viernes, 6 de mayo de 2016

IGLESIA O RELIGION


Descargar pdf



En el libro del Apocalipsis se mencionan dos mujeres, una de ellas  es la gran ramera, a la cual también se le conoce como  Babilonia la grande”.  La otra mujer es la desposada, y también es conocida como  la ciudad Santa de Jerusalén”. Al final de los tiempos la primera será quemada con fuego (Apocalipsis 18:16-18), mientras que la segunda será cubierta de la gloria de Dios (Apocalipsis 21:10-11).  Dos mujeres, dos ciudades, dos finales totalmente distintos ¿Quiénes son o que simbolizan esas mujeres?

LA GRAN RAMERA

Apocalipsis 17:4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación;

Podemos ver que la ramera viste de color púrpura y escarlata, colores que usaban los césares romanos en su vestimenta, lo que simboliza a los reyes. Recordemos que los romanos, en son de burla, le pusieron un manto púrpura a Jesús antes de crucificarlo, porque Jesús decía ser el Rey de los Judíos (Juan 19:2, Marcos 15:7). Además, la mujer tiene un cáliz de oro en su mano, en alusión a la copa o cáliz que Jesús usó para sellar el nuevo pacto. Ambas cosas, la vestidura púrpura y el cáliz nos dicen de manera inequívoca, que se trata de “una religión” que dice ocupar el lugar de Jesús o aparenta representar a Jesús  en la tierra.
Lo malo es que el cáliz no contiene la preciosa sangre de Jesús, sino que está lleno de “abominaciones y de inmundicias”. Lo que es abominable o inmundo es aquello que no es puro sino que está mezclado o falsificado. Esas abominaciones e inmundicias son la idolatrías y engaños de la religión; lo sabemos porque dice que la fuente de ellas es su fornicación espiritual.

Apocalipsis 17:5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

La ramera tiene escrito un nombre en la frente que dice: “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”.  Tanto en Isaías 1:21, como en Ezequiel 23:37, o en todo el capítulo 16 de Ezequiel, además de otros pasajes de la Biblia, se usan las palabras fornicación y de adulterio, para referirse a la idolatría y a la traición al único Dios verdadero. Esto quiere decir que la mujer dice amar al único Dios verdadero, se etiqueta con el título de “cristiana”,  pero tiene otros dioses. Si la mujer no proclamase que ama al único Dios verdadero, que n o es cristiana, no  sería traidora sino opositora a Dios y a Cristo. El hecho de que Dios la llame ramera es porque la mujer dice amarlo, dice amar a su hijo pero los traiciona.
La mujer tiene varios amores espirituales y no solamente uno. Dios le ha dicho “no tendrás otros dioses delante de mí, ni te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, no te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 20:3-4); pero esa mujer pasa por alto ese mandamiento y tiene otros dioses a los cuales les hace imágenes, se inclina ante ellas y les da honra. Es una gran ramera porque son muchos los dioses con los cuales traiciona al único Dios verdadero.
Pero no solamente es una gran ramera, sino que además es la madre de las rameras, porque de ella han surgido otras denominaciones cristianas que también adulteran el evangelio de Cristo (Gálatas 1:7).


Se dice que su nombre es un misterio y el misterio es que la ramera tiene el nombre de Babilonia en la frente, no porque sea la ciudad de Babilonia cuyas ruinas se encuentran en Irak,  sino porque es una religión que simboliza lo que la Babilonia o Babel antigua fue, en sentido espiritual:

Génesis 11:3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 11:4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 11:5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

Note usted que los habitantes de Babel construyeron la torre para llegar al cielo, usando los ladrillos que ellos mismos hicieron. Mientras que la piedra es obra de Dios, el ladrillo es obra de los hombres.
La intención de los que idearon la construcción de la torre de Babel, era llegar al cielo y “hacerse un nombre” por esa hazaña. Eso es lo que enseñan las religiones, que debes dar testimonio de tu comportamiento, que debes obtener el cielo por tus méritos. Mientras que la palabra de Dios enseña que nadie puede alcanzar el cielo por sus méritos, sino todo lo contrario.

Romanos 9:31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 9:32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo.
La escritura nos revela que Israel no alcanzó la justicia, porque iban tras esa justicia por sus obras o méritos y tropezaron con la piedra de tropiezo que es Cristo. ¿Por qué una piedra de tropiezo? Porque solamente a través de la fe en él es que podemos ser justificados, no por otra cosa.

Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

La justicia la alcanzamos por gracia y la gracia es un regalo de Dios. No es algo que podemos lograr ni comprar. No es  por obras  para que nadie se gloríe.
Dios no quiere que nadie se haga un nombre, y acabará con todo aquel que quiera hacerse  un nombre, porque ese es el principio babilónico.
Las religiones como los testigos de Jehová, el Budaísmo o el Islamismo, como muchas otras, se especializan en glorificar a las personas, se especializan en hacer nombres, por eso es que existe la adoración para Buda, para Mahoma y para tantos otros.
El catolicismo romano va más allá, esa religión le da gloria al hombre por sus obras y una vez muertos los convierte en santos a los que hay que venerar, ese es el principio babilónico.
Además, el catolicismo presenta a su “papa” como el vicario de Cristo y las personas se mueren por tocarlo, como si en realidad fuera un dios.
Otras denominaciones evangélicas no se quedan atrás. Ellas presentan en sus púlpitos a personas inmaculadas, con los títulos de “apóstoles”, títulos que según ellos, “se los ganaron por sus obras”. Todos ellos libres de pecado, a los que hay que sujetarse e imitar.
Babel, palabra de la cual se deriva Babilonia, significa confusión, pues fue allí donde Dios confundió las lenguas. Esta ciudad tiene una historia descifrada en miles de tablillas cuneiformes. En dichos materiales que fueron encontrados y analizados por expertos, se dice que Semiramis, la mujer de Nimrod (el primer rey de la tierra), era sacerdotisa de la religión mistérica, llena de arcanos y secretos religiosos o sagrados que formaban parte del culto a los dioses paganos. Según la leyenda, ella concibió milagrosamente y dio a luz a Tammuz, al que tuvieron por salvador en Babilonia, un mesías falso. Fue así como surgieron las estatuas o imágenes de Semiramis con su hijo Tammuz en sus brazos. Según esa leyenda Tammuz fue  muerto y resucitado, una historia falsa de  un falso mesías. Así como Tammus es el mesías, Semiramis era la reina del cielo.
En Ezequiel 8:14 se pone de manifiesto la molestia de Dios porque las mujeres alababan a Tammus y en Jeremías 44:17 y 19:25 porque adoraban a la falsa reina del cielo.

Apocalipsis 7:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas;

La ramera que va a ser sentenciada y quemada, está sentada sobre muchas aguas (Apocalipsis 17:1) y las aguas representan pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas (Apocalipsis 17:15), lo que nos indica que esta religión no es lugareña, sino que es una religión mundial.
Y no es la religión musulmana, no es  la religión judía, no es  la religión budista ni ninguna otra religión pagana, porque usa el manto de Cristo y esto la identifica como cristiana.
Esta religión es babilónica, no solamente porque enseña a que el hombre se salve por méritos propios, sino porque también enseña a adorar otros dioses además del dios verdadero, es una religión de confusión.

Apocalipsis 17:2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación

Todos los reyes de la tierra y sus moradores se han embriagado con el vino de su fornicación, en otras palabras han bebido sus enseñanzas y las han hecho propias. Casi no existe un lugar en el mundo en donde la religión no haya llevado sus falsas enseñanzas.

LA DESPOSADA

Apocalipsis 21:9 dice: Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 21:10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios

La desposada no es ninguna religión, la desposada es la iglesia de Cristo, es la esposa del Cordero. Apocalipsis 21:9 dice: Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 21:10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios

 Jesús no edificó ninguna religión. Jesús edificó su iglesia (Mateo 16:18) la cual está compuesta por todos los hombres de la tierra que creen en Cristo y se Bautizan (Marcos 16:16, Hechos 2:38).
Cuando  el apóstol Pedro  predicó por primera vez, ese día creyeron y se bautizaron  como tres mil   personas. Todas ellas fueron añadidas a la iglesia (Hechos 2:41).
Desdichadamente, millones de creyentes en el mundo, confunden la religión con la iglesia de Cristo e incluso confunden la iglesia con un templo o edificio religioso. Creen que la religión y la iglesia son lo mismo, pero la religión nunca será iglesia ni la iglesia será nunca religión.
Mientras que la religión es adúltera, abominable  y pecadora, la iglesia es santa, gloriosa, no tiene mancha ni arruga ni cosa semejante (Efesios 5:27).
Yo en lo personal, he sido criticado fuertemente porque he manifestado públicamente, que no soy de ninguna religión o denominación religiosa, y se supone según los malentendidos, que debo pertenecer a alguna denominación.
Yo soy cristiano y pertenezco a la iglesia de Cristo, no tengo ni debo pertenecer a ninguna denominación o religión. Usted tampoco debe hacerlo, porque toda religión o denominación religiosa tiene una mezcla de la palabra de Dios con la palabra del hombre. En muchas de ellas inclusive, prevalece la palabra del hombre sobre la palabra de Dios.
Lo que divide a una denominación de otra, es el pensamiento humano que hay en ellas. Si todas las denominaciones eliminaran lo que viene del hombre y se apegaran a la palabra de Dios, entonces no habría ninguna diferencia entre ellas.
Mis críticos no entienden que las religiones y las denominaciones religiosas, son paralelas a la iglesia y nunca se juntan. Son dos mujeres diferentes y no puedes estar casado con las dos. Si amas a una no puedes amar a la otra. Yo pertenezco a la iglesia y por lo tanto no puedo pertenecer a la religión. En la iglesia no hay lugar para la religión.
Apocalipsis 21 dice que la desposada desciende del cielo porque tiene su origen en el cielo. La iglesia tiene su origen en Cristo. La iglesia es celestial.
La religión, sea la que sea, tiene su origen en el hombre. Apocalipsis 17 nos deja claro que el origen de la ramera no es el cielo sino la tierra. Juan fue llevado al desierto para ver a la ramera porque ella vive sobre una tierra infértil, que  no produce vida.
La desposada es espiritual, es celestial, mientras que la ramera es terrenal y completamente humana. La ramera está construida sobre la ladrillos, mientras que la desposada está construida sobre piedra y esa piedra es Cristo mismo (Efesios 2:20).
La religión católica sigue las enseñanzas de los papas y fue fundada por Constantino. La religión musulmana las enseñanzas de Mahoma. Los mormones siguen las enseñanzas de Joseph Smith. La religión budista sigue las enseñanzas de Buda. Las denominaciones evangélicas siguen las enseñanzas de  cada uno de sus  fundadores, todos ellos hombres, todos ellos ladrillos.
En cambio, la iglesia de Cristo sigue las enseñanzas del Señor Jesús. Buda no resucitó, Joseph Smith tampoco, Mahoma tampoco, ningún papa ni ningún evangelista que haya fundado una denominación ha resucitado. El único que ha resucitado de entre los muertos es nuestro Señor Jesús, la piedra viva.
Para ser de parte de cualquier religión no necesitas ningún requisito especial. Solamente creer en las enseñanzas de sus fundadores. Cualquiera puede ser católico, evangélico, budista o mormón.
Pero, para poder ser parte de la iglesia de Cristo, no solamente debes creer en el evangelio de Cristo, sino que debes renunciar a tu vida y ser sepultado con Cristo, (Romanos 6:3.5).   Debes renunciar a tu morada terrenal para obtener una morada celestial. Debes darle muerte a tu hombre natural y tener un nacimiento espiritual (Juan 3:3-5) a través del bautismo en agua (Hechos 2:38).
Cuanto te haces católico, evangélico o musulmán, nada cambia en ti, no hay milagro alguno, tus pecados no son perdonados. Sigues siendo la misma criatura terrenal.
Pero cuando crees en el evangelio de Cristo y te bautizas (Marcos 16:16), pasas a formar parte no solamente de la iglesia de Cristo, sino del cuerpo de Cristo (Efesios 4:12). Pasas a ser una sola carne con Cristo (Efesios 5:31-32). Te conviertes en una nueva criatura (2 Corintios 5:17), ya no terrenal sino celestial. Te conviertes en un hijo de Dios;  tus pecados pasados y futuros son perdonados y el Espíritu Santo viene a morar a tu espíritu (Hechos 2:38) para cambiar tu vida totalmente; eso sí es un milagro.
           
Apocalipsis 18:7 Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; 18:8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

En el libro de Apocalipsis se nos revela el corazón de la religión. Ella no se siente viuda y no ve llanto. No tiene un esposo que se haya sacrificado y muerto por ella. Ella cree que se ganó su salvación. No le debe nada a nadie y usa los recursos que obtiene a través de sus mentiras para sus deleites.
Las religiones han obtenido riquezas y no los comparten con los más necesitados. Por el contrario, explotan a los fieles con la mentira de  los pactos económicos con Dios” y “del diezmo” para enriquecerse más.

LA ORDEN DIVINA

Apocalipsis 18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; 18:5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

La palabra de Dios nos ordena salir de la gran ramera o de sus hijas, para que no seamos parte de sus pecados ni recibamos parte de su castigo, no es algo opcional, es una orden.
Si quieres salvarte, debes despojarte de todo fanatismo religioso, debes despojarte de todo prejuicio religioso e iniciar una nueva vida fuera de la religión.
Los creyentes deben aprender, desde las profundidades de su espíritu, a separarse de la Babilonia a la cual pertenecen y a juzgar todas sus acciones. Si hacen eso, no serán condenados juntamente con ella.
Babilonia empezó con la torre de Babel y día tras día, se engrandece. Pero al final Dios la juzgará y será quemada. Si te quedas en ella, lo que te espera es el lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 20:14-15).
Si sales de ella y te fundamentas exclusivamente en la palabra de Dios, entonces serás glorificado con la desposada y morarás y vivirás con Dios (Apocalipsis 21:2-3).
No hay término medio, Jesús vomita los tibios. O eres parte de la gran ramera o eres parte de la desposada. ¿Iglesia o religión? En tus manos está tu destino, tú decides.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario