jueves, 17 de marzo de 2016

ESTÁ VIGENTE LA LEY DE MOISÉS?

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Hay mucha duda y mucha contradicción, entre los que enseñan la palabra de Dios, con respecto a la vigencia de la ley de Moisés. Algunos opinan que está vigente, otros que fue abolida. ¿Cuál será la verdad? Buscaremos la respuesta en la misma palabra de Dios:

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Fundamentados en las anteriores palabras de Jesús, algunas denominaciones cristianas, afirman, que Jesús “no abrogó” la ley, solamente la cumplió y debe ser obligatoria para todos.
En los tiempos de Jesús, lo que se conocía como “La ley” eran los libros del Pentateuco: génesis, éxodo, levítico, números y deuteronomio. Todas las prohibiciones y mandamientos establecidos en esos cinco libros, eran la ley. Lo que se conocía como “Los profetas”, eran los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, y el resto de profetas.
Lo que Jesús quiso decir es: “no he venido a abrogar el pentateuco ni lo dicho por los profetas, para lo que he venido, es para  cumplir todo lo que allí está escrito”.

Lucas 16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

En este versículo, Jesús dice, que la ley y los profetas “eran” hasta Juan el bautista. “Eran” significa que ya no son. Algo tomó su lugar. Ese algo es el reino de Dios, ese algo es la gracia, ese algo es el Nuevo Pacto.

Hebreos 8:13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

El Viejo Pacto no son los diez mandamientos sino el Pentateuco. Si lo ha dado por viejo, es porque está en desuso, está desactualizado y próximo a desaparecer.  En nuestros tiempos diríamos, que hay una nueva versión actualizada.
No es, que la ley del Viejo Pacto ha sido eliminada. Simplemente hay una nueva versión mejorada, que se llama el Nuevo Pacto, que ha quitado algunas cosas y le ha agregado otras para mejorarla.
La palabra “abrogar” o “abolir”, que usó Jesús en Mateo 5, viene del verbo griego kataluo, que literalmente significa: “derribar”. Se usaba en relación con las instituciones y leyes, para transmitir la idea de “invalidar.
Note usted, que en Mateo 5, Jesús usa la palabra “abrogar”, como lo opuesto a “cumplir”. Jesús dijo que  no vino a incumplir, sino a cumplir ley. El objetivo de Jesús, no era evitar el cumplimiento de la ley, sino más bien, el cumplirla. Y Jesús la cumplió en todos sus términos, para establecer así el Nuevo Pacto, con todas sus mejoras.

Juan 1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

La ley vino por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad, vinieron por medio de Jesús. La ley, en este caso,  se refiere, tanto a los diez mandamientos, como a todo el Pentateuco. A Moisés le fue revelada la ley en su totalidad. Los diez mandamientos fueron una añadidura al Pentateuco y todo en conjunto es la ley.

Gálatas 3:19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

En este versículo, Pablo no está hablando de los diez mandamientos, sino también de las leyes establecidas en Levítico. Las leyes fueran añadidas, para tipificar los pecados y que nos diéramos cuenta de lo pecadores que éramos. Esos mandamientos fueron dados, hasta que viniese la simiente (Jesús), que los cumpliría en su totalidad, para que nosotros fuésemos justificados.
En innumerables pasajes del Nuevo Testamento, se menciona la “Ley” y se puede estar refiriendo tanto a los diez mandamientos, como a Levítico o a Deuteronomio. Los diez mandamientos solamente son parte de la ley, no son la ley.  Veamos un ejemplo:

Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 3:14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Cristo nos redimió de la ley. ¿De cuál ley? ¿De los diez mandamientos? Claro que no. Está hablando de Deuteronomio 21:22-23 que dice:  

Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

En Gálatas, Pablo estaba hablando de Deuteronomio. Así como los diez mandamientos son parte de la ley, Deuteronomio también lo es. Nos debe quedar claro, que cuando se habla de la ley, no se habla necesariamente  de los diez mandamientos, sino de toda la ley.

Gálatas 5:3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.

En este otro caso, Pablo dice que el que se circuncida, debe guardar toda la ley. ¿En qué parte de la ley se ordenaba circuncidarse?

Génesis 17:11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 17:12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.

La circuncisión es un mandamiento que se encuentra en Génesis, no forma parte de los diez mandamientos. En el Viejo Testamento, si alguien quería ser parte del pueblo de Dios y poder ser perdonado, debía estar circuncidado.

LAS OBRAS DE LA LEY

Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

La gracia, es lo que Jesús hizo por nosotros.  Lo único, que nos exige la gracia, es fe. Y la fe, es creer en lo que hizo Jesús. ¿Qué fue lo que Jesús hizo? Si vamos al  Éxodo, podemos aclarar las cosas. Allí se nos cuenta, que Dios le dio la ley a Moisés.  La ley tiene que ver con “el no hacer”: “No adulteres, no mates, no digas falso testimonio, no tengas otros dioses, no comas esto o aquello, no te acuestes con tus hermanas, no veas la desnudez de tu padre, no te acuestes con un animal ni con mujer menstruosa y cosas semejantes”.  Esto es lo que se conoce como la ley moral.
Como Dios sabía, que no cumplirían la ley moral, y tendrían que morir (porque la paga del pecado es muerte: Romanos 6:23); entonces, además de la ley moral, Dios les dijo lo que tenían que hacer. Dios les dio el sacerdocio. Dios encargó a la tribu de Leví, para que ejercieran el sacerdocio.  Seguidamente, le ordenó a Moisés edificar un tabernáculo. El tabernáculo estaba compuesto de tres partes: el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. Al lugar santísimo, entraría el sacerdote una vez al año para encontrarse con Dios, con el fin de que Dios perdonara todos los pecados del pueblo. Allí debía ofrecer sacrificios de sangre, de corderos sin mancha, que morirían por los pecados del pueblo. Además, el pueblo, debía ofrendar y dar diezmos para mantener a los sacerdotes.
El sacerdocio, el tabernáculo, los sacrificios,  y cosas anexas, son los mandamientos que fueron agregados a la ley. Este conjunto de mandamientos, es lo que se conoce  como la ley ceremonial.
La ley moral, contiene los mandamientos de lo que no hay que hacer, y la ley ceremonial, contiene los mandamientos, de lo que había que hacer, para ser justificados de los pecados. Esos mandamientos de hacer, son las OBRAS DE LA LEY.

Hebreos 9:11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 9:12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 9:15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

Jesús, sumo sacerdote de los bienes venideros, entró al tabernáculo celestial, al lugar Santísimo, en donde mora el Padre. No entró varias veces como hacían los sacerdotes terrenales. Entro una vez y para siempre. Y no entró a ofrecerle la sangre de los animales, sino su preciosa sangre y con ello, nos perdonó para siempre los pecados que estaban tipificados bajo la ley moral, para que de esa manera podamos recibir la promesa de la vida eterna. Jesús cumplió en su persona con las obras de la ley.

Gálatas 2:21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Si tuviéramos que ir donde un sacerdote, y llevarle un animal, para que lo sacrifique por el perdón de nuestros pecados,  estaríamos desechando la gracia, y por demás murió Cristo. Su obra habría sido en vano.

Efesios 2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.

Este otro pasaje afirma, que Jesús abolió en su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Entonces, algunos se confunden. Ellos dicen: Si en Mateo 5.17, Jesús dijo que no vino a abrogar la ley y Efesios 2 dice que la abolió. Entonces hay una contradicción. No existe ninguna contradicción. Lo que Jesús abolió, fueron únicamente los mandamientos que tenían que ver con “el hacer de la ley”; los que formaban parte de la ley ceremonial.  
Pongamos de ejemplo nuestro ordenamiento jurídico. Tenemos un Código Penal, que tipifica todos los delitos. Nos dice lo que no debemos hacer. Esa es como  la ley moral de Moisés. 
Luego, tenemos un Código Procesal Penal, que nos dice lo que debemos hacer para condenar o declarar inocente a una persona. Esa es como la ley Ceremonial de Moisés.
Suponga por un momento, que nuestro Código Procesal Penal diga que tenemos que acudir donde un sacerdote, llevarle el mejor animal, para que lo sacrifique, y de esa manera, paguemos nuestra condena.   Pero, de pronto, alguien decide morir por los delitos de todas las personas. Entonces la Asamblea Legislativa viene y deja sin efecto el Código Procesal Penal ¿Por qué? Porque ya alguien pagó por los delitos de todas las personas. Eso fue lo que sucedió con Jesús.
En el capítulo 7 del libro de Hebreos  se nos enseña, que el sacerdocio de Leví llegó a su fin. Se dice de manera clara, que ya no son necesarios los sacerdotes, ni los sacrificios. Que Jesús, es el único sacerdote para siempre, no según la orden de Leví, sino según la orden de Melquisedec.

Hebreos 7:18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.

¿Cuál mandamiento queda abrogado? El que tiene que ver con el tabernáculo, con el sacerdocio y con los sacrificios. En otras palabras, queda abrogada la ley ceremonial.
Si revisamos  otros pasajes del Nuevo Testamento podemos confirmarlo.  Ya no hay que guardar días de reposo ni fiestas sagradas (Gálatas. 4:9-10);  ya no hay que hacer sacrificios, ofrendas, y holocaustos ni expiaciones por el pecado (Hebreos 10:8-9, 15-18). Se nos dice de manera clara,  que  ya no están vigentes los aspectos ceremoniales y rituales de la Ley. Tampoco está vigente el requisito de circuncidarse (Gálatas 5:3), el cual ha sido cambiado por el requisito de bautizarse (Colosenses 2:11-12).

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 5:19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos

Jesús dijo: “no he venido a abrogar la ley, he venido a cumplirla”. Jesús fue claro, él no vino a quitar la ley moral. El vino a cumplirla. La ley moral sigue allí, tan vigente como al principio. Jesús dijo de manera clara que cualquiera que quebrante el más pequeño de esos mandamientos y así lo enseñe,  así de pequeño será llamado en el reino de los cielos, y el que los cumpliere y así los enseñe,  será llamado grande en el reino de los cielos”.
La ley sigue tan vigente que puede ser quebrantada. Jesús no dijo que el que quebrante un mandamiento de la ley moral, no entrará en el reino de los cielos. Lo que dijo es que será llamado pequeño. La ley moral sigue vigente, y el que la incumpla será llamado pequeño en el reino de los cielos, pero podrá ingresar, si está en Cristo, porque Cristo cumplió la ley por él. 

Juan 1:15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Había una ley hasta Juan el Bautista. Esa ley que nos condenaba, con toda su fuerza. ¿Qué sigue después de Juan el Bautista? Lo que sigue es Jesús. Jesús trajo la gracia para sustituir la ley ceremonial.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne. Para los que andan conforme a la carne, sigue habiendo condenación. Si la ley Moral hubiese sido abolida no habría condenación para nadie:

Romanos 4:15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

Si no hay, ley no hay transgresión. Si no hay transgresión, no hay condenación. Pero, si sigue habiendo condenación, esto implica que la ley moral es eterna y está totalmente vigente.

Romanos 8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Por la debilidad de la carne, nadie pudo cumplir la ley, entonces Jesús vino y la cumplió, para que la justicia de la ley se cumpliese, en los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. La ley no afecta a los que no andan conforme a la carne, pero sigue afectando a los que andan conforme a la carne.

LOS QUE NO ANDAN CONFORME A LA CARNE

La ley sigue vigente para los que no andan conforme a la carne. ¿Y quiénes son estos? La escritura nos dice que son aquellos que están en Cristo Jesús. Aquellos que han sido sepultados en el bautismo (Romanos 6:3-5) con Cristo Jesús. ¿Por qué no andan conforme a la carne? Porque están muertos.

Romanos 6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

El que ha muerto ha sido justificado del pecado. ¿Cómo se muere estando vivo? En el bautismo. Suponga por un momento, que yo mato a alguien. Entonces la ley vendrá por mí, para condenarme. Pero si luego de matar a alguien, yo también me mato, la ley no puede hacerme nada, porque estoy muerto para la ley. Nunca, un juez ha condenado a un muerto.

Gálatas 2:19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.

De igual manera funcionan las leyes de los cielos. Si mediante el bautismo estoy muerto para la Ley, ésta no puede condenarme. La ley está vigente, la ley está allí, para condenarme, pero estoy muerto para la ley y ésta no tiene ningún efecto en mí.

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 2:21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Si estamos bautizados, estamos crucificados con Cristo. Ya no vivimos pues estamos muertos. El que vive ahora es Cristo en nosotros. Él está en nosotros y nosotros estamos en él.
Andar en la carne, es  tratar de cumplir con los requerimientos, tanto de hacer como de no hacer de la ley, para ser justificados. Eso es desechar la gracia de Dios. Andar conforme al Espíritu, es olvidarse de buscar ser justificado de manera alguna, y tener por un hecho, que ya Cristo nos justificó en todo.

Efesios 6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Los legalistas, se aferran a versículos como estos, para decir que “debemos cumplir con todos los requerimientos de la ley, que si debemos amar a padre y madre como ordena el quinto mandamiento, entonces debemos cumplir con todos los demás mandamientos”.
Decir eso es tener una pésima lectura de las escrituras. Usted no encuentra en esos versículos nada que diga que no debemos hacer. Tampoco encuentra nada que diga que debemos hacer para ser justificados. Claro que debemos honrar a nuestros padres. Claro que debemos hacer el bien. Pero nada de eso que hagamos es para ser justificados. Dios no me va a perdonar los pecados porque yo honre a mis padres. Me va a bendecir, eso es otra cosa. No todo lo que consideremos “obras”, son las obras de la ley.

Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

El verso 9 dice, que no hay que hacer obras, porque nadie se salva por obras. Se refiere a las obras de justicia, a las obras de la ley: “sacerdocio, sacrificios, circuncidarse, cosas de ese tipo”.
En el verso 10 dice  que hemos sido creados en Cristo, para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano. Estas no son las obras de la ley, estas no son obras de justicia, no tienen nada que ver con circuncidarse, sacerdocio, sacrificios ni cosas de esas; no son obras de justicia, son obras de amor.  Tienen que ver con “darle de comer al hambriento, con darle de beber al sediento, con visitar a los enfermos y a los que están en las cárceles y cosas así” (Mateo 25:35-40). Y sobre todo, tiene que ver “con hacer la voluntad de Dios, de que todos sean salvos, llevando la verdad del evangelio”, a toda persona posible (1 Timoteo 2:3-4).

RESUMEN:

Podemos concluir, que la ley está vigente en todo lo que concierne a su parte moral. Sin embargo, los que hemos sido sepultados en el bautismo, estamos muertos para ella, y la misma, no nos alcanza ni nos condena. Pero, sí alcanza y sí condena a los que no han sido sepultados en el bautismo.
La parte sacrificial o aquella que nos exige algo para ser justificados de nuestros pecados, ha sido totalmente abolida. No te dejes engañar por los legalistas, ellos son los enemigos de la gracia:

Gálatas 5:4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído





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