hará que abunde toda gracia para nosotros.
 Tengo solamente seiscientos hombres ¿Cómo le gano a los filisteos? Es lo que Saúl pensaba y es lo que piensa cualquier persona que razona en la carne.  Pero su hijo Jonatán no razonaba en la carne, sino que andaba por fe, simplemente le creía a Dios y por eso decidió retar a la muerte.
Romanos 8:31 Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
Si estamos en Cristo, Dios está en nosotros y por nosotros ¿Quién podrá contra nosotros? ¿Por qué somos tan incrédulos?
Lucas 18:27 El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
La mayoría de creyentes no andamos por fe sino que andamos en la carne, por esa razón nos volvemos tan incrédulos como Saúl y no vemos que lo imposible para el hombre es posible para Dios, no vemos que para él no hay imposibles.
1 Samuel 14:4 Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene. 14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa.
Había un desfiladero y a cada lado del desfiladero había un peñasco, en un peñasco estaban los israelitas y en el otro estaban los filisteos.  Jonatán tenía que bajar al desfiladero  y luego subir al peñasco en donde estaban los enemigos, y corría el riesgo de ser visto.
1 Samuel 14:6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos. 14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad.
A pesar del riesgo, Jonatán tomó a su escudero y le dijo que fueran a donde estaban los filisteos. No tenía ningún plan de ataque, tampoco tenía un plan de retirada, aunque todo parecía imposible,  él sabía que nada era imposible para Jehová y que de él es la victoria. “No es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos”, le dijo al escudero, su plan era el plan de Dios.
Mientras andemos por vista, mientras veamos las circunstancias no iremos por la victoria, viviremos en una derrota constante. La palabra  de Dios dice que “pongamos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2) y no en las circunstancias negativas que se nos presentan, tal y como lo hizo Jonatán.
La Biblia dice que estamos en lucha, y que “esa lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12).
Hay una lucha contra un enemigo invisible, el cual quiere robarnos, matarnos y destruirnos (Juan 10:10), él no quiere que nadie se salve. Satanás pone tropiezos en nuestra vida; a veces son enfermedades, a veces son problemas económicos, o tal vez problemas familiares, el diablo  quiere acabar con nuestra fe.  Tenemos que enfrentarlo, no importa si somos pocos, lo que importa es que hay un poderoso gigante que está a nuestro favor.   
2 Corintios 5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.
Muchos dirían al leer este relato que Jonatán estaba loco, pero cuando le creemos a Dios hacemos grandes locuras, tal y como lo hizo él.
1 Corintios 1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1:19 Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
Para los incrédulos, el evangelio es una locura que no se ajusta a la lógica ni a la razón, pero para los que creemos es poder de Dios para retar a la muerte.  A través de su palabra Dios destruye la sabiduría de los sabios y desecha el entendimiento de los que se creen entendidos.
1 Corintios 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
El hombre se cree muy sabio y sin embargo no pudo conocer ni entender a Dios en su sabiduría carnal. Agradó entonces a Dios salvar a los creyentes por medio de la locura de la predicación.
2 Corintios 2 Corintios 5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Antes de estar en Cristo, éramos criaturas racionales (de acuerdo a la carne). Pero una vez que estamos en Cristo somos criaturas nuevas que ya no confiamos en la carne, ahora somos “locos” que confiamos en Cristo.
2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Las nuevas criaturas somos embajadores en nombre de Cristo, es como sí Dios nos rogase que llevemos el evangelio a los que aún no lo han recibido. Tenemos que bajar el peñasco, atravesar el desfiladero y subir al otro peñasco a enfrentar al enemigo, sin un plan humano, más bien siguiendo el plan de Dios y confiando en sus promesas.
Por desdicha, abundan los  creyentes incrédulos que tienen miedo de emprender un negocio, que tienen miedo de iniciar un ministerio, que tienen miedo de hacer la voluntad de Dios. Abundan los creyentes incrédulos que  se asustan si les sale una espinilla porque creen que es un cáncer. Abundan los creyentes que cualquier adversidad los derrota. Al igual que Saúl dicen: “¿Cómo voy a lograrlo?”
Mateo 18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
DOS SON MÁS QUE UNO
Hay un segundo aspecto en esta historia que quiero resaltar. Nadie puede emprender la batalla solo, la iglesia no es un creyente, la iglesia son dos o más creyentes. Jonatán no fue solo a la batalla, él fue acompañado por Dios, pero también fue acompañado por su fiel escudero.
1 Samuel 14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba. 14:14 Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra.
Note usted que los que caían delante de Jonatán, su escudero los mataba. Jonatán no hubiese podido solo, necesitaba quien le guardara su espalda o su retaguardia.
Eclesiastés 4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 4:10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 4:11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? 4:12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Dos son mejor que uno, si uno se cae, el otro lo ayuda a levantarse, pero ay del que está solo cuando cayere ¿Quién lo levanta? Si uno tiene frio, el otro lo abraza para que se caliente. Dos resisten más que uno, y es más difícil que se rompa un cordón de tres dobleces. Nadie está capacitado para triunfar en soledad.  ¿Por qué muchas personas inteligentes y de gran convicción no triunfan? Porque no tienen el apoyo requerido.
Dios creó a la mujer para que fuera ayuda idónea para el hombre, Dios sabía en su inmensa sabiduría que el hombre en soledad no podría cumplir con sus propósitos.
Adán simboliza a Cristo y Eva simboliza a la iglesia. La iglesia fue constituida por Cristo para que fuera su ayuda aquí en la tierra, y la iglesia no es una sola persona, la iglesia somos todos los creyentes que estamos en Cristo Jesús.
Lucas 10:1 Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 10:2 Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Jesús se hizo acompañar de doce apóstoles y luego de setenta discípulos, a los cuales enviaba a predicar de dos en dos. Jesús no podía solo porque la mies es mucha, más los obreros pocos.
¿Por qué hay ministerios que no crecen? Porque los fieles no apoyan, no dan su granito de arena, ni siquiera aportan ideas, dejan solo al líder y éste no lo puede todo solo.
1 Corintios 12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
Tal vez no eres evangelista, maestro o profeta, pero puedes ayudar de una o de otra manera en la edificación del cuerpo de Cristo. Muchos creyentes creen que porque asisten a la iglesia una vez a la semana, cantan un corito y dan una ofrendita, ya cumplieron con su obligación para con Dios, pero eso no es así, el ministerio de la reconciliación es para todos.
1 Samuel 14:8 Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos. 14:9 Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos.  14:10 Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.
Nos dejaremos ver y si  nos dicen suban es porque Jehová nos va a entregar al enemigo en la mano” le dijo Jonatán a su escudero ¿Cómo entender ese razonamiento? Que si el enemigo dice vamos por ustedes, es porque están envalentonados, pero si nos piden que subamos es porque tienen miedo y que es mejor esperar para defenderse. Esa es la señal de que Dios nos va a dar la victoria, es lo que pensó Jonatán.
2 Timoteo 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Esperar que el enemigo te ataque no es la voluntad de Dios. Su voluntad es que tú vayas a enfrentarlo y a pelear la buena batalla. El cristianismo no es comodidad, es todo lo contrario.  El apóstol Pablo peleó la buena batalla hasta el final y mandó a Timoteo  a que hiciera lo mismo (1 Timoteo 6:12).
Lucas 12:51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. 12:52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 12:53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
Jesús no vino a traer paz sino disensión, no vino a traer unión sino división, Jesús no quiere que nos conformemos con una religión heredada, “él quiere que todos los hombres sean salvos a través de la enseñanza de la verdad” (1Timoteo 2:4) aunque eso vaya a crear diferencias entre los familiares.
No debemos tener temor de la reacción de nuestros familiares o amigos cuando les hablemos del evangelio, debemos tener temor de que ellos vayan al infierno al morir.
O peleamos contra el enemigo o colaboramos con él, no hay término medio. Tom en cuenta que nuestros parientes no son el enemigo, el enemigo es el diablo que quiere que ellos permanezcan en sus creencias equivocadas.  Si no quieres ir a la guerra, no lo hagas,  pero sufrirás  por tus seres amados que no se salven y además tú serás pasado por fuego (1 Corintios 3:15) por causa de tu negligencia.
1 Samuel 4:15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.
Dos contra el mundo. Lo lograron porque Dios estaba con ellos, lo lograron porque le creyeron a Dios y Dios creó una gran confusión en el campamento de los filisteos, quienes entraron en pánico y terminaron matándose entre ellos mismos. Para terminar de espantarlos, Dios hizo que temblara la tierra.
Así salvó Jehová a Israel y así espera salvar a la humanidad, pero para ello necesita de guerreros como usted y como yo que estemos dispuestos al enfrentamiento, que estemos dispuestos a retar a la muerte.
 Si no puedes ser un Jonatán, tal vez puedas ser escudero que apoya, alienta y acompaña en la lucha al Jonatán que Dios te ha puesto en el camino. Recuerda que dos son más que uno.
No le tengas miedo a ninguna enfermedad, no le tengas miedo a ninguna situación económica, no le tengas miedo a ninguna circunstancia. Tampoco tengas miedo de hablar del evangelio a tus amigos y familiares, recuerda que el Señor está contigo, recuerda que él te acompaña siempre y que él obrará por ti, tú solamente obedece.
Apocalipsis 12:11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
¿Quiénes son los que vencen al diablo? Aquellos valientes que cubiertos por la sangre de Cristo están dispuestos a llevar el evangelio a los demás, son aquellos que  están dispuestos a apropiarse de sus palabra cuando viene la enfermedad o el problema,  son aquellos que renuncian a sus propias vidas para vivir para Cristo (2 Corintios 5:15), son aquellos que al igual que Jonatán están dispuestos a retar a la muerte.


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