Hace un tiempo, en la cadena televisiva ENLACE, escuché a un pastor decir: “Jesús se hizo pobre para que nosotros seamos ricos, no tienes que ser pobre, la pobreza es una maldición. Usted es un hijo de Dios y tiene que ser millonario. Yo declaro en estos momentos que todos los que están aquí serán millonarios en muy poco tiempo”.
Esa declaración es una enorme mentira del diablo. Este pastor fundamentó su temeraria enseñanza en 2 de CORINTIOS 8:9, que dice literalmente: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”
Al leer el texto aislado o sacado de contexto, tendríamos
que darle la razón al pastor, pero si
leemos todo el capítulo nos daremos cuenta que las cosas no son así. En ese texto, el apóstol Pablo está llamando
a la iglesia de Corinto a que ofrenden, que se deshagan de lo que tienen para
ayudar a los más necesitados, así como Jesús por amor a nosotros se hizo pobre
para que nosotros fuésemos enriquecidos. Pero el texto no dice que Jesús se
hizo pobre materialmente, solo dice que “se hizo pobre” y está hablando de
POBREZA ESPIRITUAL.
Eso lo sabemos porque FILIPENSES 2:5-8 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el
cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Jesús, siendo rico en gloria divina, se hizo pobre al
encarnarse y morir en la cruz por amor. Esta pobreza suya nos enriquece
espiritualmente (gracia, salvación, vida eterna), convirtiéndonos en herederos
de la riqueza de su reino. ¿A qué vino Jesús a este mundo? ¿A morir por
nosotros para que fuésemos millonarios? NO, Jesús vino a morir por nosotros
para que fuésemos perdonados. Por eso EFESIOS 1;3 dice:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con
TODA BENDICION ESPIRITUAL en los lugares celestiales en Cristo”. Aquí no dice que Dios nos bendijo con toda bendición material sino con
toda bendición espiritual. ¿Cuál es esa
bendición ESPIRITUAL? Sabiduría, justificación
o perdón de pecados, santificación, y redención, como se describe claramente en 1 de Corintios 1:30.
En MATEO 6:19.21, Jesús dijo: “No os
hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla
ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté
vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
Vea usted que Jesús no dijo que hiciéramos tesoros materiales y temporales
en la tierra, que no podemos llevarnos al morir. Más bien habló de hacer
tesoros eternos en el cielo, como el alcanzar la vida eterna. “Donde esté
vuestro tesoro, allí estará su corazón” dijo Jesús ¿Dónde está el corazón del
pastor en mención? Aquí en la tierra, en
las cosas materiales. ¿De que le sirve a un hombre hacerse millonario,
materialmente hablando, si al morir va al infierno?. El pastor a que nos hemos
referido invita al hombre a poner su mira en las cosas temporales de la tierra
y no en las cosas eternas del cielo. Es
una terrible distorsión del evangelio de Jesucristo, es una atrocidad y un
atropello contra la verdad. Mientras que
el evangelio de Cristo enfatiza su mensaje en que aseguremos una vida espiritual y eterna después de la
muerte, este falso maestros enfatiza su mensaje en asegurar una vida material y
temporal antes de la muerte, restando importancia a la vida después de la
muerte.
Es común escuchar decir a pastores como ese, que el reino material de Dios, en el cual no hay escases sino abundancia, está entre nosotros, aquí y ahora, que Jesús así lo dijo. Como distorsionan las palabras de Jesús. Claro que Jesús dijo que el Reino de Dios estaba entre nosotros, (Lucas 17:21), pero, se refería al reino de Dios en su concepto ESPIRITUAL. De hecho, el apóstol Pablo lo aclara en ROMANOS 14:17 cuando dice lo siguiente: “porque el reino de Dios NO ES COMIDA NI BEBIDA, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. En otras palabras, el Reino de Dios NO SON COSAS MATERIALES, el reino son cosas ESPIRITUALES como JUSTICIA, PAZ Y GOZO en el Espíritu Santo.
Para terminar, veamos lo que dijo Jesús en MATEO 6:25: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de
comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No
es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Y en los verso 31 al 34 dice: “No os afanéis,
pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas;
pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
Busquen el Reino de Dios, o sea, busquen tener riqueza
espiritual y sus necesidades materiales serán suplidas, dijo Jesús. Jesús nunca
dijo que nos haría millonarios.
La palabra de Dios jamás enseña que debemos enriquecernos,
más bien enseña que "estemos CONFORMES CON SUSTENTO Y ABRIGO, porque los que
quieren enriquecerse caen en muchas tentaciones y pueden perderse", (1 de
Timoteo 6:6 al 9).
Voy a decirlo claro y sin tapujos, el evangelio que predica
ese pastor, es una doctrina de demonios, porque rebaja el significado del
sacrificio de Cristo a las cosas materiales. Decir que Cristo se hizo pobre
para que seamos ricos materialmente, es cambiar el propósito de la muerte de
Cristo, y es darle un valor material a la invaluable sangre de Cristo.
Dice la escritura que las aflicciones materiales del tiempo presente no son comparables con la Gloria venidera que habrá de manifestarse en los hijos de Dios, (ROMANOS 8:18). Las pruebas y la pobreza, aunque no nos gusten, son oportunidades que se nos dan para crecer en la fe y glorificar a nuestro Dios, quien tiene cuidado de nosotros.
CONCLUSIÓN: El propósito del sacrificio de Cristo es
perdonar nuestros pecados para que podamos tener VIDA ETERNA después de la
muerte, no para que podamos adquirir cosas materiales. Eso es pisotear la
sangre de Cristo y rebajar el evangelio a las cosas terrenales, quitándole
totalmente su valor. Si naciste rico, perfecto, usa bien tu riqueza y ayuda a
los más necesitados, no te olvides que hay vida después de la muerte y
aumenta tu fe en el Señor. Si no eres rico, no te afanes por serlo, confórmate
con sustento y abrigo y mantente firme en la esperanza de que en día no muy
lejano podrás disfrutar de las riquezas de la Gloria de Cristo.
