lunes, 2 de mayo de 2016

¿CÓMO IDENTIFICAR LOS FALSOS PROFETAS?

Descargar pdf



El costarricense Rony Chaves tiene una Universidad en la cual ofrece cursos para obtener el título de profeta. El hondureño Guillermo Maldonado también ofrece cursos en ese sentido. Otros en diferentes lugares del mundo hacen lo mismo.
Por una cómoda mensualidad de dinero,  en un pequeño periodo de tiempo, cualquier persona puede convertirse en “profeta”. ¿Es bíblica esta práctica? La respuesta es un NO grandotote. Claro que los estudiantes salen de esos cursos con el título de profetas, pero son profetas falsos.

2 Pedro 2:1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2:2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 2:3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

El apóstol Pedro dice que hubo falsos profetas entre el pueblo de Israel, como los hay en la iglesia de Cristo, y atraerán sobre ellos destrucción repentina.  Desdichadamente muchos seguirán sus disoluciones y el camino de la verdad será blasfemado. ¿Por qué cree usted que hay tantas denominaciones religiosas? Por estos falsos profetas, cada uno de ellos dio a luz a una denominación.
Pero es mejor  estar dividido por la verdad, que estar unidos por el error. Estos falsos profetas  hacen mercadería con los creyentes con palabras fingidas, han tomado la piedad como fuente de ganancia (1 Timoteo 6:5) ofreciendo dones espirituales por una suma de dinero. Pero la condenación no se tarda sobre ellos y su perdición no se duerme.

2 Corintios 11:13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 11:14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 11:15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

Estos falsos apóstoles se disfrazan como apóstoles de Cristo y no es maravilla porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Ellos son simpáticos, persuasivos, carismáticos y hasta simpáticos, pero son hipócritas santulones.
Nuestro Señor Jesús nos advirtió al respecto, él dijo “que muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos” (Mateo 24:11).

1 Corintios 12:8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 12:9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 12:10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

La profecía es un don espiritual, y la palabra de Dios nos enseña que los dones espirituales, cualesquiera que sean,  los reparte el Espíritu Santo a cada uno en particular como él quiere, no es algo que se puede aprender o se puede obtener en una falsa escuela profética.
Es Dios el que escoge a las personas para darles un don de acuerdo a su propósito divino, nadie puede decidir que quiere ser profeta y nadie, absolutamente nadie puede vender títulos de profeta, eso es la peor herejía que  se la levantado en los últimos tiempos.

Hechos 8:18-22 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,  diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.  No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;

En este pasaje podemos ver que Simón el mago quiso comprar los dones espirituales, y el apóstol Pedro le dijo que los dones de Dios no se adquieren con dinero.
Si los dones se pudieran adquirir, matriculándose en los falsos cursos que Chaves y Maldonado ofrecen, no necesitaríamos médicos, porque todos podrían, también, adquirir el don de sanidad.
Tampoco se necesitarían institutos de idiomas, porque todos los creyentes podrían adquirir el don de diversos géneros de lenguas o de interpretación de lenguas.
Así como no se puede adquirir el don de sanidad ni el de diversos géneros de lenguas, tampoco se puede adquirir el don de profecía.  Desde el punto de vista humano, esos cursos son una estafa y desde el punto de vista espiritual es una afrenta al Espíritu Santo.
Note usted la siguiente pregunta que le hace Pablo a los corintios: “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?” (1 Corintios 12:29)
La pregunta es muy irónica y la respuesta es no, no todos son apóstoles no todos son profetas y no todos son maestros, es Dios quien escoge a quien le quiere otorgar un don.

1 Corintios 12:15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 12:16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 12:17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 12:18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

El verso 18 del anterior pasaje dice que es Dios el que coloca a los miembros del cuerpo de Cristo y les da dones a cada uno de ellos como él quiere, esa es una labor exclusiva de Dios.
En el cuerpo de Cristo, tal vez yo sea la boca y otro el oído y otro las manos y otro los ojos, o mejor dicho, uno es maestro, otro evangelista y otro profeta, ninguna persona puede ser todo el cuerpo sino que todos los miembros son el cuerpo. Así que no todos son profetas si no los que Dios escoge como tales.

¿EN QUE CONSISTE LA PROFECIA?

Hebreos 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

Podemos resumirlo en pocas palabras: la profecía es Dios hablando a través de los hombres, es  Dios revelándose a los hombres. Ahora, note usted que un periodo de un poco más de 400 años, Dios utilizó únicamente 18 profetas, estos son Noé, Joel, Jonás, Amos, Oseas, Isaías, Miqueas, Nahum, Sofonías, Jeremías, Ezequiel, Abdías, Daniel, Habacuc, Hageo, Zacarías,  Malaquías y Moisés.
Luego habló a través de su hijo Jesucristo. Posteriormente se reveló únicamente a Pablo para que aclarara la doctrina del evangelio de Cristo. Y al apóstol Juan para que escribiera el Apocalipsis.
Durante los siguientes dos mil años no hubo un solo profeta, sin embargo en el siglo 20 comenzaron a proliferar los profetas y en este siglo 21 se comenzaron a multiplicar por miles. Nadie dijo que fueran profetas, ellos se autonombraron profetas y comenzaron a vender títulos de profetas a otros.
Ahora los pastores son profetas, sus esposas también lo son y hasta sus hijos, hay familias completas que supuestamente tienen el don de profecía.
Ccomo dijimos al principio ahora cualquiera puede ser profeta, pero no son profetas de Dios sino profeta falsos que hablan por su propia cuenta.

Jeremías 23:16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. 23:17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros. 23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó? 23:19 He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre la cabeza de los malos. 23:20 No se apartará el furor de Jehová hasta que lo haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazón; en los postreros días lo entenderéis cumplidamente. 23:21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. 23:22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. 23:23 ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? 23:24 ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? 23:25 Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. 23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? 23:27 ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal? 23:28 El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.

Hoy en día ocurre como en los tiempos de Jeremías, cuando el pueblo judío pensaba, engañado por los falsos profetas de entonces, que iban a prosperar como en los días de Salomón, cuando en realidad, lo que se avecinaba era la inmediata destrucción de Jerusalén, y la deportación de muchos a Babilonia. “No los escuchen”, dice el Señor.


Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?  23:30 Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. 23:31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 23:32 He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.

Mientras hoy en día se predica incesantemente desde tantos púlpitos que es la hora en la que el creyente ha de recibir la abundancia material de las naciones, y a disfrutar de su herencia aquí y ahora, esto mismo ya ocurría en tiempos de Jeremías con aquellos falsos profetas denunciados por la misma Palabra de Dios. Hacen que el creyente se olvide de Dios con sus falsos sueños.
Estos falsos profetas de la actualidad, incitan al pueblo de Dios a ser ya  y de facto reyes; y reyes que posean las riquezas de este mundo. Tal y como sucedió con los falsos profetas en los tiempos de Jeremías sucede ahora.
¿Cómo sabemos que sus profecías son falsas?  Porque son siempre positivas: “Yo profetizo que tendrás un gran ministerio”, “yo profetizo que el Señor bendecirá esta nación este año como nunca”, “yo profetizo que debes casarte con fulana y fulana te hará muy feliz”.
Ese tipo de profecías que endulzan sus lenguas son profecías falsas, no vienen de Dios y con sus mentiras y lisonjas hacen errar al creyente.
 “¿No es mi palabra como fuego, como martillo que quebranta la piedra? (v29). Lo que Dios quiere decir es que sus palabras son una advertencia para el arrepentimiento.
La profecía siempre fue para prevenir al pueblo que se arrepintiera de su maldad, que se arrepintiera de su idolatría y se volviera al único Dios verdadero, para que no fuera castigado.
Las verdaderas profecías han revelado y siguen revelando lo que pasaría con el pueblo de Israel y lógicamente con toda la humanidad incrédula.
Prácticamente, todo el mensaje de los falsos profetas radica en la dirección del materialismo y la búsqueda del poder y del dinero. Es simple codicia, y entre otras cosas, un escándalo para los oídos de cualquiera. Han llegado a ser piedra de tropiezo para muchos, y excusa para que se rechace el Evangelio por parte de muchos.
La última profecía de Dios se encuentra en el Apocalipsis, y en ella Dios revela todo el castigo que vendrá sobre aquellos que rechacen a nuestro Señor  Jesús, pero también habla de una esperanza para el que crea en él, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10).
¿Qué es el espíritu de la profecía? Para poderlo entender y a manera de ilustración, hablemos de las leyes de cualquier país. Éstas  poseen una letra, que es lo que está escrito en ellas y un espíritu, que es la intención, motivación o propósito de las leyes.
De la misma forma, la palabra de Dios tiene una letra y hay un espíritu detrás de la letra, ese espíritu es la intención o el propósito de la profecía que es a la vez el propósito de Dios.

Romanos 10:4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

En este versículo, se nos dice que el fin de la ley, es llevarnos a Cristo para ser justificados al creer en él. En otras palabras que el espíritu o propósito de la ley es llevarnos a Cristo para ser justificados.
Dios dio la ley, para que el hombre se diera cuenta de lo pecador que era, se diera cuenta que estaba condenado, así que necesita a Cristo, para obtener su perdón.
Ese es el espíritu de la ley y ese es el mismo espíritu de la profecía.  El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” o “el espíritu de la profecía es el testimonio de Jesús”. 
La profecía es para que testimoniemos de Jesús, es para llevar a los incrédulos a Jesús, no tiene ningún otro fin.
Ese es el espíritu de todas las profecías, tanto del antiguo como del nuevo Testamento. Por ejemplo, si en el Viejo Testamento, usted lee la profecía de las 70 semanas de Daniel (Daniel 9:24-27),  se dará cuenta que termina hablando del Mesías y del reino de Dios. El espíritu de esta profecía es llevarnos a Cristo.
De igual manera, si lees las profecías del libro del Apocalipsis, en el Nuevo Testamento,  te darás cuenta que terminan hablando del reino de Cristo y de quienes reinarán y quienes no reinarán con él. El espíritu de esta profecía es llevarnos a Cristo.
El espíritu de toda profecía es el testimonio de Cristo, sin embargo, su espíritu ha sido pervertido. Ahora profetizan acerca del futuro de las personas, de lo que Dios tiene para ellos y hasta con quien se casarán. Esas profecías no vienen de Dios, porque ese no es el espíritu de la profecía. Son lenguas que endulzan con mentiras, ha dicho el Señor.
¿Entonces qué es lo que deben profetizar los profetas actuales? Por ejemplo, un creyente anda por el camino errado, o quizás tiene algún pecado oculto que lo está desviando de Jesús, entonces Dios le revelará el secreto al profeta para que hable con esa persona y ésta se salve.
En otro sentido no hay nada que profetizar, porque todo ha sido revelado.
Los pastores que se han autodenominado profetas deben pedirle perdón a Dios y dedicarse a enseñar la verdad y no sus mentiras.

¿CÓMO IDENTIFICAR LOS FALSOS PROFETAS?

En primer lugar, cuando profetizan lisonjas y endulzan a los demás como en el tiempo de Jeremías. La profecía ha sido y será siempre una advertencia de destrucción y muerte, acompañada de una esperanza, para el creyente obediente. Usted no encontrará una sola profecía en la Biblia que hable de esperanzas sin hablar primero de destrucción.
La segunda pista para identificar un profeta falso, es la fuente de su enseñanza. Si profetizan cosas que contradicen la palabra de Dios o no se encuentran en la palabra de Dios, son profetas falsos.

Isaías 8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

El profeta tiene que apegarse a la palabra de Dios y dar testimonio de Jesús. Si no es así, son profetas falsos a los que no les ha amanecido.
Por ejemplo, cuando yo estuve en Asambleas de Dios o en el Ministerio de Jimmy Swaggard, me enseñaron que para una persona fuera salva, lo que tenía que hacer era únicamente confesar públicamente que Jesús era el Señor.
A toda iglesia que asistía escuchaba la misma enseñanza, pero escrudiñando las escrituras, podemos ver que para ser salvo, no solamente se necesita creer y confesar a Jesús (Romanos 10:9), sino que hay que bautizarse (Marcos 16:16), porque para ser salvos y andar en vida nueva tenemos que ser sepultados con Cristo en el bautismo (Romanos 6:4) con el fin de deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa (Colosenses 2:11-12) y que de esa manera se nos perdonen los pecados (Hechos 2:38) o mejor dicho se haga efectivo el perdón que Jesús otorgó en la cruz hace más de dos mil años.
Y debe quedarnos claro, que andar en nueva vida significa que en el bautismo adquirimos el compromiso de corazón de dejar de vivir para nosotros mismos, y empezar a vivir para aquel que murió por todos nosotros (2 Corintios 5:15)
Yo me preguntaba, por qué enseñan que el bautismo no es necesario, si la palabra de Dios es tan clara. Entonces un amigo me consiguió una entrevista con uno de los grandes líderes de la Alianza Evangélica de este país. Cuándo le hice la pregunta, me dijo que no tenía base bíblica para contradecir lo del bautismo, pero, que Dios le había revelado a uno de los grandes profetas de la Alianza Evangélica, que el bautismo ya no era necesario para la salvación.
Este señor nos reveló de donde había salido la media verdad que la Alianza Evangélica enseña en cuanto a la salvación, el origen era de un profeta de la misma Alianza, lógicamente un profeta falso, porque esa profecía contradice totalmente la palabra de Dios. A este profeta no le había amanecido ni le ha amanecido a ninguno de los pastores de esta Alianza Evangélica.

2 Timoteo 3:13 Mas los malos hombres y los engañadores,  irán de mal en peor,   engañando y siendo engañados.

La palabra de Dios no se equivoca nunca. Ella dice que los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Ellos son engañados, no estudian, no investigan el origen de sus malas enseñanzas y de engañados pasan a engañadores. Allí va la mentira de pastor en pastor, de generación en generación.
     
1 Timoteo  6:3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 6:4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 6:5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

A la ley y el testimonio, si un profeta habla acerca de algo que no está escrito en la palabra de Dios, o algo que no es el testimonio de Jesús, no le ha amanecido.
Si un profeta no se conforma a las palabras de Jesús, no le ha amanecido,  no es un profeta de Dios, es un corrupto de entendimiento, un privado de la verdad que toma el evangelio como fuente de ganancia.  23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?
, es lo que Dios nos ordena.

Juan 15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

El que no permanece en las palabras de Jesús será echado al fuego porque no ha sido fiel a su testimonio.

Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

No todo el que habla en nombre del Señor es del Señor. No todo el que profetiza en el nombre del Señor, es enviado por el Señor ni su profecía es verdadera.
La voluntad de Dios es que el espíritu de la profecía sea el testimonio de Jesús, lo que significa conformarse a las palabras de Jesús, esa es su voluntad, no hay otra.
Nadie puede profetizar lo que se le ocurra, esas profecías no vienen de Dios, son ocasionadas por la vanidad de la mente. Esos profetas, son hombres vanidosos que deliran acerca de cuestiones que desconocen.

1 Corintios 4:6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.

Nadie puede pensar más allá de lo que está escrito y menos enseñar eso que piensa como una profecía, porque ya todo está revelado, ya todo está escrito, tómalo muy en cuenta e identifica a esos falsos profetas que andan por allí.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario