El séptimo
ángel tocará la trompeta, “y habrá
grandes voces en el cielo, que dirán: Los reinos del mundo han venido a ser de
nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Y los
veinticuatro ancianos que estarán sentados delante de Dios en sus tronos, se
postrarán sobre sus rostros, y adorarán a Dios, diciendo: Te damos gracias,
Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has
tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airarán las naciones, y la ira de Dios
vendrá, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos
los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los
grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios se
abrirá en el cielo, y el arca de su pacto se verá en el templo. Y habrá
relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo” (Apocalipsis 11:15.19).
Al tocar la sétima
trompeta, Dios anuncia el reino milenario de Cristo, anuncia que ha llegado el
tiempo de juzgar a “los muertos en Cristo”, no para castigarlos, sino para
darles galardones. Éstos serán resucitados y llevados al cielo con ese fin. Ha
llegado el momento de dar galardón a los que temen a Dios y de destruir a los
demás.
Muchas personas dicen que el arrebato de la iglesia se dará antes del inicio de la semana 70 de Daniel, pero el apóstol Pablo nos dice, de manera clara que el arrebato se llevará a cabo A LA FINAL TROMPETA (sétima), ni antes ni después, tal y como lo dijimos. Al tocar la sétima trompeta, los creyentes serán arrebatados y salvos de la ira de Dios (1 Corintios 15:51, 1 Tesalonicenses 4:16-17). Los cuerpos de los “muertos en Cristo” resucitarán con un cuerpo inmortal. Y los vivos que “están en Cristo” también recibirán un cuerpo inmortal y todos juntos serán arrebatados hacia las nubes, donde el Señor Jesucristo los espera. Allí se reunirán y estarán siempre con El. Te pregunto: “¿Estás en Cristo? Asegurarte de estarlo porque de no ser así, no serás arrebatado y tendrás que pasar la gran tribulación, con la opción de ser sellado por el anticristo, lo que te quitaría la salvación, o ser decapitado por negarte a ser sellado.
Podemos resumir entonces, que el día del arrebato, los que estén en Cristo, vivos o muertos serán arrebatados. Los cuerpos de los muertos que “no están en Cristo” continuarán en las tumbas. Los vivos que “no estén en Cristo”, continuarán en la tierra y tendrán que vivir la gran tribulación, con el derrame de las siete copas de la ira.
Que nadie los engañe dice Pablo, el arrebato no sucederá sin que antes venga la APOSTASÍA y se manifieste el HOMBRE DE PECADO, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses 2:1-3) o sea el anticristo. Esa es la señal, el rapto no puede suceder hoy o mañana, sino cuando se manifieste el jinete del caballo blanco. Una vez que este señor aparezca públicamente y se confirme la paz con Israel, se activarán los sellos, luego se tocarán las trompetas y los salvos se irán al sonido de la sétima trompeta.
En el momento en que el Anticristo asuma el poder, a la mitad de la de los siete años de la semana 70, en ese momento, los que estemos en Cristo estaremos partiendo hacia las nubes en el viaje maravilloso del rapto y los dos testigos estarán llegando a la tierra; no sucederá antes sino hasta en ese momento. Después del arrebato, los que se queden, estarán sorprendidos, maravillados de la desaparición de millones de personas y creerán que fueron raptados por extraterrestres. Millones de personas, incluyendo a todos los niños, desaparecerán sin aviso alguno. Se sucederán miles de accidentes en todo el mundo en un mismo instante, cuando los aviones se queden sin pilotos y los vehículos sin conductores. Pero, los que se queden y sobrevivan, no solo se maravillarán, sino que dará inicio para ellos una experiencia de dolor, terror y muerte inimaginables.
13.- LA MUJER Y EL DRAGÓN:
Al llegar a este
punto se nos dice que “aparecerá en el
cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus
pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta,
clamará con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También
aparecerá otra señal en el cielo, un gran dragón escarlata, que tiene siete
cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastra la
tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojará sobre la tierra. Y el
dragón se parará frente a la mujer que estará para dar a luz, a fin de devorar
a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dará a luz un hijo varón, que regirá
con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo será arrebatado para Dios y
para su trono. Y la mujer huirá al desierto, donde tendrá lugar preparado por
Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días. Después habrá
una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharán contra el dragón; y
lucharán el dragón y sus ángeles; pero no prevalecerán, ni se hallará ya lugar
para ellos en el cielo. Y será lanzado fuera el gran dragón, la serpiente
antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; será
arrojado a la tierra, y sus ángeles arrojados con él” (Apocalipsis 12:1-9).
Vea usted que se nos presenta una escena maravillosa. Es la HISTORIA DE LA IGLESIA DE CRISTO. Aparece una mujer que está a punto de dar a luz un hijo varón, y un dragón que está esperando a que el niño nazca para devorarlo.
EL HIJO por nacer es JESÚS, porque se nos dice, que "ha de guiar a todas las naciones con vara de hierro” (Salmo 2:6-9).
Se nos dice
claramente que El DRAGON es SATANÁS, la serpiente antigua, que utilizó a Herodes, para matar a todos los
niños menores de dos años y aniquilar así a Jesús, pero no logró su
cometido.
El relato continúa
diciendo, que el “hijo fue arrebatado
para Dios y para su trono” con el propósito de escapar del dragón. Sin
embargo, la ascensión de Cristo no se produjo con ese propósito, ni en ese
momento, además, Juan está describiendo un acto
futuro. Por lo tanto, el hijo ya no
es Cristo, sino EL CUERPO DE CRISTO que es LA IGLESIA (Efesios 1:22-23),
la cual será arrebatada y se identifica con Cristo mismo (Hechos 9:3-5).
Lo que se nos
presenta es el nacimiento de Jesús y luego se nos lleva al futuro y se nos
presenta el arrebato del cuerpo de Cristo que es la iglesia.
Se dice que la
mujer que dio a luz huyó al desierto. ¿Quién es esta mujer? Algunos afirman,
que es la virgen María ya que fue ella quien dio a luz a Jesús; pero el
problema de esa teoría es que María "nunca
huyó al desierto ni vivió allí 1.260 días”. Además estos 1.260 días se
refieren también a un acto futuro, a
los tres años y medio de gobierno del anticristo.
Otros afirman que
la mujer simboliza a la iglesia, pero es imposible que esta mujer represente a
la iglesia porque la iglesia no dio origen a Jesús sino que Jesús dio origen a
la iglesia. Además, vimos que la iglesia es el hijo arrebatado. Podemos afirmar
sin temor a equivocarnos que LA MUJER
simboliza al pueblo de ISRAEL, ya
que Jesús nació en Israel y las 12
estrellas son las doce tribus que dieron origen a esta nación. Es Israel la
que deberá huir al desierto durante tres años y medio del gobierno del anticristo
por causa de la persecución que será objeto.
Entonces “Juan oyó una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:10-12).
Se nos dice que Satanás será expulsado del cielo y pensamos que eso ya sucedió, que Satanás fue expulsado hace miles de años. Y es cierto, pero a Satanás aún se le permite la entrada al cielo (Job 1:6). Pero, una vez arrebatada la iglesia, es ésta la que expulsará a Satanás del cielo de manera definitiva y ya nunca más se le permitirá la entrada. Los vencedores de la iglesia harán que Satanás sea expulsado. Ellos le vencerán: 1) al aceptar la sangre de Jesús para el perdón de sus pecados, 2) al dar testimonio, lo que significa que llevarán el evangelio a los demás, y 3) porque menospreciaron sus vidas hasta el día de su muerte, para vivirla para Cristo (2 Corintios 5:15).
.“Las estrellas” que el dragón arrastra con su cola, son los ángeles que apoyaron a Satanás en su rebelión y que fueron expulsados con él.
“Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Apocalipsis 12:13-14).
Al ser arrojado a
la tierra, Satanás querrá eliminar a la mujer, a lo que queda de Israel. Se nos dice
que a la mujer se le darán “alas de águila”. Esa es, precisamente, la
misma frase que usó Dios cuando sacó de la esclavitud a Israel (Éxodo 19:4), lo que indica que lo hará
nuevamente de manera milagrosa y nadie podrá impedirlo.
CONTINÚE CON "LAS DOS BESTIAS DEL APOCALIPSIS"


