jueves, 17 de marzo de 2016

LA CENA DEL SEÑOR Y LAS RIQUEZAS

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Hace un tiempo recibí un correo electrónico del “apóstol” Guillermo Maldonado, en el cual nos invita a que participemos de la Cena del Señor con el propósito de enriquecernos. Según este señor, entre más veces participemos, de la Cena del Señor, más ricos seremos, por lo menos eso es lo que yo entiendo del mensaje.

El correo dice literalmente: “Hola, la pobreza tiene raíz, por eso muchas personas regresan a la pobreza, porque la raíz todavía está en ellos. Pero hoy quiero que sea libre de la pobreza y que camine en revelación. Reciba revelación hoy: Jesús llevó su pobreza y su enfermedad en la cruz para que allí donde usted está, pueda ser saludable y próspero. Cuando Jesús fue crucificado, tomó a la iglesia y la sacó del mundo de la pobreza. La Pascua sólo viene una vez al año, pero la mesa del Señor no, porque Él dice, “Haced esto todas las veces…” Podemos ir a la mesa del Señor cuantas veces queramos, no sólo una vez al año; hágalo en memoria de Él. Recuerde la primera, recuerde la postrera y recuerde la revelación de la mesa del Señor. Recuerde que Jesús tomó nuestra enfermedad en Su cuerpo, pero también recuerde que llevó la corona de espinas por nosotros y con ella llevó nuestra pobreza. Cada vez que tomamos la comunión, ejercemos poder para obtener riqueza. Comparta este mensaje con todos sus amigos, familiares y en Facebook. Bendiciones, Apóstol Guillermo Maldonado Ministerio Internacional El Rey Jesús

Maldonado nos pide compartir ese mensaje en las redes sociales. Yo lo voy a compartir, pero haciendo las aclaraciones del  caso y diciendo de antemano que esta enseñanza es una de las más grandes apostasías jamás contadas.

EL PROPÓSITO DE LA CENA

1 Corintios 11:23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 11:25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 11:26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

El Señor Jesús nos mandó a participar de la Cena del Señor, la mayor cantidad de veces posible, pero nunca con el propósito de enriquecernos, sino para  para anunciar su muerte redentora y su segunda venida.
Al participar en la cena del Señor, confesamos que Jesús es el Señor y que Dios lo levantó de entre los muertos (Romanos 10:9) porque Jesús no solamente murió, sino que también resucitó. Cuando anunciamos su muerte, también anunciamos que él vendrá porque él resucitó. En otras palabras, el propósito de la Cena del Señor es para testimoniar de Cristo.

ES UN DESFILE TRIUNFAL

2 Corintios 2:14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 2:15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 2:16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?

El verbo “llevar” que se usa en el contexto de este pasaje de la Biblia, significa “conducir a un hombre cautivo en un desfile triunfal”. Pablo fue un soldado romano y como tal se puso de ejemplo. Luego de una conquista, los enemigos de Roma eran trasladados cautivos y exhibidos en un desfile triunfal. Unos eran ejecutados y a otros se les perdonaba la vida. Para los que eran ejecutados, el olor del incienso era “un olor de muerte para muerte”; para los que eran perdonados, era “un olor de vida para vida”.
Para el apóstol Pablo, llevar el evangelio adonde sea, es participar de un desfile, celebrando el triunfo de Cristo. En ese desfile, se deja un olor grato para los que creen y un olor de muerte para los que no creen.

Colosenses 2:15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Mientras que en el ámbito natural, los seres humanos veían a Jesús caminar “derrotado” hacia la cruz para morir crucificado; en el ámbito  espiritual sucedía todo lo contrario, en ese ámbito los principados, las potestades, los gobernadores de las tinieblas de este siglo, las huestes espirituales de maldad (Efesios 6:12), veían a Jesús como un “triunfador” que los derrotaba y los exhibía públicamente en aquel desfile triunfal hacia la cruz.
En esa cruz, nuestro Señor Jesús condenaría al pecado en la carne (Romanos 8:2) y destruiría por medio de su muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hebreos 2:14).
Para los que no creyeron en Jesús,  aquel desfile hacia la cruz, fue un desfile para muerte, pero, para los que creyeron, fue un desfile para vida.
Entonces, donde sea que llevemos el mensaje de salvación, estamos participando en ese desfile triunfante de Cristo. Y al final, hacemos una cena en honor al Señor, y en ella levantamos la copa de la victoria.

2 Corintios 2:17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

En este versículo, laa expresión “medran falsificando” alude a los que venden un producto falso haciéndolo pasar por auténtico. Muchos participaban de esta clase de venta y adulteran la palabra de Dios, enseñando a cambio una mentira disfrazada de verdad, tal y como lo hace el falso apóstol Maldonado.
Muy pocos son los que hablan con sinceridad de Cristo. En las iglesias están vendiendo un evangelio falso y millones de personas lo compran. Para esas personas, el olor del desfile es un olor de muerte.
Cuando Maldonado manda a las personas a participar de la cena del Señor, con el propósito de que adquieran el poder de la riqueza, los está mandando a participar en un desfile para muerte. Veamos por qué:

PARTICIPAR INDIGNAMENTE

1 Corintios 11:27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 11:28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.11:29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 11:30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

El apóstol Pablo dice que los que participan indignamente de la cena del Señor, serán culpados de la muerte del Señor y pueden morir. Muchos ya habían muerto en los inicios de la iglesia primitiva. Si el motivo de participar en la Cena es para recordar el sacrificio de Cristo y testificar de él, el motivo es correcto, la persona es considerada digna y no tiene por qué morir. Pero, si los motivos son equivocados, los participantes son considerados indignos y pueden morir. Por tanto, pruébese cada uno así mismo dice Pablo. En otras palabras, examine las razones por las cuales usted participa de la cena del Señor.

Corintios 11:21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 11:22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

En la época de Pablo, muchas personas participaban en la cena del Señor con el único propósito de saciar su hambre y su deseo de embriagarse. Se congregaban para lo peor, dice el apóstol, porque sus motivos estaban equivocados. Además unos llevaban mucha comida y bebida, avergonzando a los que no podían llevar nada. Pablo habla claramente y dice que ese no es el propósito de la  Cena, que eso es menospreciar la iglesia de Dios y a Cristo mismo.

Efesios 1:19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 1:20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 1:21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Jesús murió para que nosotros tengamos vida eterna, ese es el único motivo por el cual debemos participar en la cena del Señor. Debemos celebrar esa victoria en un desfile triunfal ante las huestes espirituales de maldad.
Al alzar la copa y partir el pan, recordamos la victoria de Cristo sobre Satanás y sus ángeles. Al participar de la cena del Señor, les recordamos a Satanás y a sus ángeles, que ellos han sido sometidos bajo los pies de Cristo y a la vez bajo los pies de la iglesia, la cual es su cuerpo. Les recordamos, que estamos sentados en lugares celestiales con Cristo, y que tenemos autoridad sobre ellos. Alabado sea el Señor.

LOS MOTIVOS INDIGNOS DE MALDONADO

El señor Maldonado está mandando la gente a participar en la cena del Señor, no para que testimonien de Cristo, sino con la intención de que adquieran el poder de la riqueza, porque según él, los que participen en la cena terminarán siendo ricos. Al ser su intención totalmente equivocada, está mandando a las personas a morir cuando participen de la Cena y a ser condenadas.
Si las personas morían en la época de Pablo, porque participaban de la Cena del Señor con el único propósito de comer y de embriagarse, con mayor razón puede morir actualmente, aquellos que participen con la ambición de enriquecerse. Esta motivación es sumamente indigna.

¿JESUS SE HIZO POBRE PARA QUE FUÉSEMOS RICOS?

Dice Maldonado, que Jesús se hizo pobre Jesús para que nosotros seamos ricos. Su fundamento es el siguiente versículo:

2 Corintios 8:9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Esta enseñanza forma parte de la doctrina de la prosperidad, que enseñan estos comerciantes del evangelio. Para ellos, la escritura es clara, en el sentido de que Jesús era materialmente rico en el cielo y vino a ser materialmente pobre en la tierra, para que los creyentes fuésemos ricos. Si esto fuera cierto, tendríamos que preguntarnos por qué Pablo escribió lo siguiente:

Filipenses 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

Pablo habla de que tiene escasez, de que ha padecido hambre. ¿Qué fue, que Jesús se hizo pobre para que los creyentes fuesen ricos excepto Pablo? Si Pablo quiso decir literalmente que Jesús se hizo pobre para que fuéramos ricos, ciertamente la intención de Jesús no se estaba cumpliendo en su vida. Así que obviamente Pablo no quiso decir que Jesús se hizo materialmente pobre para que los creyentes fuesen materialmente ricos.
En el contexto de 2 Corintios 8, Pablo está hablando que los corintios debían de ofrendar para los pobres y dice que Jesús se hizo pobre para que ellos fuesen ricos. Lo que Pablo hace  es poner a Jesús de ejemplo, lo que está  diciendo es que si Jesús se despojó de todo, incluyendo su deidad, para que los corintios fueran salvos, cómo es posible que ellos no se despojaran de algo material para ofrendar a los que más necesitaban.

Filipenses 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

Jesús era Dios y se despojó de su deidad y tomó forma de siervo hecho semejante a los hombres. Estando en la condición de hombre, se humilló así mismo hasta la muerte de la cruz. Jesús se despojó de su deidad, esa era su riqueza espiritual. Por tal razón, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, devolviéndole esa riqueza espiritual. Y de esa manera, Jesús nos hizo a nosotros ricos espiritualmente.
En Efesios 1:3 se dice claramente que Dios nos bendijo con  toda bendición, no dice que nos bendijo con toda bendición material. Dios nos dio la salvación, nos dio vida eterna, nos convirtió en sus hijos ¿Qué mayor riqueza que esa?

Mateo 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Jesús dijo que no hiciéramos tesoros en la tierra sino en el cielo, porque donde está nuestro tesoro allí esta nuestro corazón. Este versículo contradice totalmente la enseñanza de Maldonado.  Jesús no nos mandó a hacernos ricos materialmente sino ricos espiritualmente, lo que logramos llevando personas a Cristo.
Los apóstoles de la doctrina de la prosperidad te venden un producto falso, medran falsificando la palabra de Dios. Eso es lo que enseñan, porque eso es lo que tienen en su corazón, están pensando en sus bolsillos.
Habrá un día en que estos falsos apóstoles dirán: “Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces el Señor les declarará: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. (Mateo 7:22-23)

Apocalipsis 2:8 Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: 2:9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás

En el Mensaje a la iglesia de Esmirna que encontramos en el libro de Apocalipsis, Jesús dice que esa es una iglesia pobre pero a la vez es rica. Es pobre porque no tiene bienes materiales, pero es rica porque tiene la salvación. Es una iglesia a la cual Jesús no le hace ningún reproche, es la iglesia que será arrebatada. No  tiene riquezas materiales, pero ha obtenido la riqueza espiritual.

1 Timoteo 6:3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 6:4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 6:5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Esta escritura dice que el que enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de Jesús, nada sabe, está envanecido, tiene corrupto el entendimiento y toma el evangelio como fuente de ganancia. Si Jesús enseñó que no debíamos hacer tesoros en la tierra sino en el cielo, entonces los maestros de la doctrina de la prosperidad no saben nada, son corruptos de entendimiento y están privados de la verdad. Ellos toman el evangelio como fuente de ganancia. Apártate de los tales nos ordena la palabra de Dios.

1 Timoteo 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo,  estemos  contentos  con  esto.   6:9   Porque   los   que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

La palabra de Dios continúa diciendo que nada hemos traído a este mundo y nada nos podemos llevar. Así que estemos  contentos  con sustento y abrigo. La escritura no dice que tratemos de ser ricos, sino que estemos contentos con sustento y abrigo, porque los que quieren enriquecerse, casi siempre caen en tentación y codicias necias. Por lo tanto terminan destruidos y en perdición. Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual muchos por codiciarlo, terminan extraviados de la fe.
Habiendo leído lo que dice la palabra de Dios, podemos concluir, que la enseñanza de que Jesús se hizo pobre, para que nosotros fuésemos enriquecidos es: UNA MENTIRA DEL DIABLO. No lo digo yo, lo dice la palabra de Dios. No significa que no podemos ser ricos, claro que podríamos ser ricos, pero no por participar en la Cena del Señor.

Nunca asistas a la congregación ni participes de la cena del Señor con el propósito de enriquecerte. Si haces eso, tendrás un encuentro con la muerte. 



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